“Talitá kum”: “¡A todos os digo, ¡levantaos!”.

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Martes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 12,1-4.
Hermanos:
Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento.
Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

Salmo 22(21),26b-27.28.30.31-32.
Cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.
¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;

todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.
Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,

y los que no tienen vida
Glorificarán su poder.
Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia
a los que nacerán después,
porque esta es la obra del Señor.

Evangelio según San Marcos 5,21-43.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva”. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: “Con sólo tocar su manto quedaré curada”.
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: “¿Quién tocó mi manto?”. Sus discípulos le dijeron: “¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?”. Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad”.
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: “Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?”.
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme”. Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate”.

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Realidades, Palabra de Dios, situaciones que nos interpelan, cosillas para hacernos pensar:

Los últimos tiempos que venimos viviendo, la Vida y la Providencia continúan sorprendiéndonos. Desde siempre, sin conocimiento alguno de lo que ocurría, sus resultados siempre nos cuestionaron. Al mismo tiempo nos instaban a interiorizarlos y encarnar las distintas situaciones y valores de lo que aparecía confuso, disperso, olvidado. Todo ello derivaba en tratar de gestionar y juntar esfuerzos que buscaban frutos de un mundo mejor. Desde nuestro sentirnos Iglesia, veíamos cada vez con mayor claridad que la tarea se extendía más allá de como lo sentíamos, en lo que de conciencia de Evangelio queríamos transmitir. Ello conllevaba una tarea de unir pensamientos y tareas de buena voluntad. Esta misión de unidad conllevaba la necesidad de buscarnos todos a todos, sin plan alguno por nuestra parte, donde la riqueza de lo distinto pusiese su alma, mente y corazón en sumar fuerzas y conocerse todos a todos con mayor profundidad.

La lectura insistente del libro de los hebreos que venimos rezando, y más concretamente el pasaje de hoy, nos llevan a deducir que,

  • ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado interior de dispersión que siempre nos asedia, y corramos resueltamente – Todos Juntos – al combate que se nos presenta. Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra Fe: Jesús de Nazareth.

Desde nuestra forma de entenderlo, nos sale del corazón decir y llamar a considerar esta petición que nos hace la Palabra:

  • En la lucha contra el pecado, vosotros no habéis resistido todavía hasta derramar su sangre. Y desde la conciencia personal no condicionada, nos sabe decir con sencillez y humildad:
  • Cumpliré mis votos delante de los fieles:
    los pobres comerán hasta saciarse
    y los que buscan al Señor lo alabarán.
    ¡Que sus corazones vivan para siempre!
    Todos los confines de la tierra
    se acordarán y volverán al Señor;
  • Hemos de rezar y esperar que todas las familias de los pueblos
    se postrarán en presencia de Dios. Y en esa intención confiada sentiremos que Jesús, al igual que a la niña del jefe de la sinagoga, nos dice:
  • ¡Niño, joven, adulto, anciano… 
  • “Y tomándonos de la mano, nos dirá a todos: YO te lo ordeno, levántate!”

Alguna otra cosilla para seguir tomándonos el pulso, rezar más que de costumbre, entrar más mar adentro, valorar lo que suponen los demás para nosotros:

  

MISIONERAS DE GERONA RECUERDAN CUANDO DECIDIERON QUEDARSE EN RUANDA

Dos monjas perdidas por la selva

BASILIA RUIZ Y NATIVIDAD PÉREZ CUENTAN POR PRIMERA VEZ SU RELATO DE LAS ATROCIDADES DEL GENOCIDIO RUANDÉS.

(Javier Fariñas Martín, en Mundo Negro).- En pocas ocasiones un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de nuestro país fue tan poco polite, como dicen los ingleses. “No vamos a estar buscando monjas por la selva”, dijo en abril de 1994, cuando se desconocía, en pleno genocidio, el paradero de muchos de los misioneros españoles que trabajaban en Ruanda.

Aquellas monjas -que no estaban perdidas, ni mucho menos- recuerdan para Mundo Negro aquellos días. A pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo una historia que merece ser contada.

Una leyenda escrita con un dudoso rigor, por aquello de cotejar las fuentes -curioso esto porque hablamos de un escritor y periodista-, recuerda que cuando Mark Twain se iniciaba en el ejercicio del periodismo, en una de sus primeras redacciones, su superior jerárquico le dijo: “Salga a la calle, vea lo que ocurre, vuelva a la redacción y cuéntelo”. Así de sencillo. Ir, ver, volver y contar.

Cielo Nuevo y Tierra Nueva nos hace pensar, ¿cómo nos sentiríamos nosotros si fuésemos uno de estos?

Carlos “Charly” Olivero, cura villero

Tierras de América

“La droga se presenta como respuesta al malestar general”, denuncia el cura villero

Padre ‘Charly’ Olivero: “La emergencia en adicciones es una prolongación de la emergencia social”

“Si desconocemos la cultura del consumo, no encontraremos una respuesta adecuada”

Alver Metalli, 29 de enero de 2017 a las 19:43

Si no somos capaces de reconocer la dimensión social, cultural y colectiva del problema, probablemente no podamos encontrar una respuesta adecuada

El cura Carlos Olivero

El cura Carlos Olivero

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Fue Oscar Romero el que dijo “El cristianismo está por estrenar”. ¿Cómo vive nuestra mente y corazón tan duro sentimiento?

(Alver Metalli, en Tierras de América).- Ya se declaró la emergencia. El decreto que reconoce la extrema gravedad de ese flagelo llamado toxicodependencia en todo el territorio nacional finalmente fue promulgado. El padre Carlos “Charly” Olivero está satisfecho. Él es uno de los que pedían desde hace tiempo que se tomara en serio la avanzada de la droga en el país.

minocenaecologica

JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO. Jn 15,16-17 – Jn 17,21 – Jn 20,20

Juntos cambiaremos el mundo este año si nos unimos, si nos amamos, si a todos damos la paz.

I)   Cuántas palabras, cuántos deseos, cuántos esfuerzos por un mundo mejor.             Un mundo fiel al Evangelio que está en la mente pero no en el corazón.                      

II)   Un Cielo Nuevo ante nosotros con hambre inmensa por poder alcanzar.                   El mundo nuevo de la Palabra que haga presente la nueva humanidad.                  

III) Pasan los siglos, se pasa el tiempo viendo que el hombre no vive el plan de Dios.     Hay que plantarse, ¡llega el momento! en el que el Reino sea en todos su pasión.

IV) Subiendo al sur encontraremos al Dios que cambia nuestro corazón;                         sólo en el sur comprenderemos que nuestra vida traicionó su vocación.

Juntos, Juntos, Juntos, Juntos, Juntos, Juntos, Juntos, Juntos, Todos Juntos…

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En nuestra debilidad, ¿qué más nos queda por esperar o decir?

Lunes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 11,32-40.
¿Y qué más puedo decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los Profetas.
Ellos, gracias a la fe, conquistaron reinos, administraron justicia, alcanzaron el cumplimiento de las promesas, cerraron las fauces de los leones,extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Su debilidad se convirtió en vigor: fueron fuertes en la lucha y rechazaron los ataques de los extranjeros.
Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos. Unos se dejaron torturar, renunciando a ser liberados, para obtener una mejor resurrección.
Otros sufrieron injurias y golpes, cadenas y cárceles.
Fueron apedreados, destrozados, muertos por la espada. Anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, desprovistos de todo, oprimidos y maltratados.
Ya que el mundo no era digno de ellos, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, refugiándose en cuevas y cavernas.
Pero, aunque su fe los hizo merecedores de un testimonio tan valioso, ninguno de ellos entró en posesión de la promesa.
Porque Dios nos tenía reservado algo mejor, y no quiso que ellos llegaran a la perfección sin nosotros.

Salmo 31(30),20.21.22.23.24.
¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.
Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras.
¡Bendito sea el Señor!
Él me mostró las maravillas de su amor
en el momento del peligro.
En mi turbación llegué a decir:

“He sido arrojado de tu presencia”.
Pero tú escuchaste la voz de mi súplica,
cuando yo te invocaba.
Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios.

Evangelio según San Marcos 5,1-20.
Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”.
Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”.
Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”.
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”.
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados

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Y ante la Palabra de Dios de hoy, y frente a la manifestación abierta que siempre soñamos contemplar en matices distintos, comprendemos que el Mensaje que el Señor nos tiene para nosotros solo es posible entender desde nuestra debilidad de siempre. Tras la Vida vivida, hoy nos sentimos llamados a rezar, plantearnos y reconocer lo imposible … ¿le queda a Dios algo más que decir?

  • Gracias a la fe que hemos intentado tener y vivir, la Vida nos ha ido ratificando lo imposible. Hemos dado pasos de Reino, soñado con Su Justicia, alcanzar a intuir el cumplimiento de las promesas, cerrar las fauces de los leones de la inconsciencia, extinguir la violencia del fuego que maltrata los frutos de la vivencia que se nos proponía, escapar del filo de la espada del miedo y la desconfianza… Nuestra debilidad se fue convirtiendo en vigor, en fuerza para la lucha, que en la Paz se convertía en “guerra santa”, que constantemente nos llevaba a rechazar los ataques de lo establecido…

¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.

«… y de forma firme y contundente, parece que la Vida  y las circunstancias nos dijeran en este fin de semana,  ‘Vete a casa con los tuyos y descubrid lo que el Señor ha hecho con vosotros’»

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Desde que comenzara esta “Historia de historias”, parece como si todo hubiera transcurrido en medio de un constante acantilado que nos habló de Su Luz a través de un túnel constante…

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Hay que hacer lo imposible porque el Mensaje llegue a todos con claridad, sin traducciones, desde el “Envío” que construye credibilidad e Iglesia, nacida y sumergida en la Palabra,

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estudiando y reflexionando constantemente el Libro de la Vida y sus circunstancias,

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poniendo música en el alma a todo aquello que Dios nos revela cada día,

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aprendiendo, acogiendo y confiando con sencillez lo que Dios nos propone,

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siendo conscientes de dar credibilidad a cuanto se nos da, y en ello hacer que Jerusalén alcance Su Gloria en razón de la humildad y sencillez que su pueblo unido ha de transmitirle, (Salmo 128)

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llevando a todos la Palabra sin descanso, a tiempo y a destiempo,

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admirando y gozando a todos aquellos que nos dan lo mejor de sí, con su trabajo, en los cantos nacidos de los talentos que Dios transmite constantemente, y que tantas veces nos cuesta reconocer,

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cosa que en muchas ocasiones atravesarán momentos de frío, difíciles de entender,

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que deberemos superar con gestos y actitudes que Dios proveerá en quienes menos nos imaginamos,

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que cada día alimentarán el hambre de Dios que tenemos en el corazón, y que tantas veces nos cuesta reconocer,

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es que son tantas las veces que, aún viendo los frutos, no los apreciamos, no los vemos,

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Jamás debe faltar la alegría y la Esperanza en nuestro corazón.

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Que todos sonriamos juntos, todos nos sintamos Uno,

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llanos y desfiladeros, gozos y fracasos… así, ¡Qué feliz…! Gracias, siempre y por todo, Señor. ¿Qué más nos queda por esperar, escuchar y decir?













 

 

¡Vente a la montaña del mundo!

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Hechos y frutos de tiempos pasados

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Sábado de la tercera semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 11,1-2.8-19.
Hermanos:
La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven.

                                                                                                                      Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba.
Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa.
Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.
Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria;
y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar.
Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse “su Dios” y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas,
a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre.
Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

Evangelio según San Lucas 1,69-70.71-72.73-75.
Nos ha dado un poderoso Salvador
en la casa de David, su servidor,
como lo había anunciado mucho tiempo antes
por boca de sus santos profetas.

Para salvarnos de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos odian.
Así tuvo misericordia de nuestros padres
y se acordó de su santa Alianza,

Se acordó del juramento que hizo a nuestro padre Abraham
de concedernos que, libres de temor,
arrancados de las manos de nuestros enemigos,
lo sirvamos en santidad y justicia
bajo su mirada, durante toda nuestra vida.

Evangelio según San Marcos 4,35-41.
Al atardecer de ese mismo día, les dijo: “Crucemos a la otra orilla”.
Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”.
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

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Abraham, Isaac y Jacob, son herederos de la misma promesa. Y como ellos, Miguel Carrasco, Carmen Escámez, Gaspar, Paquito, Aguayo, Sole, Becerra, Belli, Carmeli… Fueron llamados Todos Juntos a confiar en la misma promesa…

Hoy, la Palabra nos hace pensar y nos certifica lo mucho vivido en esta “Historia de historias”:   La Fe nos muestra la garantía de los bienes que se sembraron, aún sin saber, manifestándonos con firmeza la plena certeza de las realidades que nunca se esperaron. Con plena firmeza nos mueve a sembrar nuevas semillas de lo que ha de suceder mañana, si confiamos hoy.          Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada.

                                                         todos ellos se fiaron y siguen confiando, en alcanzar el cumplimiento de las promesas. Inconscientemente las vieron de lejos, y el tiempo mostró y nos muestra hoy que eran y son peregrinos en “Tu Tierra”, como Pueblo de Dios. 

Los que cada día confían y sueñan así, demuestran claramente que están en camino y buscan “la tierra prometida”.

Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?”.

“Se hizo una gran bonanza”

 
HONRAN AL “OBISPO DE LOS POBRES” CON UNA EXPOSICIÓN EN SÃO PAULO

Pere Casaldáliga, profesión: Esperanza

FOTOGRAFÍAS, CARTAS Y POEMAS PARA “SENTIR EL CALOR” Y SOÑAR CON LA UTOPÍA DEL REINO

(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- Ser señal de esperanza para quien nunca contó para nadie ha sido el motor que ha movido la vida de Pedro Casaldáliga, alguien que siempre ha puesto sus causas por encima de su propia vida y que no ha dudado en defender a los que la sociedad considera descartables.

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El pastor aguardaba. ¿Qué, de la exposición histórica de otros tiempos, retienen en su contenido propuestas no entendidas que sirvan para saciar el hambre de Dios que asola la tierra?

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¿Qué vemos, cual creemos que debe ser nuestra misión después de contemplar los frutos que, con tanta fuerza, vida y generosidad, sembramos en “la montaña del mundo”?

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“En aquel tiempo”, estaban recién ordenados. Hoy ejercen tareas pastorales trascendentes que demandan mucha atención, apertura de mente, impulsos del Espíritu… Hay que confiar.     Pidamos al Señor que los cansancios “en Su Nombre” no les haga apreciar los resultados de la misión que, sin saber, Dios les encomendó.

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Ahora, tras contemplar el pasado y reconocer la apertura del pastor a cuanto la Vida nos sigue proponiendo, examinemos, primero a solas con ÉL, luego lo que “entre todos” nos siga proponiendo el Espíritu. No lo olvidemos. Hasta ahora ha sido Quien nos ha hecho llegar hasta aquí.

Tras

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Dialogando, examinando lo que nos plantea este momento, viendo la necesidad de oración que nos renueve, reconociendo la constancia de Dios-con-nosotros…

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Esta es la alegría interior capaz de realizar sonrisas y renovar esperanzas de revolución que lleguen a todos los rincones de la tierra…

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Hay gestos que posibilitan entender distintos  e infinitos sentimientos que solo Dios y nosotros sabemos… ¿que vemos nosotros en éstos?

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¡Cuánto silencio, cuánta vida dada en personas que desapercibidamente entregaron su vida a Dios en aquellos para los que vivió siempre.

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Ahora, a pedir y esperar del Señor que nos dé todo aquello que necesitamos para cumplir Su Voluntad. Te lo pedimos y esperamos, Señor.

 

Según la Palabra, ¿eres justo?

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Casa “Deyaveh”. Antes de ser como se la ve, cuando solo era una humilde cocina y un sencillo espacio sin baño para dormir, fue en ella donde comenzó una aventura de Fe inesperada. Gracias, Señor, por todos los que nos hicieron llegar hasta aquí.

Viernes de la tercera semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 10,32-39.
Hermanos:
Recuerden los primeros tiempos: apenas habían sido iluminados y ya tuvieron que soportar un rudo y doloroso combate, unas veces expuestos públicamente a injurias y atropellos, y otras, solidarizándose con los que eran tratados de esa manera.
Ustedes compartieron entonces los sufrimientos de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus bienes, sabiendo que tenían una riqueza mejor y permanente.
No pierdan entonces la confianza, a la que está reservada una gran recompensa.
Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa.
Porque todavía falta un poco, muy poco tiempo, y el que debe venir vendrá sin tardar.
El justo vivirá por la fe, pero si se vuelve atrás, dejaré de amarlo.
Nosotros no somos de los que se vuelven atrás para su perdición, sino que vivimos en la fe para preservar nuestra alma.

Salmo 37(36),3-4.5-6.23-24.39-40.
Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.

Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía.

El Señor asegura los pasos del hombre
en cuyo camino se complace:
aunque caiga no quedará postrado,
porque el Señor lo lleva de la mano.

La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.

Evangelio según San Marcos 4,26-34.
Y decía: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”.
También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”.
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

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  • Recuerden los primeros tiempos: apenas habían sido iluminados y ya tuvieron que soportar un rudo, inocente y doloroso combate contra la inconsciencia.
  • Vosotros necesitáis constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa.
  • Sabed que el  Reino y su Justicia lo construyen los justos, y éstos vivirán por la fe.
  • Confíad en el Señor y practicad el bien;
    habitad en la tierra y vivid tranquilo:
    que el Señor sea vuestro único deleite,
    y Él colmará los deseos de vuestro corazón.
  • “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.

Según la Palabra, ¿eres justo. Para hacer pensar, ¿Crees que estás construyendo el Reino de Dios? ¿Vives de la Fe? Lo construyes, ¿a solas o comunitariamente? ¿Cómo es el estado de tu alma, agitado, convencido, sereno?

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El padre ‘Pepe’ Di Paola: El mensaje de Francisco interpela

El padre 'Pepe' di Paola junto al Santo Padre(ZENIT – Roma).- La segunda edición de la versión argentina de L’Osservatore Romano, salió el sábado 21 de enero junto al diario Perfil. Contiene la carta del papa Francisco a los jóvenes del mundo, con motivo del sínodo de los obispos sobre los jóvenes, que se realizará en octubre de 2018 en Roma; una reflexión de Francisco sobre la esperanza; y una entrevista al sacerdote José María ‘Pepe’ Di Paola.

En su diálogo con L’Osservatore Romano, el padre Pepe indica que el arzobispo Bergoglio “no miró a Buenos Aires desde la Plaza de Mayo que era el lugar donde vivía, sino que él miraba a Buenos Aires desde la periferia”, y que en diversas ocasiones el entonces arzobispo indicaba “la liviandad con que Buenos Aires miraba al pobre”.

“Por muchos años que a mí me tocó estar en la Villa, ningún funcionario nos visitó. Ningún medio de comunicación fue a las Villas. Y de pronto la única persona que iba caminando los barrios y visitando las familias, que reemplazaba a los curas cuando estaban enfermos era Bergoglio”, dijo.

Sobre la manipulación que desde el punto de vista político se quiere hacer de las palabras del Papa, el ‘cura villero’ explicó que “se quiere achicar el mensaje” porque “al ser un mensaje que te interpela y que te debe provocar una respuesta es preferible marginarlo”. Un mensaje que puede ser marginado “diciendo que está diciendo una tontería o que tiene que ver con su propia ideología”, cuando en realidad es “un mensaje que contiene lo que un Papa o la Iglesia debe decir”.

“Francisco les está hablando del Evangelio. Entonces se ponen mal porque perdona a una persona que lo ofendió todo el tiempo que estuvo en Buenos Aires. Se ofenden porque regala un rosario a una persona que está en la cárcel. Él tiene una gran preocupación por toda la problemática carcelaria, principalmente en Latinoamérica. Es una marca de su papado en todo el mundo, a la luz de su experiencia aquí con todo lo que tiene que ver con el trato de la cárcel y la delincuencia juvenil” con una mirada que le permite ver “un poquito más allá”.

Sobre las drogas en las villas, el padre Di Paola señaló el “trabajo positivo”, que lleva a los niños y adolescentes a los valores cristianos, porque el Papa ve la cárcel “como un eslabón de una guerra perdida”.

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RONDA, MÁLAGA. FEBRERO 28

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En esta sencilla casa – Judá – nos atrevimos a proclamar Palabras para hacer pensar en “Tu Tierra”, en febrero de 1.988. Fue sobre el Ser de Dios, impulsados por Verbum Dei.

 

 

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¿Creerá porque le hable? No evangelizan las palabras. Es el Espíritu el que cubre la faz de la tierra gracias a la oración en silencio, que conquista y transforma.

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¿Cómo os fue el encuentro en Sobrado con Pablo D’ors? Habéis ratificado vuestra vocación?

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La ciudad tiene fuertes deseos de que amanezca

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Es por esto por lo que el alma vive inquieta, no vive en la paz ensimismada. La de Dios, son infinitas las veces que no podemos comprender el por qué la buscamos y no aparece. En verdad, ¿te buscamos a Ti? ¡Danos tu Paz, Señor.


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Misión en “Tu Tierra”: Todos Juntos.

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Memoria de santos Timoteo y Tito, obispos, compañeros de san Pablo

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,1-8.
Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa.
Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos.
Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

Salmo 96(95),1-2a.2b-3.7-8a.10.
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.
Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor.
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
el mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Evangelio según San Lucas 10,1-9.
El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”
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  • Hoy la Palabra nos pone el acento, recomendándonos reavivar el don de Dios que hemos recibido.
  • Y no olvidar que el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.
  • Que se nos a dado para que cante al Señor un canto nuevo,
    y con él cante al Señor toda la tierra. Recordándonos una vez más:
  • La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos”. Cuida y ratifica cada día los talentos que Dios puso en ti en el vientre de nuestra madre. Y recuerda: “‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”

En los dos último días, la actividad pre y evangelizadora siguen dando muestras de la actividad y necesidad del espíritu y tarea de la misma. Nada hay ajeno ni circunstancial repetido en la vida que Dios nos propone, y al mismo tiempo renovadora en nuestra mente y corazón, siempre caminando en esa infinita y densa misión para la cual Jesús nos llama, y al mismo nos pide orar al Padre que envíe obreros que aceleren el encuentro de tantos y tantos, que no conocen a Dios.

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Celebración en el convento de las Madres Oblatas, de Huelva.

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Rocío y Fernando, celosos en la renovación del soplo que Dios pone en aquellos con los que les ha tocado trabajar.

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Visitad a quienes esperan una oración, calor y cercanía. 

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“La Popo”, es la imagen tierna de la sencillez de una aldea que desde que comenzó la aventura en la aldea abandonada de Candoncillo, Candón jamás abandonó a sus vecinos, y fueron los adelantados de lo que ha de hacer de toda la tierra un lugar universal.

 

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“Aquí estoy”

 

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La imagen puede contener: una persona, de pie y exterior

Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 22,3-16.

“Yo he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora.
Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados.
En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor.
Caí en tierra y oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’.
Le respondí: ‘¿Quién eres, Señor?’, y la voz me dijo: ‘Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues’.
Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.
Yo le pregunté: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’. El Señor me dijo: ‘Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer’.
Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco.
Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: ‘Hermano Saulo, recobra la vista’. Y en ese mismo instante, pude verlo.
El siguió diciendo: ‘El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído.
Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre’.

Salmo 117(116),1.2.
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.

¡Aleluya!

Evangelio según San Marcos 16,15-18.
Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.

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  • “Yo he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora.
  • Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.
    ‘Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer’. Tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Purifícate de tus pecados, invocando su Nombre’.
  • ¡Alaben al Señor, todas las naciones,
    Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
    y su fidelidad permanece para siempre.
  • “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”
    Prodigios acompañarán a los que crean”.

 

“La fe, además de conocerla, hay que vivirla”. (San Juan Pablo II)

El Papa en Santa Marta: Cuando el Señor me llama, ¿respondo ‘aquí estoy’?El Papa en Santa Marta - © Osservatore Romano(ZENIT- Ciudad del Vaticano).- “Aquí estoy”. Sobre estas palabras ha reflexionado el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en Santa Marta este martes. De este modo, ha asegurado que hacer la voluntad de Dios no significa no discutir o no enfadarse con el Señor, lo importante es ser verdaderos y no falsos.

El Santo Padre ha explicado que la historia de salvación es una historia de “aquí estoy”. Después de Adán, que se escondió porque tenía miedo del Señor, Dios comienza a llamar y a escuchar la respuesta de los hombres y mujeres que dicen: “aquí estoy. Estoy dispuesto. Estoy dispuesta”. Desde el “aquí estoy” de Abrahán, Moisés, Elías, Isaías, Jeremías, hasta llegar al gran “aquí estoy” de María y finalmente el “aquí estoy” de Jesús. Una historia de “aquí estoy” pero no automáticos, porque “el Señor dialoga con aquellos a los que invita”, ha explicado el Santo Padre.

Muchos llevamos intentando decir a Dios “Aquí estoy, ¡Envíame!, yo entre ellos. Y a los muy pocos instantes de desearlo vemos con dolor que maltratamos nuestro deseo. Y con Su Misericordia que tantas veces se olvida, Dios responde inmediatamente con la oración que teníamos en la casa de Judá:

SEÑOR, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superen mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre, (Salmo 130).

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Gracias, Señor, por estar siempre ahí, llevándome en tus brazos.

¿Dónde, cómo, con quién cumplimos la voluntad de Dios?

Martes de la tercera semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 10,1-10.
Hermanos:
La Ley, en efecto -al no tener más que la sombra de los bienes futuros y no la misma realidad de las cosas- con los sacrificios repetidos año tras año en forma ininterrumpida, es incapaz de perfeccionar a aquellos que se acercan a Dios.
De lo contrario, no se hubieran ofrecido más esos sacrificios, porque los que participan de ellos, al quedar purificados una vez para siempre, ya no tendrían conciencia de ningún pecado.
En cambio, estos sacrificios renuevan cada año el recuerdo del pecado,
porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo:
“Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije:
Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.”
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Salmo 40(39),2.4ab.7-8a.10.11.
Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
Puso en mi boca un canto nuevo,

un himno a nuestro Dios.
Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,

entonces dije: “Aquí estoy.
Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,

Tú lo sabes, Señor.
No escondí tu justicia dentro de mí,
proclamé tu fidelidad y tu salvación,
y no oculté a la gran asamblea

tu amor y tu fidelidad.

Evangelio según San Marcos 3,31-35.
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.
La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”.
El les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”.
Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
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  • Aquí estamos, Dios. Nosotros venimos  para hacer Tu voluntad.”
  •  Y en virtud de Tu voluntad, quedamos santificados por la oblación del Cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.
  • Esperé confiadamente en el Señor.
    ÉL se inclinó hacia mí
    y escuchó mi clamor.
    Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.
  • ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”.
    El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
    *******************************************************************************************

Con las imágenes que disponemos a continuación, reflejamos acciones e intenciones del Espíritu. En los últimos tiempos,son muchas y variadas sus intervenciones. Todo nos hace pensar y nos cuestiona, y por ello reconocemos la infinita inquietud de los muchos que tratan de seguir a Dios, en las múltiples situaciones de nuestro mundo de hoy.         Es mucho por lo que hemos de dar gracias, mucho por lo que hemos de revisar nuestros propósitos e intenciones, mucho en lo que rezar la razón y el por qué hacemos lo que hacemos… Reflexionar sobre ello y contemplarnos dentro del tumulto que supone, nos dará motivos por nosotros mismos que, en el silencio y sin saberlo, sus frutos llegarán a rincones que recibirán la presencia de Dios.

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Dios mío, Dios nuestro… ¡Qué locura…!

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“El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre”.antonio-rosi-20170120_193620