Pídeme lo que quieras

Decimoséptimo Domingo del tiempo ordinario

Primer Libro de los Reyes 3,5.7-12. 
El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: “Pídeme lo que quieras”. 
“Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo.
Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular.
Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”.
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido,
y Dios le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.”

Salmo 119(118),57.72.76-77.127-128.129-130. 
El Señor es mi herencia:
yo he decidido cumplir tus palabras.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.

Que tu misericordia me consuele, 
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, 
porque tu ley es toda mi alegría.

Yo amo tus mandamientos
y los prefiero al oro más fino.
Por eso me guío por tus preceptos
y aborrezco todo camino engañoso.

Tus prescripciones son admirables:
por eso las observo.
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,28-30. 
Hermanos:
Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos;
y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Evangelio según San Mateo 13,44-52. 
Jesús dijo a la multitud:
“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.”
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron.
Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.

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Así hablamos nosotros a Dios, y así nos responde Dios a nosotros.

  • “Pídeme lo que quieras”. Soy tu servidor, y estoy en medio de tu pueblo. Y Dios me respondió:
  • “Porque te he pedido que me pidas lo que quieras, sabiendo que te lo daré, tú me has respondido igualmente. Es por esto por lo que Yo voy a obrar conforme según me has respondido: Te doy un corazón sabio y prudente”. Y a ello, yo solo supe decirte:
  • Que tu misericordia me consuele, 
    de acuerdo con la promesa que me has hecho.
    Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, 
    porque Tu ley es toda mi alegría.
  • Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman.
  • “El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

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“¿Es este el tesoro escondido para muchos que hemos econtrado?”

Si nuestra vida pretende, no de hablar y predicar, sino de construir el Reino de Dios en esta tierra que vivimos, hemos de estar convencidos de que:

 “La fe trasciende la capacidad propia de nuestra razón, al igual que el amor ve más que la mera inteligencia”  (Benedicto XVI).

Según esta línea de conciencia en la tarea misionera que se nos plantea hemos de vivir en lo más puro y limpio de nosotros:

 

“No quitemos toda resonancia a la vida que vivimos”

Blázquez advierte que la sociedad “pierde calidad humana”

“No es indiferente el trato que se dé a las cenizas de un ser querido”

El cuerpo de Jesús resucitado no es un fantasma de la imaginación ni existe como cuando caminaba por el lago, predicaba, curaba o dormía

 

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha advertido de que “el hombre radicalmente secularizado tiende a convertir en secular y ausente toda la resonancia sagrada, de lo que toca y trata” y que al hacerlo la sociedad “pierde calidad humana”.

Así se ha pronunciado este viernes en su lección de clausura de la XVI Escuela de Teología ‘Karl Rahner – Hans U. Balthasar. Muerte, cenizas, resurrección’, que se ha celebrado esta semana en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

En esta lectura se ha referido a la Instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’ acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas, del 15 de agosto de 2016, preparada para la Congregación de la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco.

Imágenes tomadas en el día de ayer. Todas ellas nos recuerdan la vida inconsciente y atrevida que  se nos viene regalando desde muchos años atrás.

En ellas contemplamos las múltiples motivaciones imposibles de olvidar, que a lo largo de 52 y 63 años nos han estado recordando que cada día hemos de nacer de nuevo.

 

Un poquitín de levadura…

Un poquitín de levadura en el principio, quiso Dios que comenzara a fermentar una masa que poco a poco había ido perdiendo la conciencia del papel que Jesús vino a traernos. Así nacía una tarea olvidada inconscientemente, que se fue ampliando con el único anhelo de ser todos uno, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios, buscando el Espíritu en toda situación donde la Luz de Dios fuese difícil de descubrir…

Ellos, con la emoción de lo que Dios les hizo vivir, recuerdan y dan gracias a Dios por todo.

Decimosexto Domingo del tiempo ordinario

Libro de la Sabiduría 12,13.16-19. 
Fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos,
a quien tengas que probar que tus juicios no son injustos;
Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos.
Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen.
Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder.
Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres
y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.

Salmo 86(85),5-6.9-10.15-16a. 
Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!

Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti,
y glorificarán tu Nombre, Señor,
porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.

Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,
lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,26-27. 
Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.

Evangelio según San Mateo 13,24-43. 

Jesús propuso a la gente otra parábola:
“El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’.
El les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’.
‘No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'”.
También les propuso otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”.
Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”.
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”.
El les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!” .

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Si pretendemos ir hasta donde nunca fuimos, hoy nos puede ayudar nuestra respuesta sincera a estas Palabras:

  • Fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos,
  • Todas las naciones que has creado
    vendrán a postrarse delante de ti,
    y glorificarán tu Nombre, Señor,
    porque Tú eres grande, Dios mío,
    y eres el único que hace maravillas.
  • El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.
  • “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”.

Una inquieta y vieja amiga nos ha enviado este escrito:

Queridos hermanos. La inagotable demanda de este mundo, que nos bombardea retándonos y provocándonos, al decirnos que nuestro ambiente no realiza nada, más bien lo anula, nos sigue masificando. Sin embargo hemos de mantener la Esperanza que nos transmitieron estas palabras, que aún siguen vigentes. ¡ ALTO AL MUNDO QUE ESTAMOS HACIENDO! Vale la pena seguir. La Diestra de Dios nos sostiene.

Tengo experiencia que cuando un enfermo se aísla, algo le está pasando. De ahí la palabra “Rehabilitación”, que nos da a entender, que hemos de volver a todo aquello que creemos bueno y que se ha perdido. Preguntemos al corazón y avivemos nuestros sentidos… El Espíritu nos ayudará.

Doy tantas gracias a Dios por todo lo que está pasando en mi vida. A la comunidad de Pueblo de Dios que me está haciendo ver tanto…, a Cielo Nuevo y Tierra Nueva, por seguir siendo el pan que no alimenta pero sí sustenta.Gracias por mi familia biológica que fue la que me hizo ver tantas cosas. ¿Cómo vemos las cosas que nos ocurren?   La mirada lo envuelve todo. La belleza está en los ojos de quien mira.

 Hemos de seguir preparando el desierto, nos vendrá bien un descanso. A mí me vendrá muy bien.
¿Lo haremos buscando en Dios la Luz de lo Nuevo? ¿Abandonaremos lo caduco, amenazado por la falta de Dios que padecemos…?

Con este tema recordamos y agradecemos lo mucho que esta “Historia de historias” debe a nuestro hermano Jaime, ya con el Padre, orando por todos nosotros. Gracias, Señor.

Las noches del Copo
La noche vivida en “El Copo” en la Navidad de 1.987, fue una de las más luminosas e inolvidables. En ellas pudimos advertir la Libertad que hemos de vivir. ¿Qué podemos hacer entre todos, en lo que sintamos que no podemos vivir si no sentimos a todos en nuestro corazón?
 

Poco a poco, serenamente, Dios continuará haciendo Su obra en nosotros. Y como siempre, la música y la vida de quienes la ofrezcan, siempre nos acompañará.

Sin ÉL no podemos hacer nada

Miércoles de la quinta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,1-6.
Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.
A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.
Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos.
Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos.
Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés.
Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

Salmo 122(121),1-2.3-4a.4b-5.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor!»
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén, que fuiste construida
como ciudad bien compacta y armoniosa.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.

Evangelio según San Juan 15,1-8.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

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  • Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.
  • «Yo Soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que YO os anuncié.
    Permanezcan en Mí, como yo permanezco en vosotros. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí.
    Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de Mí, nada pueden hacer.
  • Permaneced en mí como Yo en vosotros»

Sin Mi no podéis hacer nada, sin Mí no podéis hacer nada, sin Mi no podéis hacer nada, sin Mí no podéis hacer nada, sin Mí no podéis hacer nada, nada podéis hacer si Mi…     En lo que hacéis, ¿estáis contando conMigo?


ANTE ÉL, A SOLAS, EN LIBERTAD Y EN SILENCIO, OREMOS.                              Tomando como referencia la noticia que damos a continuación como signo múltiple, acusador y denunciante de los infinitos que vemos, leemos, comentamos… cada día, a través den los múltiples medios que nos llegan y manejamos,                                               ¿qué suponen para mí, para nosotros? De esas que comentamos y nos sirven para dar razón de nuestro compromiso con quienes vivimos en Su Nombre, ¿qué comentarios hacemos, qué piensa nuestra mente, qué siente nuestro corazón, cuánto tiempo rezamos, todos por todos, para salvar el dolor que suponen y no para condenarlos?

 

 

Jesús de Nazareth, antes de entregar definitivamente su espíritu, sus últimas palabras fueron: “Perdónalos, Padre, no saben lo que hacen”.

América :: Religión Digital

El Instituto Próvolo

El Instituto Próvolo

 

El cura abusador del Próvolo

Un periodista graba con cámara oculta el aberrante relato del padre Eligio Piccoli

Al ser descubiertos, los depredadores eran enviados a Argentina, donde se dieron más abusos

La confesión de un cura del Próvolo: “Abusábamos de los niños sordos, éramos al menos diez”

 

Hacía frío y yo le dije: ‘Vení a mi habitación, que hace frío afuera’

Jesús de Nazareth, antes de entregar definitivamente su espíritu, sus últimas palabras fueron: “Perdónalos, Padre, no saben lo que hacen”.

¿Qué digo yo, qué decimos nosotros?

Hacedlo como YO lo he hecho.

TODO LO HAGO NUEVO

 

¿SE PUEDE SUMAR TODO LO DE TODOS? ¿PODEMOS DECIR “DE ESE AGUA NO BEBERÉ?

NUEVO ARDOR, NUEVOS MÉTODOS, NUEVAS EXPRESIONES DE FE.  CAMBIO DE RÉGIMEN, DE ÉPOCA, DE ACTITUDES… “Sed mujeres y hombres que cumplan siempre Mi Voluntad”.

“Cada diócesis un solo rebaño”,  orar juntos ante la Palabra. Unid todo lo bueno que hay en todos los corazones de la tierra,  

¿Cabe toda la tierra, viven todas las mujeres y hombres en nuestro corazón… de piedra, de carne? Del Espíritu que nos habita, ¿qué advertimos de ÉL en nuestra subida al Pentecostés?

UBUNTU, LA FLOR BLANCA DEL MUNDO

Viernes de la cuarta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,26-33.
… no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen tantas veces, pero las cumplieron, y sin saberlo, condenaron a Jesús.
Los mismos, ahora son sus testigos delante del pueblo,
y ahora, nosotros lo anunciamos a vosotros como Buena Noticia, la promesa de Dios a toda la Humanidad de todos los tiempos,

Salmo 2,6-7.8-9.10-11.
«YO mismo lo establecí,
así os hablé en aquella santa Montaña.»
«PedidMe lo que queráis, y YO os lo daré.”
“Sed prudentes, sabed lo que pedís y lo que queréis;
aprended de MI, que soy manso y humilde.
Servid como YO serví.

Evangelio según San Juan 14,1-6.
“No se inquieten. Crean en Dios y crean también en Mí.
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”

“De cuanto hemos leído, entendido, orado… pasado por alto… ¿hay algo que nos haya parecido, que lo hayamos sentido Nuevo?”

Vivid alegres, os lo repito, vivid siempre alegres”. ÉL.

©

Pastores de un solo rebaño

Jueves de la segunda semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 17,5-10.
Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.

Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'”.

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A continuación, junto a la Palabra que hoy nos regala la Iglesia, recogemos semblanzas, escritos, cosas escuchadas en el día de ayer:

  • YO, EL SEÑOR, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.
  • ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
  • Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
  • ¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!
  • El es como un árbol
    plantado al borde de las aguas,
    que produce fruto a su debido tiempo,
    y cuyas hojas nunca se marchitan:
    todo lo que haga le saldrá bien.
  • ‘Más, si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán’.

 

Urge en la Iglesia pastores de un solo rebaño

La sinodalidad es una de las expresiones de la comunión eclesial, significa la activa colaboración en la tarea evangelizadora.

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”. Filipenses 1:9-11

  •  Faltan Comunidades referencias. Sobran protagonismos y shows personales.
  • En torno a la esencia evangelizadora y la pérdida de sus valores, Dios quiere para este tiempo conciencia personal de contemplación, de silencio, de anonimato en nada condicionante… Estamos llamados a rescatar un tiempo en el que existe un excesivo personalismo y una falta profunda de Espíritu.
  • Grita la necesidad de cuestionamientos íntimos en los que cada quién reconozca lo que nos urge comunitariamente en cuanto a la sinodalidad en la misión en la que estamos dando la vida.
Recibíamos este escrito:
Estuve ayer en la segunda charla de Cuaresma de mi localidad… Cuando se hace referencia continua a la Palabra de Dios y se vuelve a ella ( como hizo el sacerdote), ayuda a volver al Señor…a toda la historia del Pueblo de Israel…a nuestra historia personal acompañada por quien se ha metido en nuestra historia…
Hizo alusión a la limosna… y mi mente se fue instantáneamente a la imagen de dar una monedilla a un pobre…a dar en el cestillo de la parroquia…
Y se iluminó cada palabra de este sacerdote con la luz y la fuerza de la Palabra de Dios que nos ha ido diciendo por medio de los profetas…de Él mismo hecho carne…
” Hay demonios que sólo pueden ser expulsados con limosna…ayuno…oración…”

Ayúdanos, Señor, a vivir este tiempo de cuaresma según TÚ quieres.

©

… sobre el ciento por uno…

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Finaliza febrero. Buen momento para examinarlo y saber, qué de lo vivido, aporta Espíritu y Verdad al mundo que tiene sed de Dios.

Martes de la octava semana del tiempo ordinario

Libro de Eclesiástico 35,1-15.
Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas, y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión;
devolver un favor es hacer una oblación de harina y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.
La manera de agradar al Señor es apartarse del mal, y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.
No te presentes ante el Señor con las manos vacías, porque todo esto lo prescriben los mandamientos.
Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar, su fragancia llega a la presencia del Altísimo.
El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido.
Glorifica al Señor con generosidad y no mezquines las primicias de tus manos.
Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.
Da al Altísimo según lo que él te dio, y con generosidad, conforme a tus recursos,
porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más.
No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría, y no te apoyes en un sacrificio injusto.
Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas: no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido; no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.
¿No corren las lágrimas por las mejillas de la viuda y su clamor no acusa al que las hace derramar?

Salmo 50(49),5-6.7-8.14.23.

“Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”.
¡Que el cielo proclame su justicia,

porque el Señor es el único Juez!
“Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:

yo soy el Señor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!

Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
y cumple tus votos al Altísimo;
El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.”

Evangelio según San Marcos 10,28-31.
Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”.
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  • No te presentes ante el Señor con las manos vacías. Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas; más ser fiel a los mandamientos es ofrecer la vida como víctima santa y agradable buscando vivir en comunión.
  • “Reuníos mis amigos,
    los que quisisteis sellar la Alianza que os presenté”.
  • El que ofrece signos y sacrificios de alabanza, me honra de verdad;
    y al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.”
  • “Os aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por Mí y por la Buena Noticia, recibirá el ciento por uno en medio de dificultades, y hasta persecuciones; y en este mundo, muchos verán al Dios que adoran, pero no lo conocen: la Vida eterna”.
  • «En el tiempo que llevo al servicio de la Palabra, ¿qué creo haber recibido? ¿De que forma espero el ciento por uno?¿En que medida y hasta dónde he visto crecer el Reino de Dios cerca y lejos de donde vivo?»

«¿Qué Vida eterna busco, qué ciento por uno espero para mi y para aquellos que quiero que la conozcan?» Jn 17, 3?

Aquí vemos a Francisco con el párroco anglicano de Todos los Santos. ¿Reconocemos la inmensidad que entraña y comunica cada día la misión que Dios le ha encomendado? ¿Rezamos, ratificamos y tratamos de vivir lo que nos transmite y enseña para dar Vida a la tarea recibida?

Por primera vez, un Obispo de Roma visita la iglesia anglicana de la Ciudad Eterna

Francisco anuncia que estudia un viaje, junto a Justin Welby, a Sudán del Sur

El ecumenismo “es un camino”; el Papa propone a los seminaristas europeos viajar a las iglesias del Sur.

 

El obispo anglicano y el católico de allá trabajan juntos. Y cuando la gente no puede ir a la celebración católica, va a la  anglicana,  y  los  anglicanos  a  la  católica,    porque    no pueden pasar sin una celebración. Y Doctrina de la Fe lo sabe.

El Papa, con los líderes religiosos de Sudán del Sur

El Papa, con los líderes religiosos de Sudán del Sur

 (Jesús Bastante).- Era una ocasión histórica. Por primera vez, un Papa visitaba una iglesia anglicana en Roma. Y Francisco quiso celebrarlo con un anuncio que, de confirmarse, supondrá un acercamiento único en la historia del Ecumenismo. En la respuesta a un seminarista nigeriano, Bergoglio anunció que “estamos estudiando la posibilidad de un viaje a Sudán del Sur…. mío y del arzobispo Justin Welby”.

La razón, tan sencilla como rotunda. “Vinieron juntos los obispos anglicano, presbiteriano y católico, a pedirnos que fuéramos“. “Sólo de una iglesia joven puede surgir esta creatividad”, apuntó el Papa, quien precisó que “estamos pensando en esta posibilidad. Es difícil, porque la situación es difícil allí, pero los tres obispos juntos trabajan por la paz”.

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En nuestra debilidad, ¿qué más nos queda por esperar o decir?

Lunes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 11,32-40.
¿Y qué más puedo decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los Profetas.
Ellos, gracias a la fe, conquistaron reinos, administraron justicia, alcanzaron el cumplimiento de las promesas, cerraron las fauces de los leones,extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Su debilidad se convirtió en vigor: fueron fuertes en la lucha y rechazaron los ataques de los extranjeros.
Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos. Unos se dejaron torturar, renunciando a ser liberados, para obtener una mejor resurrección.
Otros sufrieron injurias y golpes, cadenas y cárceles.
Fueron apedreados, destrozados, muertos por la espada. Anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, desprovistos de todo, oprimidos y maltratados.
Ya que el mundo no era digno de ellos, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, refugiándose en cuevas y cavernas.
Pero, aunque su fe los hizo merecedores de un testimonio tan valioso, ninguno de ellos entró en posesión de la promesa.
Porque Dios nos tenía reservado algo mejor, y no quiso que ellos llegaran a la perfección sin nosotros.

Salmo 31(30),20.21.22.23.24.
¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.
Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras.
¡Bendito sea el Señor!
Él me mostró las maravillas de su amor
en el momento del peligro.
En mi turbación llegué a decir:

“He sido arrojado de tu presencia”.
Pero tú escuchaste la voz de mi súplica,
cuando yo te invocaba.
Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios.

Evangelio según San Marcos 5,1-20.
Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”.
Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”.
Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”.
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”.
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados

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Y ante la Palabra de Dios de hoy, y frente a la manifestación abierta que siempre soñamos contemplar en matices distintos, comprendemos que el Mensaje que el Señor nos tiene para nosotros solo es posible entender desde nuestra debilidad de siempre. Tras la Vida vivida, hoy nos sentimos llamados a rezar, plantearnos y reconocer lo imposible … ¿le queda a Dios algo más que decir?

  • Gracias a la fe que hemos intentado tener y vivir, la Vida nos ha ido ratificando lo imposible. Hemos dado pasos de Reino, soñado con Su Justicia, alcanzar a intuir el cumplimiento de las promesas, cerrar las fauces de los leones de la inconsciencia, extinguir la violencia del fuego que maltrata los frutos de la vivencia que se nos proponía, escapar del filo de la espada del miedo y la desconfianza… Nuestra debilidad se fue convirtiendo en vigor, en fuerza para la lucha, que en la Paz se convertía en “guerra santa”, que constantemente nos llevaba a rechazar los ataques de lo establecido…

¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.

«… y de forma firme y contundente, parece que la Vida  y las circunstancias nos dijeran en este fin de semana,  ‘Vete a casa con los tuyos y descubrid lo que el Señor ha hecho con vosotros’»

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Desde que comenzara esta “Historia de historias”, parece como si todo hubiera transcurrido en medio de un constante acantilado que nos habló de Su Luz a través de un túnel constante…

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Hay que hacer lo imposible porque el Mensaje llegue a todos con claridad, sin traducciones, desde el “Envío” que construye credibilidad e Iglesia, nacida y sumergida en la Palabra,

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estudiando y reflexionando constantemente el Libro de la Vida y sus circunstancias,

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poniendo música en el alma a todo aquello que Dios nos revela cada día,

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aprendiendo, acogiendo y confiando con sencillez lo que Dios nos propone,

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siendo conscientes de dar credibilidad a cuanto se nos da, y en ello hacer que Jerusalén alcance Su Gloria en razón de la humildad y sencillez que su pueblo unido ha de transmitirle, (Salmo 128)

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llevando a todos la Palabra sin descanso, a tiempo y a destiempo,

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admirando y gozando a todos aquellos que nos dan lo mejor de sí, con su trabajo, en los cantos nacidos de los talentos que Dios transmite constantemente, y que tantas veces nos cuesta reconocer,

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cosa que en muchas ocasiones atravesarán momentos de frío, difíciles de entender,

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que deberemos superar con gestos y actitudes que Dios proveerá en quienes menos nos imaginamos,

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que cada día alimentarán el hambre de Dios que tenemos en el corazón, y que tantas veces nos cuesta reconocer,

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es que son tantas las veces que, aún viendo los frutos, no los apreciamos, no los vemos,

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Jamás debe faltar la alegría y la Esperanza en nuestro corazón.

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Que todos sonriamos juntos, todos nos sintamos Uno,

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llanos y desfiladeros, gozos y fracasos… así, ¡Qué feliz…! Gracias, siempre y por todo, Señor. ¿Qué más nos queda por esperar, escuchar y decir?