“Haced discípulos míos como YO os he enseñado”

 

Han sido muchas las madres que oraron al Señor para que pudiesen tener hijos, más allá de sus circunstancias imposibles, éstos lo anunciaron a tiempo y destiempo desde el vientre de sus madres.

Solemnidad del nacimiento de Juan Bautista

Libro de Isaías 49,1-6. 
¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre.
El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba.
El me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”.
Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios.
Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza.
El dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

Salmo 139(138),1-3.13-14ab.14c-15. 
Señor, tú me sondeas y me conoces,
tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares.
Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26. 
Pablo decía:
“Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad.
De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús.
Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel.
Y al final de su carrera, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’.
Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.”

Evangelio según San Lucas 1,57-66.80. 
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

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  • El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre.
  • “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”.
  • Yo soy, todos somos valiosos a los ojos del Señor, porque en mi debilidad está Su Fortaleza.
  • Y sin saber ni entender, ÉL nos dice:  “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar Mi Mensaje desparramado y distraído, y hacer volver a los que confíen en MI. Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

 
Y ante lo que es para nosotros una inmensidad inabarcable, nuestra sed por ser sus testigos  nos hace dirigirnos a ÉL confiadamente y mostrarnos así:

  • Señor, tú me sondeas y me conoces,
    tú sabes si me siento o me levanto;
    de lejos percibes lo que pienso,
    te das cuenta si camino o si descanso, y que todos mis pasos te son familiares.
  • Tú creaste mis entrañas,
    me plasmaste en el seno de mi madre:
    te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

Así serán las mujeres y hombres que hablen a Mi corazón, y que cumplirán siempre Mi Voluntad, porque en lo más íntimo de sí comprendieron que

“Es necesario que Él crezca y nosotros disminuyamos”

 

ENMANUEL ES DIOS-EN-LA-TIERRA,

cuando todos nuestros corazones sueñan Todos Juntos

sean las que fueren nuestras circunstancias. Para ello

 

Queridos lectores, hermanos que soñáis con el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva aquí entre todos.

Ya sabéis que el principal objetivo de esta “Historia de historias” es, desde que comenzara inconscientemente, la Evangelización. Contamos contigo para llevar este mensaje de la Palabra viviendo el Mensaje del Servicio Gratuito en Libertad, siendo Todos Uno, como nos dice Jesús, y el Papa nos lo recuerda constantemente.

Estamos seguros de que muchos de vuestros amigos os agradecerán recibir nuestra información y que les hará mucho bien. Si todos los que formamos parte de esta familia incondicional captamos el aire del Espíritu, que es el que desde nuestra vida y silencio hace tal milagro

Sin descanso, “BUSCAD LA UNIDAD Y LA PAZ” para TODOS.

Sábado de la undécima semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Crónicas 24,17-25. 
Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras.
Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén.
Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos.
El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: “Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!”.
Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor.
El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: “¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!”.
Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco.
Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás,
y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

Salmo 89(88),4-5.29-30.31-32.33-34. 
Yo sellé una alianza con mi elegido,
hice este juramento a David, mi servidor:
«Estableceré tu descendencia para siempre,
mantendré tu trono por todas las generaciones.»

Le aseguraré mi amor eternamente,
y mi alianza será estable para él.
le daré una descendencia eterna
y un trono duradero como el cielo.

Si sus hijos abandonan mi enseñanza
y no proceden de acuerdo con mis juicios;
si profanan mis preceptos
y no observan mis mandamientos.

Castigaré sus rebeldías con la vara
y sus culpas, con el látigo.
Pero a él no le retiraré mi amor
ni desmentiré mi fidelidad.

Evangelio según San Mateo 6,24-34. 
Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: ‘¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?’.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

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  • “Así habla Dios:                        ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. 
  • Yo sellé una alianza con mi elegido,
    hice este juramento a David, mi servidor:
    «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones.»
  • Le aseguraré mi amor eternamente,
    y mi alianza será estable para él.
    le daré una descendencia eterna
    y un trono duradero como el cielo.
  • Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro.No se puede servir a Dios y al Dinero.
  • No se inquieten por su vida.
  • A cada día le basta su aflicción.

«¡Qué bellas son tus obras Señor!»

“El Papa Francisco en Ginebra”

“Vine aquí como peregrino en busca de unidad y de paz”

 

El Papa: “Es posible, ya y ahora, caminar según el Espíritu, rezando, evangelizando y sirviendo juntos”.

“Caminar juntos no es una estrategia, sino un acto de obediencia de Dios y de amor al mundo”.

(José M. Vidal).- Primer acto ecuménico del Papa Francisco en el Centro Ecuménico del CMI,  Con un sentido discurso,  aquí vemos al Papa, invitando a caminar ya, “juntos hacia la unidad, rezando, evangelizando y sirviendo”. Porque, “caminar juntos no es una estrategia, sino un acto de obediencia a Dios y de amor al mundo”.

Después de tantos años vividos en esta “Historia de historias”, quienes por “pura Gracia”  aquellos que vivieron la llamada dentro de dudas e incertidumbres, y más aún, los que fueron incorporándose y matizando la misión trascendente que hoy gozamos, nos sorprenden los textos que en esta ocasión nos regala la Iglesia, y junto a ellos, las palabras de Francisco en Ginebra… ¿quién no puede contemplar  en ellas, la Alianza que Dios prometió a todo su pueblo, no hablándoles por parcelas, sino para que las vivamos Todos Juntos, en Espíritu y en Verdad?

“buscaD LA unidad y LA paz”

¿Buscamos la Paz, la queremos para todos?

¿Qué impulsa y anima nuestro corazón cuando buscamos la Paz e intentamos hacer Su Voluntad?

 

… dentro de las circunstancias que cada día nos saldrán al paso, ¿hasta donde creemos que intentaremos superarlas?

¿qué nos da garantía de saber que nuestra búsqueda es por todos y la buscamos entre todos?

Viernes de la undécima semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de los Reyes 11,1-4.9-18.20. 
Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, empezó a exterminar a todo el linaje real.
Pero Josebá, hija del rey Jorám y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron.
El estuvo con ella en la Casa del Señor, oculto durante seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país.
El séptimo año, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de los carios y de la guardia, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un pacto comprometiéndolos bajo juramento, y les mostró al hijo del rey.
Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus hombres – los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado – y se presentaron ante el sacerdote Iehoiadá.
El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor.
Los guardias se apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo alrededor del rey.
Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey, se lo ungió, y todos aplaudieron, aclamando: “¡Viva el rey!”.
Atalía oyó el griterío de la gente que corría, y se dirigió hacia la Casa del Señor, donde estaba el pueblo.
Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del país que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasgó sus vestiduras y gritó: “¡Traición!”.
Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa, diciéndoles: “¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada”. Porque el sacerdote había dicho: “Que no la maten en la Casa del Señor”.
La llevaron a empujones, y por el camino de la entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron.
Iehoiadá selló la alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, comprometiéndose este a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el pueblo.
Luego, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal, lo derribó y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares. El sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor.
Toda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían pasado al filo de la espada en la casa del rey.

Salmo 132(131),11.12.13-14.17-18. 
El Señor hizo un juramento a David,
una firme promesa, de la que no se retractará:
«Yo pondré sobre tu trono
a uno de tus descendientes.

Si tus descendientes observan mi alianza
y los preceptos que yo les enseñaré,
también se sentarán sus hijos
en tu trono para siempre”.

Porque el Señor eligió a Sión,
y la deseó para que fuera su Morada.
«Este es mi Reposo para siempre;
aquí habitaré, porque lo he deseado.

Allí haré germinar el poder de David:
yo preparé una lámpara para mi Ungido.
Cubriré de vergüenza a sus enemigos,
y su insignia real florecerá sobre él.»

Evangelio según San Mateo 6,19-23. 
Jesús dijo a sus discípulos:
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.
Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado.
Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

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  • El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará:
    Si tus descendientes observan Mi alianza y los preceptos que Yo les enseñaré,

«Este es mi Reposo para siempre;
aquí habitaré, porque lo he deseado. 

  • No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.
    Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
  • Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

 

En un escrito sobre “Tu Tierra” en el que se pidió que  mostrase la entraña de lo ocurrido en sus años de presencia, he encontrado “cero imperfecciones”.

Desde que comenzara esta “aventura eclesial”, nunca planeada por nadie, Dios puso siempre personas inquietas que rezasen e investigasen “las imperfecciones” que podían advertir, sin que en ningún caso se creyesen dueños de ninguna verdad.

Cualquier lugar, momento, ocasión… puede ser el más idóneo para recordar nombres y situaciones vividas que nos puedan “hacer pensar” y descubrir cosillas que no tuvimos medios para saber lo que a lo largo del tiempo y gracias a muchos, debiéramos percibir sus mensajes

La Verdad en cada corazón solo se descubre en la insistencia por encontrarla,

… no solo es cuestión de esos momentos brillantes en los que íntimamente creemos haberla encontrado,

hay que encontrarla complementando y sumando lo distinto que supone buscarla entre los muchos que renuevan cada día su sed por encontrarla

son tantos los corazones que la buscan…

son tantos los lugares en los que la podemos encontrarla,

tantos, diferentes e inesperados, que vemos y crecen ante nosotros y tantas veces no los valoramos,

No son siempre asequibles las circunstancias en las que se nos plantea, con la serenidad y paz que nos gustaría,

… Y sin embargo, siempre habrá una lectura que vendrá a socorrernos y a mostrarnos que la Paz está dentro de todos nosotros cuando Todos Juntos la buscamos en los llanos y desfiladeros, en los gozos y fracasos…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Qué buscamos, ¿bienestar o bienser?

¡Cuántos ángeles nos envía Dios!,y no siempre los apreciamos con el justo valor que entrañan.

En la travesía hacia el “Gran Mar”, son muchas las veces y de diferentes formas, que nos cuestionamos, qué buscamos, ¿bienestar o bien ser? 

Estos días en los que la Palabra nos recuerda las figuras de Elías y Eliseo, se nos dan pistas para que cada quién nos preguntemos a sí mismo, y constatemos a qué obedece la fidelidad  de nuestros resultados. “En Espíritu y en Verdad”, ¿seguimos las huellas de Aquel a quien decimos seguir?

Jueves de la undécima semana del tiempo ordinario

Libro de Eclesiástico 48,1-15. 
Surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.
El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.
¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes: tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tu sucesores
Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego en un carro con caballos de fuego.
De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!
Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.
Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.
En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.
A pesar de todo esto, el pueblo no se convirtió ni se apartó de sus pecados. hasta que fue deportado lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.

Salmo 97(96),1-2.3-4.5-6.7. 
¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son

la base de su trono.
Un fuego avanza ante él
y abrasa a los enemigos a su paso;
sus relámpagos iluminan el mundo;

al verlo, la tierra se estremece.
Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria.
Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,
los que se glorían en dioses falsos;

todos los dioses se postran ante él.

Evangelio según San Mateo 6,7-15. 
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

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Benditos textos, benditas aportaciones, bendita música que viene a recordarnos…

  • Surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.
  • ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
  • De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
    ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!
     
  • * ¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
    regocíjense las islas incontables.
    Nubes y Tinieblas lo rodean,
    la Justicia y el Derecho son la base de su trono.
  • Un fuego avanza ante él
    y abrasa a los enemigos a su paso;
    sus relámpagos iluminan el mundo.
  • Jesús dijo a sus discípulos:
    Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
    No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
    Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre os perdonará a ustedes.

Y junto a lo que nos interpelan los textos de estos días, de forma incomprensible por lo que de absurdo se muestran, al final de casi medio siglo, esta “Historia de historias” trata de hacernos pensar con estas palabras:

Hablar sin decir

¿Cómo decir sin decir lo que más anhela mi alma? ¿Cómo hacerlo en silencio, sin pronunciar palabra?

No según lo fui aprendiendo, en tanto el tiempo pasaba, que poco a poco entendí mientras no entendía nada.

Y cómo en ello saber, hartos y con confianza, que a todos nos hará fiel, según a cada quién llamas.

Decir sin decir ni hablar, transmitir sin hablar nada; es donde Tú, en “esta historia”, has dicho Tu Mejor Palabra.

 

El día de ayer nos regaló momentos inolvidables, y entre ellos, el recuerdo de tiempos iniciales cin personas que dieron fuerza, fidelidad y perseverancia a esta aventura que Dios nos viene regalando desde hace tantos años

“En Espíritu y en Verdad”,  ¿seguimos las huellas de Aquel a quien decimos seguir?

¿Intentamos ser ese Nicodemo del que nos habla el evangelista Juan, y que desde ya hace muchos años se nos preguntó “quiénes serán esas mujeres y hombres nuevos que lo manifiesten con sus vidas?

Mientras tanto, la Vida sigue “a su aire” sin parar de contemplar los “curriculuns” que Dios nos hace llegar, sin que en ellos no nos falten insinuaciones sobres aquella Palabra de Dios que nos recordaría

“muchos, sin saberlo, acogieron ángeles en sus casas” Hebreos 13, 2.

 

¿Acaso dijo alguien que la construcción del Reino de Dios en la tierra iba a ser sin esfuerzo? ¿Se nos puede pedir más de lo que cada uno tiene y sueña vivir? ¿Quién puede negar el ciento por uno que la Vida nos regala cuando ponemos en ello aquello que somos?

 

Señor, no te dejaré.

Miércoles de la undécima semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de los Reyes 2,1.6-14. 
Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elías y Eliseo partieron de Guilgal,
Elías le dijo: “Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán”. Pero Eliseo respondió: “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”. Y se fueron los dos.
Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán.
Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco.
Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”.
“¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así”.
Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Al ver esto, Eliseo gritó: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”. Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos.
Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán.
Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?”. El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.

Salmo 31(30),20.21.24. 
¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.

Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;
y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras.

Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios.

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18. 
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

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  • “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”.
  • Con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?”. El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.
  • ¡Qué grande es tu bondad, Señor!
    Tú la reservas para tus fieles;
    y la brindas a los que se refugian en ti,
    en la presencia de todos.
  • Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos.
  • Cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

«Reza a tu Padre en lo secreto»

Como la persona y padre que supone para quienes reconocemos su preciosa, entregada y difícil tarea, que en todo hemos de escuchar, aprender y entrar en las entrañas de cuanto cada día nos dirige con Misericordia, veamos y leamos esta alusión y revisemos, no la letra de lo que nos dice sino hasta donde nos llega el contenido, que solo Dios es el que sabe y analiza nuestras circunstancias, y que no en todos los casos son tan des-encarnadas como pueden aparecer para quienes no las conocen.

No olvidemos rezar todos por todos, ni aquello del árbol que sembrar, error que enmendar, niño que peinar y misión que emprender.

La decisión de seguir a Cristo favorece la edificación de una sociedad más justa, más fraternal, más humana conforme al corazón de Dios. (Tweet del Papa Francisco, 19 junio 2018)

¿Respondemos según nos habla Dios?

Martes de la undécima semana del tiempo ordinario

Primer Libro de los Reyes 21,17-29. 
Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
“Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella.
Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí lamerán tu sangre”.
Ajab respondió a Elías: “¡Me has sorprendido, enemigo mío!”. “Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor.
Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel.
Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel.
Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel.
Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo”.
No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel.
El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.
Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.
Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
“¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí? Porque se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo”.

Salmo 51(50),3-4.5-6a.11.16. 
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!

Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti sólo pequé
Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!

Evangelio según San Mateo 5,43-48. 
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

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  • ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
    por tu gran compasión, borra mis faltas!

Como tantas de tantas, ¿Por qué lo que tantas veces he hecho, hoy no sé hacerlo?

La trascendencia sobrevenida, ¿es el resultado del sueño de aquel niño, que sintió una gran tristeza al ver que no todos eran UNO en aquel barquito?

Realmente,, ¿es verdad que mientras navegamos, todo lo hacemos en oración, confiados en la Palabra de ayer y la que nos presenta la vida cada día?

Señor. Concedénoslo a todos.

 

 

 

«YO les digo: no respondan al malvado»

Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.

El Reino de Dios crece de manera misteriosa y sorprendente

La mirada que hemos recibido y sentido de Dios en los días pasados, nos han mostrado con distintos matices, cómo lo sembrado y vivido nos devuelve a una realidad en la que inocentemente dimos lo mejor que teníamos, sin saber hasta donde puede construir anhelos de Reino lo que estaba ocurriendo.

Lunes de la undécima semana del tiempo ordinario

Primer Libro de los Reyes 21,1-16. 

Salmo 5,2-3.5-6.7. 
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos;
oye mi clamor, mi Rey y mi Dios,
porque te estoy suplicando.

Evangelio según San Mateo 5,38-42. 

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De la Palabra que hoy se nos regala, queremos asumir mayormente lo que nos resulta imposible comprender, cuánto más, ponerla en práctica en las múltiples formas en que se nos presenta:

  • Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.

Ante tal incapacidad en saber responder, no tenemos más que decirTe,

  • Señor, escucha mis palabras,
    atiende a mis gemidos;
    oye mi clamor, mi Rey y mi Dios,
    porque te estoy suplicando.

Y TÚ, simplemente nos respondes: 

 

Angelus y Regina Caeli de ayer 17 de junio

Ángelus: El Reino de Dios crece de manera misteriosa y sorprendente

Una actitud de fe que sobrepasa nuestros proyectos, nuestros cálculos y nuestras previsiones

 

Esta imagen es el fruto de un principio en el que “solo Dios sabe por qué” ,comenzó un largo e intenso recorrido, del que sorprendidos, hemos gustado y saboreado sus excelencias.

 

Seguiremos en la lucha por un mundo de igualdad.

Al comienzo se cantó el Todos Juntos. La experiencia nos está dando motivos y razones para reconocer que el canto se dará cuando en el corazón nos sintamos TodosUno.