Ante tiempos inciertos, obscuros, desencarnados…

… hay que nacer de nuevo…

Miércoles de la cuarta semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Samuel 24,2.9-17. 
El rey dijo a Joab, el jefe del ejército, que estaba con él: “Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el número de la población”.
Joab presentó al rey las cifras del censo de la población, y resultó que en Israel había 800.000 hombres aptos para el servicio militar, y en Judá 500.000.
Pero, después de esto, David sintió remordimiento de haber hecho el recuento de la población, y dijo al Señor: “He pecado gravemente al obrar así. Dígnate ahora, Señor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio”.
A la mañana siguiente, cuando David se levantó, la palabra del Señor había llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos términos:
“Ve a decir a David: Así habla el Señor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevaré a cabo”.
Gad se presentó a David y le llevó la noticia, diciendo: “¿Qué prefieres: soportar tres años de hambre en tu país, o huir tres meses ante la persecución de tu enemigo, o que haya tres días de peste en tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me envió”.
David dijo a Gad: “¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres”.
Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde esa mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba.
El Angel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Angel que exterminaba al pueblo: “¡Basta ya! ¡Retira tu mano!”. El Angel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo.
Y al ver al Angel que castigaba al pueblo, David dijo al Señor: “¡Yo soy el que he pecado! ¡Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho? ¡Descarga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre!”.

Salmo 32(31),1-2.5.6.7. 
¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,

y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: “Confesaré mis faltas al Señor”.

¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!
Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas

no llegarán hasta ellos.
Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.

Evangelio según San Marcos 6,1-6. 
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”.
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

______________________________________________________________________

 

“En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos”

El Papa pide una “revolución cultural” en los estudios eclesiásticos para una “Iglesia en salida”

Les insta a crear redes y a centrarse en “el cuidado de la naturaleza y defensa de los pobres”

(José M. Vidal/Agencias).-Empeñado en conseguir “una iglesia en salida” y, por lo tanto, mucho más evangélica, el Papa Francisco sigue sacudiendo las viejas inercias de estructuras ancladas en el pasado. Ahora, le ha tocado el turno a los estudios eclesiásticos, forja de sacerdotes y laicos dedicados a la dirigencia eclesiástica. Y para adecuarlos a su primavera, el Papa les pide toda una revolución y una “transformación”, en la Constitución Apostólica “Veritatis Gaudium” sobre los institutos de estudios eclesiásticos que presentó hoy la Santa Sede.

 

 

“YO te lo ordeno, levántate”.

Martes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30-32.19,1-3. 
De pronto, Absalón se encontró frente a los servidores de David. Iba montado en un mulo, y este se metió bajo el tupido ramaje de una gran encina, de manera que la cabeza de Absalón quedó enganchada en la encina. Así él quedó colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo seguía de largo por debajo de él.
Al verlo, un hombre avisó a Joab: “¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!”.
Entonces Joab replicó: “No voy a perder más tiempo contigo”. Y tomando en su mano tres dardos, los clavó en el corazón de Absalón, que estaba todavía vivo en medio de la encina.
David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela, que había subido a la azotea de la Puerta, encima de la muralla, alzó los ojos y vio a un hombre que corría solo.
El centinela lanzó un grito y avisó al rey. El rey dijo: “Si está solo, trae una buena noticia”. Mientras el hombre se iba acercando,
El rey le ordenó: “Retírate y quédate allí”. El se retiró y se quedó de pie.
En seguida llegó el cusita y dijo: “¡Que mi señor, el rey, se entere de la buena noticia! El Señor hoy te ha hecho justicia, librándote de todos los que se sublevaron contra ti”.
El rey preguntó al cusita: “¿Está bien el joven Absalón?”. El cusita respondió: “¡Que tengan suerte de ese joven los enemigos de mi señor, el rey, y todos los rebeldes que buscan tu desgracia!”.
El rey se estremeció, subió a la habitación que estaba arriba de la Puerta y se puso a llorar. Y mientras iba subiendo, decía: “¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ah, si hubiera muerto yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío!”.
Entonces avisaron a Joab: “El rey llora y se lamenta por Absalón”.
La victoria, en aquel día, se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque todos habían oído que el rey estaba muy afligido a causa de su hijo.

Salmo 86(85),1-2.3-4.5-6. 
Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
porque soy pobre y miserable;
protégeme, porque soy uno de tus fieles,
salva a tu servidor que en ti confía.

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
porque te invoco todo el día;
reconforta el ánimo de tu servidor,
porque a ti, Señor, elevo mi alma.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!

“YO te lo ordeno, levántate”.

Evangelio según San Marcos 5,21-43. 
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva”.
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: “Con sólo tocar su manto quedaré curada”.
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: “¿Quién tocó mi manto?”.
Sus discípulos le dijeron: “¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?”.
Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad”.
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: “Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?”.
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”.
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme”.
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate”.
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

“Solo confiando en ÉL, me levantaré”

 

Lamentan una “pérdida de derechos civiles” en la carta intereclesial.

Las CEBs denuncian el “desmonte de las estructuras democráticas” en Brasil

Llaman a promover “prácticas de economía popular, solidaria y y sostenible”.

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- Los momentos importantes por lo que uno pasa en la vida son referencias que nos ayudan a definir nuestras prioridades. En las comunidades eclesiales de base esas fechas son marcadas por los intereclesiales, que desde 1975 acompañan la caminada de las CEBs.

Que el Señor nos bendiga y nos guarde; nos muestre su rostro, su alegría y su misericordia, y nos conceda su favor y Su paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ante tiempos inciertos, confusos, obscuros

… hay que nacer de nuevo…

Miércoles de la cuarta semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Samuel 24,2.9-17. 
El rey dijo a Joab, el jefe del ejército, que estaba con él: “Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el número de la población”.
Joab presentó al rey las cifras del censo de la población, y resultó que en Israel había 800.000 hombres aptos para el servicio militar, y en Judá 500.000.
Pero, después de esto, David sintió remordimiento de haber hecho el recuento de la población, y dijo al Señor: “He pecado gravemente al obrar así. Dígnate ahora, Señor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio”.
A la mañana siguiente, cuando David se levantó, la palabra del Señor había llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos términos:
“Ve a decir a David: Así habla el Señor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevaré a cabo”.
Gad se presentó a David y le llevó la noticia, diciendo: “¿Qué prefieres: soportar tres años de hambre en tu país, o huir tres meses ante la persecución de tu enemigo, o que haya tres días de peste en tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me envió”.
David dijo a Gad: “¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres”.
Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde esa mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba.
El Angel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Angel que exterminaba al pueblo: “¡Basta ya! ¡Retira tu mano!”. El Angel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo.
Y al ver al Angel que castigaba al pueblo, David dijo al Señor: “¡Yo soy el que he pecado! ¡Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho? ¡Descarga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre!”.

Salmo 32(31),1-2.5.6.7. 
¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,

y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: “Confesaré mis faltas al Señor”.

¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!
Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas

no llegarán hasta ellos.
Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.

Evangelio según San Marcos 6,1-6. 
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”.
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

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“En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos”

El Papa pide una “revolución cultural” en los estudios eclesiásticos para una “Iglesia en salida”

Les insta a crear redes y a centrarse en “el cuidado de la naturaleza y defensa de los pobres”

(José M. Vidal/Agencias).-Empeñado en conseguir “una iglesia en salida” y, por lo tanto, mucho más evangélica, el Papa Francisco sigue sacudiendo las viejas inercias de estructuras ancladas en el pasado. Ahora, le ha tocado el turno a los estudios eclesiásticos, forja de sacerdotes y laicos dedicados a la dirigencia eclesiástica. Y para adecuarlos a su primavera, el Papa les pide toda una revolución y una “transformación”, en la Constitución Apostólica “Veritatis Gaudium” sobre los institutos de estudios eclesiásticos que presentó hoy la Santa Sede.

 

EL PROPÓSITO DE DIOS PARA LA HUMANIDAD

Lunes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Samuel 15,13-14.30.16,5-13a. 
Cuando David recibió esta noticia: “Todos los hombres de Israel están de parte de Absalón”, dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: “¡Rápido huyamos! Si Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. ¡Apúrense a partir, no sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!”.
David subía la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía.
Cuando el rey llegaba a Bajurím salió de allí un hombre del mismo clan que la casa de Saúl, llamado Simei, hijo de Guerá. Mientras salía, iba lanzando maldiciones,
y arrojaba piedras contra David y contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros marchaban a la derecha y a la izquierda del rey.
Y al maldecirlo, decía: “¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla!
El Señor hace recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, a quien tú has usurpado el reino. ¡El Señor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absalón, mientras que tú has caído en desgracia, porque eres un sanguinario!”.
Abisai, hijo de Seruiá, dijo al rey: “¿Cómo ese perro muerto va a maldecir a mi señor, el rey? ¡Deja que me cruce y le cortaré la cabeza!”.
Pero el rey replicó: “¿Qué tengo que ver yo con ustedes, hijos de Seruiá? Si él maldice, es porque el Señor le ha dicho: “¡Maldice a David!”. ¿Quién podrá entonces reprochárselo?”.
Luego David dijo a Abisai y a todos sus servidores: “Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, quiere quitarme la vida, ¡cuánto más este benjaminita! Déjenlo que maldiga, si así se lo ha dicho el Señor.
Quizá el Señor mire mi humillación y me devuelva la felicidad, a cambio de esta maldición que hoy recibo de él”.
David siguió con sus hombres por el camino, mientras Simei iba por la ladera de la montaña, al costado de él; y a medida que avanzaba, profería maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo.

Salmo 3,2-3.4-5.6-7. 
Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí!
¡Cuántos son los que dicen de mí:
“Dios ya no quiere salvarlo”!

Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria,
tú mantienes erguida mi cabeza.
Invoco al Señor en alta voz
y él me responde desde su santa Montaña.

Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.
No temo a la multitud innumerable,

apostada contra mí por todas partes.

Evangelio según San Marcos 5,1-20. 
Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”.
Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”.
Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”.
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”.
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

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Hoy, la Palabra que se nos regala, así como el extenso, largo y profundo conjunto de escritos recibidos y soplados a lo más íntimo, nos incorpora y nos sumerge en dimensiones que difícilmente podemos sentir. Al menos, nos llaman la atención sobre nuestra participación en la historia de la Salvación, en la que todos somos partícipes.

  • “Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, no me entiende, ¡cuánto más otros con los que nunca me comuniqué profundamente! Déjenlo que hablen mal, si así se lo ha dicho el Señor.
  • Quizá el Señor mire mi humillación y me devuelva la felicidad, a cambio de este “no entender” últimamente recibo de Él”.
  • Señor. Tú eres mi escudo protector y mi gloria,
    tú mantienes erguida mi cabeza.
    Invoco al Señor en alta voz
    y él me responde desde su santa Montaña.
  • “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo desde que sentiste que te llamaba, sin que tu supieras nada”.

 

Encuentro entre el pontífice y los jesuitas peruanos en Lima

Carlos Cardó sj: “¿Qué espera el Papa de los jesuitas? Directamente nos lo dijo: Vaticano II”.

“Para Francisco, el Evangelio es mucho más que los esquemas evangelizadores moralistas”

(Jesuitas del Perú).- Como suele hacer el Papa cuando visita algún país, en Lima también sostuvo un encuentro privado con sus hermanos de la Compañía de Jesús. En esta entrevista, el P. Carlos Cardó SJ, párroco de Nuestra Señora de Fátima, nos cuenta algunos detalles de esa reunión realizada el pasado viernes 19 de enero en la iglesia de San Pedro, en el Centro de Lima.

Dentro de días tumultuosos recibimos soplos diversos, todos ellos para crear una claridad y esperanza urgente, que nos hace pensar, dado aquello que, desde siempre, necesitamos signos que respondan desde la Palabra a cuanto nos viene cuestionando la vida desde el principio:

  • De poco nos sirven los conocimientos, si no los vivimos.
  • CONOCEMOS LA VERDAD, PERO NO ES LA QUE NOS EDIFICA, PORQUE NO LA VIVIMOS.
  • Somos personas en constante desarrollo, con hábitos muy difíciles de cambiar.
  • 2018 – Año del Despertar AL PROPÓSITO DE DIOS PARA LA HUMANIDAD

Ap. Roberto Senna

Estamos a punto de despertar para la realidad del “Proyecto de Dios” para la humanidad.

Un proyecto que sobrepasa nuestro entendimiento, y que ha sido elaborado desde antes

del tiempo presente para ser ejecutado dentro de este tiempo, abarcando todas las

generaciones a lo largo de miles de años. Visualizar su diseño de un vistazo llena el

corazón de gratitud hacia el Creador. Una visión que permite identificar el tramo que

protagonizamos hoy, y que ciertamente nos llevará a experimentar un profundo temor

hacia Dios y su poderosa obra en nuestros tiempos.

“Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo”. (Juan 5:17)

En Génesis 2 leemos que Dios descansa en el día séptimo, después de haber concluido

su trabajo en los días anteriores. La semana de siete días se convierte en un “Patrón

Profético”, una clave para la comprensión del mensaje y actuaciones divinas en el

transcurrir del tiempo. Para Israel el número 7 es simbólico y representa la perfección y la

plenitud; indica la obra concluida.

Jesús conocía perfectamente las Escrituras y el carácter santo del Padre; por tanto, al

decir que el Padre sigue trabajando, está afirmando que la obra todavía sigue en su fase

de ejecución. Jesús también se declaraba cooperador de esa obra, y decía: “Yo hago lo

que veo al Padre hacer”.

Cuando María y José le interpelan al encontrarle entre los doctores en el templo, Él

declara: “Necesito cuidar de los asuntos de Mi Padre”. Más tarde, al ser bautizado en el

Jordán escucha al Padre confirmar: “Este es mi Hijo Amado, en quien me complazco”. En

otras palabras el Padre decía: Reconozco que este mi Hijo está capacitado para cuidar de

mis negocios en la tierra.

Es evidente que Jesús se revela a sí mismo como parte fundamental e integrante de la

obra del Padre, que le envió para completar el proyecto en andamiento. Un proyecto con

un tiempo determinado para la ejecución de cada una de sus partes.

Un proyecto con muy altas demandas

¿Qué proyecto es este que desde sus inicios demandó la encarnación del propio Dios y

determinó su muerte sacrificial en una cruz? Un proyecto que aun hoy sigue involucrando

habitantes de cielos y tierra. Un proyecto en cuya revelación protagonizaron Reyes,

Sacerdotes, Profetas; y que fue escrito por nobles y por campesinos.

Un proyecto donde desde tiempos antiguos el más allá interviene en las actividades

humanas. Un proyecto que desata el furor de malignos ejércitos invisibles en contra de

gente humilde. Un proyecto por el cual multitudes incontables reciben inimaginable poder

que hace fuerte a personas débiles, llevándolas a ser verdaderos héroes e invencibles.

 

2

En medio a ese escenario, para muchos, 2018 será el “Año del Despertar”.

La comprensión del propósito de Dios en la creación del ser humano promoverá un gran

despertar en muchos corazones en nuestros días. Al alinear sus pensamientos a los

pensamientos de Dios, cada persona se concienciará del poder ya latente en la vida de

los hijos de Dios. Un poder igualmente disponible a todos aquellos que reciban a Cristo

Jesús como su Señor y Salvador, y se adentran al proceso de transformación realizado

por el poder del Espíritu Santo.

¿Cuál entonces es el Proyecto de Dios? Y

¿Cuál es Su propósito para con la humanidad?

En su carta a los Efesios, Pablo escribe:

“Pido a Dios que ilumine vuestra mente para que sepáis cuál es la esperanza a la

que habéis sido llamados, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que

pertenecen a su pueblo y cuán grande y sin límites es su poder, el cual actúa en

nosotros los creyentes”.

En este texto Pablo habla del poder sin límites de nuestro Dios, y declara que tenemos

derecho a una herencia de Dios. Derecho a una posición tan gloriosa que la mente

humana no alcanza entender. Por ese motivo clama a Dios para que ilumine nuestra

mente para que se produzca un despertar.

Escribiendo a los Corintios Pablo busca revelar el glorioso futuro que Dios preparó al

hombre, diciendo “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre,

son las que Dios ha preparado para los que lo aman» (1 Co 2:9).

En su carta los Efesios declara que “Dios nos había escogido de antemano para que por

nuestra unión con Cristo recibiéramos nuestra parte en la herencia, de acuerdo con el

propósito de Dios, que todo lo hace según su buen parecer.” (Ef. 1:11). Pareció bien a

Dios preparar tal herencia a sus hijos; eso indica su propósito final para con nosotros.

Son textos bíblicos que conocemos, pero que se harán más y más claros mientras nos

acercamos al día perfecto. El año de 2017 que termina, ha sido “Año de Revelación”. Las

revelaciones (iluminación) en 2018 irán en aumento y tocaran profundamente el corazón

de los que creen a la Palabra de Dios, que les hará despertar para la realidad del Gran

Amor del Creador para con nosotros. Un amor materializado en un proyecto Divino de tal

magnitud.

En 2018 muchos recibirán la respuesta de las oraciones del Apóstol Pablo. Muchos serán

convencidos por el Espíritu de Dios acerca de la gloriosa posición que ya nos

corresponde, y que está gratuitamente disponible a todo aquel que cree.

¿Qué plan es este? ¿Y qué futuro glorioso nos espera?

Ese plan Divino que ha sido diseñado desde antes de la creación del mundo, está

declarado en el libro de Génesis. El propio Creador dijo: “Hagamos al hombre a nuestra

imagen y semejanza, y tenga dominio sobre la creación”.

 

3

Aunque hubo contratiempos con la rebeldía del hombre en contra de las órdenes de Dios,

permitiendo así la usurpación del reino por parte de Satanás, Dios sigue en el control de

todas las cosas, y sus planes no pueden ser frustrados (Job 42:2), y aún prueba que “sus

dones son irrevocables”. (Rm 11:29)

El mismo Jesús, que según Juan capitulo 1 creó todas las cosas, vino a la tierra como

“Cordero de Dios” para libertar al hombre de la esclavitud del pecado, y restaurarlo a la

posición de Rey. Vino también para rescatar la corona de gobierno en poder del enemigo,

y regresará a la tierra como “El León de la Tribu de Judá”, para reinar sobre las Naciones.

Apocalipsis revela que” “Vendremos con Él, y reinaremos con El” y Su nombre será “Rey

de Reyes”, y “Señor de Señores”.

La imagen y Semejanza de Dios se completa en el ser humano

Ciertamente Jesús vino para deshacer las obras de Satanás. Vino para la salvación del

ser humano. Vino para ser cabeza de la iglesia. Vino también para restaurar el Reino;

para ser Rey de Israel y reinar sobre toda la tierra. Y aún más, Cristo Jesús vino para que

tengamos vida en abundancia. (Ju 10:10). La expresión “Vida Abundante” proviene de la

palabra “Zoe”, se refiere a la “Vida increada de Dios”.

El Verbo, Jesucristo, se hizo carne para completar la obra. Vino para dar Su propia vida al

ser que Él mismo había creado. El hombre que fue creado como “Alma Viviente” ahora

pasa a ser “Espíritu Vivificante” (1 Cor 15:45). Para eso vino Jesucristo a la tierra, para

que tengamos Su vida en nosotros y compartamos Su misma naturaleza. Para que en la

resurrección seamos así como Él es; el Primogénito del Padre entre muchos hermanos.

¿Cómo opera en nosotros esa transición de

Alma Viviente a Espíritu Vivificante?

Jesús desconcertó a sus seguidores al declarar: “Quien no come de mi carne y bebe de

mi sangre no tiene parte conmigo”, y por eso muchos de ellos le abandonaron. En la

última pascua Jesús instituyó la Santa Cena. Tomando el pan, lo bendijo y dijo: “Este es

mi cuerpo, comed de él todos”. Y tomando la copa dijo: “Esta es la copa del nuevo pacto

en mi sangre. Bebed de ella todos”.

Comer de la carne de Cristo y beber de su sangre para participar de la misma naturaleza

de Cristo y llegar a ser semejante a Él. Esa transformación se procesa por la fe y es

concretizada con la obediencia a sus ordenanzas. Dios espera que crezcamos en la

gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Su plan es que

crezcamos hasta la estatura del “Varón Perfecto”.

En cumplimiento al proyectado, Jesus vino como Cordero para ser sacrificado, para que

pudiéramos obtener su misma naturaleza al comer de su carne y beber de su sangre.

Desde el principio Dios viene trabajando en su proyecto de creación y perfeccionamiento

del ser humano, y todavía sigue trabajando en él. Seis días están determinados para

completar ese trabajo, y el séptimo será el glorioso día de reposo cuando sus escogidos

manifestarán su gloria. Si el propio Dios sigue trabajando, es que la obra aun no ha sido

concluida y el día de descanso está por llegar. Quiere decir que aun queda un reposo al

cual entrar. (Heb 4)

 

Mi padre trabaja hasta ahora en su proyecto, y yo trabajo también. Jesucristo trabaja para

la conclusión del proyecto a fin de que podamos estar en su presencia, santos y sin

mancha alguna. Jesus murió desde antes de la fundación del mundo para compartir su

vida con nosotros, para que tengamos su misma naturaleza santa.

Pronto llegará el día de descanso, cuando alcanzaremos la estatura de “Varón Perfecto”,

(Fil 1:6) y seremos como Él es. La semana concluirá con el reinado de Jesucristo

abarcando cielos y tierra, en compañía de multitudes incontables de personas santas y

perfectas, creadas a su misma imagen y semejanza. En ese día estarán cabalmente

cumplidas los propósitos del Eterno, cuando dice: Hagamos al hombre a nuestra imaje y

semejanza, y tenga el dominio sobre toda la creación.

Llega entonces el “Día de Reposo” con la obra Divina perfectamente concluida:

El hombre criado a Su imagen y semejanza

A la medida de la estatura de la plenitud de Cristo

 

Ministerio de Intercesión

Email: ap.robertosenna@itsbissau.org

Lo que Cristo espera de sus Ministros hoy

 

Ef 4:11-13 – Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,

evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la

obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos

a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida

de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

¿Como pensar y orar estas desde la Palabra, con Amor y Confianza que nos unan, pero nunca para separarnos por el Mal, que nos busca como león rugiente ? A lo muy extenso e intenso de hoy, hemos estado recordando la Palabra “Despierta, tú que duermes”, Ef. 5, 14, que tantas y tantas veces nos ha salido al paso a lo largo de tantos años en búsqueda de Espíritu de Dios.

 bibliaparalela.com/ephesians/5-14.htm

Dentro de este complejo contexto, nos viene a la mente rezar y cantar desde lo más íntimo, este tema que tanto oramos y cantamos.

 

 

 

«Hoy, ¿escucharemos Su Voz?

¿Permanecerá endurecido nuestro corazón como en Meribá,
al igual que el de nuestros padres,
aunque habían visto Sus obras?»

Cuarto Domingo del tiempo ordinario

Deuteronomio 18,15-20. 
Moisés dijo al pueblo:
El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre ustedes, de entre tus hermanos, y es a él a quien escucharán.
Esto es precisamente lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, cuando dijiste: “No quiero seguir escuchando la voz del Señor, mi Dios, ni miraré más este gran fuego, porque de lo contrario moriré”.
Entonces el Señor me dijo: “Lo que acaban de decir está muy bien.
Por eso, suscitaré entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene.
Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi Nombre, yo mismo le pediré cuenta.
Y si un profeta se atreve a pronunciar en mi Nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá”.

Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9. 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»

Carta I de San Pablo a los Corintios 7,32-35. 
Hermanos:
Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor.
En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido.
Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor.

Evangelio según San Marcos 1,21-28. 
Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
“¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”.
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!”.
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

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Suscitaré un profeta, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que Yo le ordene.

 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta ÉL dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»

Hagan lo que es más conveniente y entréguense totalmente al Señor.

¡ÉL enseña de una manera nueva, llena de autoridad!

«Esta enseñanza es siempre Nueva”, según la fe y autoridad de quien cada día escucha mi Verdad en su corazón»

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“¡Ese hombre eres tú!

Ayúdame, Señor, a responderte como Tú quieres de mí.

Ayúdanos, Señor, a responderte como TÚ quieres de nosotros

Sábado de la tercera semana del tiempo ordinario

Segundo Libro de Samuel 12,1-7a.10-17. 
Entonces el Señor le envió al profeta Natán. El se presentó a David y le dijo: “Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre.
El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes.
El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija!
Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita”.
David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: “¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte!
Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión”.
Entonces Natán dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl;
Por eso, la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita.
Así habla el Señor: ‘Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día.
Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol'”.
David dijo a Natán: “¡He pecado contra el Señor!”. Natán le respondió: “El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás.
No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio”.
Y Natán se fue a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y él cayó gravemente enfermo.
David recurrió a Dios en favor del niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en el suelo.
Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del suelo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.

Salmo 51(50),12-13.14-15.16-17. 
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Evangelio según San Marcos 4,35-41. 
Al atardecer de ese mismo día, les dijo: “Crucemos a la otra orilla”.
Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”.
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

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Tras la elección de responsables, hoy, a los siete días, la Palabra nos habla así:

  • Ayúdanos, Señor, a responderte como TÚ quieres

 

  • Crea en nosotros, Dios nuestro, un corazón puro,
    y renueva la firmeza de tu espíritu.
    No nos arrojes lejos de tu presencia
    ni retires de nosotros tu Santo Espíritu.
  • Devuélvenos la alegría de tu salvación,
    que tu espíritu generoso nos sostenga:
    y enseñaremos tu camino a los impíos
    y los pecadores volverán a Ti.
  • ¡Líbranos de la muerte, Dios, salvador nuestro,
    y nuestra lengua anunciará tu justicia!
    Abre nuestros labios, Señor,
    y nuestra boca proclamará tu alabanza.
  • “¿Por qué tenemos miedo? ¿Cómo es que no tenemos fe?”.

No caeremos en tentación, porque TÚ nos librarás del Mal que nos aleje de Ti.

“Se buscan hombres para una misión peligrosa. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Tampoco honor y reconocimiento en caso de éxito”. El explorador británico Ernest Shackleton publicó este anuncio en prensa en 1914. Fueron miles los que acudieron a tan extraño y poco esperanzador llamado. De ellos eligió a 26. Juntos escribieron la última gran gesta de la exploración terrestre, la conquista de la Antártida. Allí está precisamente el barco de Greenpeace Arctic Sunrise, con Carlos y Javier Bardem a bordo, para conseguir sumar más voces a las ya casi 600.000 personas que piden crear la mayor zona protegida del planeta en el océano Antártico. Y os irán contando lo que hagan y vean, sobre el hielo, en la superficie del mar o bajo ella. Habrá hielo, glaciares, mares legendarios, focas, pingüinos, cetáceos, navegación en un rompehielos e inmersiones en mini submarinos.

Ya son muchos los años que en esta “Historia de historias” surgió un hecho entre unas cuantas familias amigas que trataban de vivir en clave de Evangelio. Un incidente inesperado provocó este sencillo canto, que mostró lo muy lejos que estábamos viviendo de la Palabra de Dios que queríamos vivir.

El mensaje de dicho tema transmitía ser felices Todos Juntos, en todas las situaciones y circunstancias.

Durante años y años no hemos acabado de comprender que tal mensaje ha de gestarse en silencio en el alma de todos, viviendo y contemplando todos como lo viven y contemplan las tres Personas de la Trinidad.

Este simbólico barquito, nacido en aquel histórico momento nos vino a decir que en tanto los gozos y fracasos no fuesen compartidos  y encarnados por todos, no habríamos entendido que aquel hecho había sucedido entre nosotros para hacerlo extensivo desde el silencio a toda la humanidad. Es por ello por lo que podemos decir que el barco de Grean Peace ha venido a recordarnos este mensaje:

 

“Se buscan mujeres y hombres para una misión peligrosa. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura su retorno con facilidad ni resultados visibles. Tampoco honor y reconocimiento en caso de éxito”.

 

  • ¿No es esta la tarea que se nos ha ido revelando desde aquel encuentro inconsciente en el que se nos pidió buscar el Espíritu en todo y en todos? ¿Lo estamos haciendo – sirviendo y gozando en Libertad – para saber todos juntos que vivimos para dar Vida al Reino de Dios en la Tierra?

Hacen falta mujeres y hombres…

 

para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús

 

Publicado en 26 enero, 2018

Memoria de santos Timoteo y Tito, obispos, compañeros de san Pablo

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,1-8. 
Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones.
Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa.
Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos.
Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

Salmo 96(95),1-2a.2b-3.7-8a.10. 
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.
Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor.
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
el mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Evangelio según San Lucas 10,1-9. 
El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”

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  • Se necesitan mujeres y hombres, de día y de noche, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús. Recomiendo que reaviven el don de Dios que han recibido.
  • Que canten al Señor y bendigan su Nombre.
  • “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos”.
  • ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”
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EEUU: Los Obispos organizan la colecta anual para Latinoamérica

Con lo recaudado se apoyan más de 450 proyectos anualmente

La mies es mucha y los obreros son pocos

Hacen falta mujeres y hombres

“MI HERMANA ME RECUERDA MUCHO A JESÚS: PISAR TIERRA Y PISAR NUBE”

José Gómez sj: “María Victoría esta-ba con los perdedores, los ata-

cados, los represaliados, los des-

calificados”.

“Tenía una vocación especial en la Iglesia, precisamente porque amaba a los marginados”

(José M. Vidal).- “Auténtica persona, auténtica humana, auténtica cristiana”. Así es como José Luis Gómez, sj. describe a su hermana, María Victoria Gómez Morales, en su nuevo libro, “Libre me hiciste, y libre con amor a todos me entregué” (Nueva Utopia). Una mujer que “tenía una vocación especial en una Iglesia que ha usado la represión, precisamente porque amaba a los marginados”: Estaba siempre “con los perdedores, con los atacados, con los represaliados, los descalificados: con los descartados”, que diría Francisco.

Esta tarde, en Huelva, con una llamada a despertar el alma y la conciencia.

Esta tarde en Huelva, una llamada a despertar el alma y la conciencia.