Fue un Servidor

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Miércoles Santo

Libro de Isaías 50,4-9a.
El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.
El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás.
Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.
Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.
Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí!
Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?

Salmo 69(68),8-10.21-22.31.33-34.
Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.

La vergüenza me destroza el corazón,
y no tengo remedio.
Espero compasión y no la encuentro,
en vano busco un consuelo:
pusieron veneno en mi comida,
y cuando tuve sed me dieron vinagre.

Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.

Evangelio según San Mateo 26,14-25.
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”.
El respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'”.
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.
El respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”.
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús.

****************************************************************************************************

¡Cuantas gracias estamos dando a Dios por la Palabra que nos regala estos días. Estamos rezando todos a una, pidiéndole que nos dé confianza y valor, convencidos de que nos oirá si se lo pedimos Todos Juntos.

*     El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.

*     Que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.

*     “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

*     Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús.

“Se acerca el momento, y quiero celebrar contigo la cena de pascua en tu casa.”

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Lo que ponemos a continuación lo hemos escuchado y presenciado, todo con la intención de contemplarlo en lo profundo de cada momento. Unas imágenes hablan por si misma, y otras se quedan en el secreto de Dios. Ha sucedido en Pueblo de Dios, en el día de ayer martes santo, preparando con sed de Dios la Resurrección de Jesús.IMG_2021

*          “Haz de mi un Anawin”

*          “Quien no sirve es porque no ama”

*          “Hay que servir pero “sin peros”IMG_2020

*          “El servicio es un síntoma, una consecuencia del Amor”

*          “Mochas veces no servimos por miedo a que las respuestas nos comprometan”

*          “El servicio es una necesidad humana”

*          “Si no haces lo que crees que debes hacer, ya estás tardando”

Dia 1 de abril

IMG_1942Todo comenzó con niños que nos sorprendieron a los mayores sin acertar a reconocer los valores que nos habían reconocidoIMG_1958 IMG_1960 IMG_1965Ahora son mayores… Algunos se adelantan a la celebración para que muchos encuentren al Dios que les buesca… Y lo hacen SirviendoIMG_1969 IMG_1974 IMG_1980 IMG_1990 Y descansan para preguntarse porque hacen lo que hacen, qué les mueve, quién les paga
IMG_2002 Hay silencios que colo Dios los conoce. Y de ellos y por ellos, se renueva la faz de la tierra, en este caso, “Tu Tierra”

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Gracias siempre, Señor. ¡Qué constante has sido con nosotros

¿Soy yo, Señor?

 Pueblo de Dios, prepara y vive su  38 celebración Pascual. Gracias, Señor

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Martes Santo

Libro de Isaías 49,1-6.
¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre.
El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba.
El me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”.
Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios.
Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza.
El dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

Salmo 71(70),1-2.3-4a.5-6ab.15.17.
Yo me refugio en Ti, Señor,
¡que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame.

Sé para mí una roca protectora,
tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío!

Porque tú, Señor, eres mi esperanza
y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
desde el seno materno fuiste mi protector.

Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación,
aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos.
Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas.

Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38.
Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”.
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”.
Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.
Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.
Pedro le preguntó: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”.
Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.

****************************************************************************************************Señor. Que duro resulta hoy leer estas lecturas. Sí creo que Tú me llamaste en el vientre de madre, ella me lo dijo. Señor. Si te estoy mintiendo de alguna manera, házmelo entender. Te lo pido.

 

*     El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. A lo largo de los años he podido sentir que me decía:
“Es demasiado poco que seas Mi servidor. Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

*         Yo me refugio en Ti, Señor. Sé para mí una roca protectora. Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. 

*     Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de vosotros me entregará”. Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

* “Señor, ¿quién es?”.

“Te aseguro, Pedro, que antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces.”

NO TODOS SE LLAMAN PEDRO

En un patio de la tierra

a Cristo hemos juzgado,

y en lo obscuro de la noche

los hombres están gritando

 

El pueblo airado, sin nombre,

“amigos del reo” va buscando,

preguntándole a un tal Pedro,

¿eres amigo tu acaso?

 

“Yo no conozco a ese hombre”,

voy de paso en este patio,

conmigo estás confundido,

si no, ¡que me parta un rayo!

 

La mirada de Jesús

a ese Pedro del que hablamos,

provoca un frío silencio,

¡se oye cantar a un gallo!

 

Sería urgente afinar

los oídos que me han dado,

para oír a cada instante

el canto agudo del gallo.

 

Y ver de día y de noche

a los “Cristos” que he negado

mirándome tristemente,

cante o no cante el gallo.

Fotos, palabras, recuerdos, instantáneas que zarande<n lo más íntimo


Los niños siempre presente, para recordarnos cómo hemos de mantener nuestra alma20150330_111644 20150330_132454La jara en flor  ¡Qué bonita… qué poco dura su preciosidad… 20150330_133233 ¡Qué hermosura de Catedral! Cuánto nos hace pensar sus ruinas20150330_072826La Virgen ENMANUEL, que nos enviaron desde Togo. Gracias, Laura y Auxiliadora. Sabemos que nos visitáis todos los días. Feliz Semana. Decidnos algo. 
20150330_132616 20150330_132752 20150330_133225 20150330_133406 20150330_133510 20150330_133532 La bisabuela y la bisnieta. Gracias, Señor. Nunca pensamos recibir tanto20150330_190329 20150330_190332

 

FELIZ Y REVELADOR DÍA

 

De Lo Bueno a Lo Nuevo

 
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Lunes Santo

Libro de Isaías 42,1-7.
Así habla el Señor:
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.
El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.
No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.
Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella.
Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.

Salmo 27(26),1.2.3.13-14.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Cuando se alzaron contra mí los malvados
para devorar mi carne,
fueron ellos, mis adversarios y enemigos,
los que tropezaron y cayeron.

Aunque acampe contra mí un ejército,
mi corazón no temerá;
aunque estalle una guerra contra mí,
no perderé la confianza.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Juan 12,1-11.
Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”.
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

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*     Este es mi Servidor, a quien Yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi Espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.
El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.
No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.

Hoy, Señor, en este inicio de la Semana Santa, y tras la mucha vida, ora visible, ora oculta, transmitida por las personas que se acercan a Pueblo de Dios, “Tu Tierra”, nos sorprende y estimula la presentación del texto del Siervo de Yavéh; nos hace soñar con la alegría de aquellos que conscientemente dan la vida en la construcción de Tu Reino.

Este blog te pide que adoptemos la actitud del Siervo de Yavéh en Tu Palabra, ¿cómo podríamos pensar que de no ser así, podría cambiar la faz de la tierra? Al final del evangelio Tú nos has hablado así:

“A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.

¿No crees que tal como nosotros lo hemos entendido, justificamos las inhibiciones profundas y externas que mantenemos ante el dolor y la injusticia, y en cambio  favorece el que nos hagamos Uno con nuestra riqueza, para nosotros y “los nuestros”?

[ZS150329] El mundo visto desde Roma

“Cristo, con su entrada en Jerusalén, comienza el camino de amor y de dolor de la cruz”. San Juan Pablo II

Francisco

  • Homilía en la celebración del Domingo de Ramos
    Francisco señala que no hay humildad sin humillación. Recuerda a los cristianos perseguidos, los mártires de hoy, que no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes
  • en el ángelus: ‘Difundamos la ternura de Dios’
    Francisco insta a los jóvenes a continuar su camino de preparación para la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Encomienda a la intercesión de la Virgen Marí­a a las ví­ctimas del accidente aéreo en los Alpes franceses

Boletín de Religión Digital

“Iglesia debe salir de la hipocresía y cambiarla por misericordia
y justicia”

Monseñor Vera: “Hay que unir a

todos los indignados para

rescatar México”

“La violencia no tiene precedentes en México, que es el país más
destruido de la Tierra”

El Obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, presentó en Cancún su

propuesta para la conformación de una Constituyente Popular Ciudadana,

que participe en la creación de una nueva Constitución de México, con el

objetivo de refundar a la Nación, según cuenta El Universal.

 En Pueblo de Dios hemos iniciado la Celebración de la Semana Santa. Apuntamos algunas instantáneas, de quienes preparan la tierra, sus casitas y espacios, el Espíritu que queremos celebrar y vivir… Ya algunos se adelantan y vienen a rezar, buscando serenidad, compañía, intercambios de inquietudes e intuiciones que les transmitan una visión profunda de este tiempo, tan difícil de entender… tantas vecesIMG_184820150329_172520 20150329_172537IMG_1849 IMG_1850 IMG_1854IMG_1870 Procesión de los ramos
IMG_1878 IMG_1879 IMG_1881 IMG_1883 IMG_1884 IMG_1892IMG_1890 Palabra de Dios
IMG_1901 Ayúdanos, SeñorIMG_1907 IMG_1910 Así como Yo, hacedlo vosotrosIMG_1912 Tomad mi cuerpo y mi sangre como Yo os lo entrego. No consintáis inhibiciones, ni miedos, ni esos respetos y escrúpulos que alienan el alma… IMG_1929… hacía muy pocos momentos, estas ramas de olivo estaban siendo agitadas por quienes vieron al Hijo de Dios montado en un pollino…  ¡Viva el Rey de los judíos…!IMG_1928Orad, rezad, encarnaros, no os limitéis a dar consejos, combatid en vuestro interior la desconfianza…

La Pascua se enfoca como “Servir para Unir”
IMG_1931 IMG_1933 IMG_1938Ya brotan los lirios, las flores se visten de Pasión…20150329_193650

¿Lograremos resucitar…?

[audio http://www.brotesdeolivo.es/descargadirecta/1994%20%20AMEN/04-Y%20vio%20Dios%20que%20era%20nuevo.mp3]

“PARA QUE TODOS SEAN UNO”, vivid y cantad incansablemente el Evangelio’

todos juntos

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Libro de Isaías 50,4-7. 

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.
El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás.
Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.
Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Salmo 22(21),8-9.17-18a.19-20.23-24.
Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que Él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto.»

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies.
Yo puedo contar todos mis huesos.

Se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.»

Carta de San Pablo a los Filipenses 2,6-11.
Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios
como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres.
Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”.

Evangelio según San Marcos 14,1-72.15,1-47.
Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Acimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte.
Porque decían: “No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo”.
Mientras Jesús estaba en Betania, comiendo en casa de Simón el leproso, llegó una mujer con un frasco lleno de un valioso perfume de nardo puro, y rompiendo el frasco, derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Entonces algunos de los que estaban allí se indignaron y comentaban entre sí: “¿Para qué este derroche de perfume?
Se hubiera podido vender por más de trescientos denarios para repartir el dinero entre los pobres”. Y la criticaban.
Pero Jesús dijo: “Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo.
A los pobres los tendrán siempre con ustedes y podrán hacerles bien cuando quieran, pero a mí no me tendrán siempre.
Ella hizo lo que podía; ungió mi cuerpo anticipadamente para la sepultura.
Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo”.
Judas Iscariote, uno de los Doce, fue a ver a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús.
Al oírlo, ellos se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba una ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”.
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?’.
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”.
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Al atardecer, Jesús llegó con los Doce.
Y mientras estaban comiendo, dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará, uno que come conmigo”.
Ellos se entristecieron y comenzaron a preguntarle, uno tras otro: “¿Seré yo?”.
El les respondió: “Es uno de los Doce, uno que se sirve de la misma fuente que yo.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”.
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: “Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
Y Jesús les dijo: “Todos ustedes se van a escandalizar, porque dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.
Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea”.
Pedro le dijo: “Aunque todos se escandalicen, yo no me escandalizaré”.
Jesús le respondió: “Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me habrás negado tres veces”.
Pero él insistía: “Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré”. Y todos decían lo mismo.
Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: “Quédense aquí, mientras yo voy a orar”.
Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse.
Entonces les dijo: “Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando”.
Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora.
Y decía: “Abba -Padre- todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: “Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora?
Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.
Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras.
Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle.
Volvió por tercera vez y les dijo: “Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar”.
Jesús estaba hablando todavía, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos.
El traidor les había dado esta señal: “Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo y llévenlo bien custodiado”.
Apenas llegó, se le acercó y le dijo: “Maestro”, y lo besó.
Los otros se abalanzaron sobre él y lo arrestaron.
Uno de los que estaban allí sacó la espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.
Jesús les dijo: “Como si fuera un bandido, han salido a arrestarme con espadas y palos.
Todos los días estaba entre ustedes enseñando en el Templo y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras”.
Entonces todos lo abandonaron y huyeron.
Lo seguía un joven, envuelto solamente con una sábana, y lo sujetaron;
pero él, dejando la sábana, se escapó desnudo.
Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y allí se reunieron todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.
Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con los servidores, calentándose junto al fuego.
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un testimonio contra Jesús, para poder condenarlo a muerte, pero no lo encontraban.
Porque se presentaron muchos con falsas acusaciones contra él, pero sus testimonios no concordaban.
Algunos declaraban falsamente contra Jesús:
“Nosotros lo hemos oído decir: ‘Yo destruiré este Templo hecho por la mano del hombre, y en tres días volveré a construir otro que no será hecho por la mano del hombre'”.
Pero tampoco en esto concordaban sus declaraciones.
El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie ante la asamblea, interrogó a Jesús: “¿No respondes nada a lo que estos atestiguan contra ti?”.
El permanecía en silencio y no respondía nada. El Sumo Sacerdote lo interrogó nuevamente: “¿Eres el Mesías, el Hijo de Dios bendito?”.
Jesús respondió: “Sí, yo lo soy: y ustedes verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo”.
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó: “¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?
Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?”. Y todos sentenciaron que merecía la muerte.
Después algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole el rostro, lo golpeaban, mientras le decían: “¡Profetiza!”. Y también los servidores le daban bofetadas.
Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote
y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: “Tú también estabas con Jesús, el Nazareno”.
El lo negó, diciendo: “No sé nada; no entiendo de qué estás hablando”. Luego salió al vestíbulo.
La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes: “Este es uno de ellos”.
Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: “Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo”.
Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando.
En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: “Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces”. Y se puso a llorar.
En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
Este lo interrogó: “¿Tú eres el rey de los judíos?”. Jesús le respondió: “Tú lo dices”.
Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él.
Pilato lo interrogó nuevamente: “¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!”.
Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato.
En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo.
Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición.
La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado.
Pilato les dijo: “¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?”.
El sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia.
Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás.
Pilato continuó diciendo: “¿Qué debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?”.
Ellos gritaron de nuevo: “¡Crucifícalo!”.
Pilato les dijo: “¿Qué mal ha hecho?”. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: “¡Crucifícalo!”.
Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia.
Lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron.
Y comenzaron a saludarlo: “¡Salud, rey de los judíos!”.
Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje.
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.
Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: “lugar del Cráneo”.
Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron.
La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: “El rey de los judíos”.
Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: “¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar,
sálvate a ti mismo y baja de la cruz!”.
De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: “¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!
Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!”. También lo insultaban los que habían sido crucificados con él.
Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde;
y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: “Eloi, Eloi, lamá sabactani”, que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: “Está llamando a Elías”.
Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: “Vamos a ver si Elías viene a bajarlo”.
Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró.
El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: “¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!”.
Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,
que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer,
José de Arimatea -miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios- tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto.
Informado por el centurión, entregó el cadáver a José.
Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.

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*           Jesucristo, que era de condición divina, se humilló hasta la muerte por obediencia.

*             “Tomen, esto es mi Cuerpo”. “Beban, Esta es mi Sangre, la de la Alianza, que se derrama por muchos”.

*         “El Señor, sin yo saberlo, me abrió el oído y me ha dado una lengua de discípulo. Y yo, sin saberlo no me resistí ni me volví atrás”.

*          Y sin saberlo, Él me hizo pensar,sentir y decir: “Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, y te alabaré en medio de la asamblea.

“Y he aquí que, después de tantos años, ÉL pide hablar sobre “La Iglesia, una sola Alma y un solo Corazón”.

¿Qué quieres, Señor?

IMG_20141004_240954610 [ZS150328] El mundo visto desde Roma

 “La verdad padece, pero no perece”. Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús

Francisco

Iglesia y Religión

Boletín de Religión Digital

Francisco se reúne con 150 sin techo en la Capilla Sixtina

Bienvenidos. Esta es la

casa de todos, es vuestra casa”

Bergoglio ha definido la visita como “una pequeña caricia” para
los huéspedes

(Zenit/Agencias).- Francisco se ha reunido esta tarde en la Capilla Sixtina

con los 150 sin techo, invitados por la Limosnería pontificia para visitar los Museos

Vaticanos. Así, el Santo Padre ha estrechado la mano a cada uno de ellos y les ha

dicho: “Bienvenidos. Esta es la casa de todos, es vuestra casa. Las puertas están

siempre abiertas para todos”.

Francisco y la paloma

“Para que todos sean uno”, será interpretada por Odino Faccia

La canción de Francisco se estrena este Domingo de Ramos en Roma

Sony editará el tema en cuatro idiomas: inglés, italiano, español y portugués

Odino, embajador de la Paz por Unesco, apadrina diversos proyectos en varios países y ahora su figura es dirigida a la inclusión social a partir de la música, encabezando la Red de Artistas por la Paz

Papa y paloma de la paz

“Para que todos sean uno”, es el título de la canción, escrita por Francisco, y que se estrenará este Domingo de Ramos. La canción será interpretada por el cantante ítalo-argentino Odino Faccia. Esta composición quiere emular a “Busca la paz”, hecha en base a poemas de Juan Pablo II.

Ya no estaréis divididos jamás

 

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Sábado de la quinta semana de Cuaresma

Libro de Ezequiel 37,21-28.
Así habla el Señor:
Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo.
Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos.
Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica.
Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente.
Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre.
Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.
Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel.

Libro de Jeremías 31,10.11-12ab.13.
¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,
anúncienla en las costas más lejanas!
Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,
y lo cuidará como un pastor a su rebaño.»

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,
lo redimió de una mano más fuerte que él.
Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor.

Entonces la joven danzará alegremente,
los jóvenes y los viejos se regocijarán;
yo cambiaré su duelo en alegría,
los alegraré y los consolaré de su aflicción.

Evangelio según San Juan 11,45-57.
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.
Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”.
Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada.
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”.
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.
A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.
Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse.
Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”.
Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

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*   De entre todo lo que trabajáis y venís realizando os reuniré y recibiréis sus frutos. Haré de vosotros una sola Comunidad. Ya  no os formaréis de distintas formas, ni nunca más estaréis divididos.

*     Escuchad, contemplad todos la Palabra en Su raíz.

*     ¡El Señor os ha rescatado y os ha redimido!

*     Los jóvenes y los viejos se regocijarán y cambiarán su aflicción en alegría. 

*     Convocad un Consejo y preguntaos, “¿Qué hacemos?

“¿Qué  significa para vosotros “es mejor que un solo hombre muera por el pueblo? ¿Qué significa, qué significa? ¿ Es lo que la Palabra, y la Vida, y la Historia os propone para que todos os sintáis fieles a la razón de la Pascua?” ¿Qué significa? 

IMG_1775¿Faltará una dosis de sencillez, humildad y confianza de la que tanto se habla desde siempre? IMG_1780Este hombre había sido dado de baja y no lo comunicó, ¿qué había dentro de él?  ¿Cómo nos sentimos nosotros?IMG_1784¿Acaso podemos pensar que deliberadamente quería hacer las cosas mal?IMG_1785¿Podemos creer que en su acciones se encontraban “El don de La Vida” que recibiera en el vientre de su madre?    IMG_1796Todo estaba en sus manos, ¿por qué hizo lo que hizo? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Quién tiene conciencia de hacer bien el bien que hace? 
¿Quién lo asegura?IMG_1800 IMG_20140629_145741844IMG_1803

¡Ayúdanos, Señor!

QUÉ ANHELA MI ALMA, MI MENTE, ¿QUÉ SUEÑA?

 Llegar a ser, ¿qué quisiera? ¿Dónde, mi fuerza?

¡Qué anhela mi alma! mi mente, ¿qué piensa?

Dónde está mi corazón, ¿Qué sueña?

Dónde mi esfuerzo, ¿qué busco en la tierra?

¿Qué quiero que no haya querido,

Qué quiero ser, que ya no sea?

¿Qué saber que no he sabido

Ver lo que jamás yo vea?

¡Cuánto dolor, Señor! “Solidaridad encarnada”

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Ha sido increíble (y lógicamente consecuente) todo el dolor y multiplicidad de comentarios en torno a lo ocurrido en el accidente de avión en  los Alpes franceses. Pidamos a Dios una “solidaridad encarnada” con éste y tanto e infinito dolor como ocurre cada día en toda la faz de la tierra. ¡Mándanos, Padre Tu Espíritu!

[audio http://www.brotesdeolivo.es/descargadirecta/2008b%20Jerusalen/13.%20Un%20Pueblo%20De%20Dios%20En%20Marcha.mp3]

 Viernes de la quinta semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 20,10-13.
Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”.
Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.
¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Salmo 18(17),2-7.
Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.

Eres mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.

Las olas de la Muerte me envolvieron,
me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo,
las redes de la Muerte llegaron hasta mí.

Pero en mi angustia invoqué al Señor,
grité a mi Dios pidiendo auxilio,
y él escuchó mi voz desde su Templo,
mi grito llegó hasta sus oídos.

Evangelio según San Juan 10,31-42.
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”.
Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”.
Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: ‘Tú blasfemas’, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”.
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”.
Y en ese lugar muchos creyeron en él.

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“¡Terror por todas partes!

Yo te amo, Señor, todos queremos amarte. Todos necesitamos que Tú seas nuestra fuerza, nuestra Roca, nuestra Fortaleza… TÚ, nuestro Libertador.

“Con vosotros me he expresado, y con ello os he dado una tarea muy concreta. ¡Fiaos de Mi!”.

“Recordad Mi Palabra en la que os dije, ¡Ojalá todo mi pueblo fueseis  dioses!”

 ZENIT

El mundo visto desde Roma

Servicio diario – 26 de marzo de 2015

La frase del día 26

“La cruz que Cristo nos invita a aceptar no es la que nosotros nos hemos buscado, sino la que Él, aunque no entendamos el por qué, ha permitido que cayera sobre nosotros”.
P. Santiago Martín

Francisco

Santa Sede

Mirada al mundo

  • En dicha Eucaristía, el blog cielonuevoytierranueva, estará presente en dicha celebración “en Espíritu y en la distancia”. Justo en los días de la muerte de Óscar Romero nació la Comunidad “Pueblo de Dios, Tu Tierra”, en Casas de Candoncillo, Huelva, España. 

Espiritualidad

 Para hacer pensar, recordar y agradecer.

IMG_1737 Ellas son las servidoras responsables de la Comunidad Carmelita en Aracena, Huelva, que nos recibieron el pasado miércoles. Rosy y la religiosa de la izquierda según vemos, fueron vecinas en el Barrio Reina Victoria, de Huelva, en sus años de niñas.  IMG_1720IMG_1740IMG_1723IMG_1724 Por todo lo infinito en sencillez y profundidad vivido en Almonaster, ¡Gracias, Señor!IMG_1741 IMG_1742 IMG_174420150319_110606IMG_149920150322_184857IMG_1702IMG_1693IMG_1765IMG_1768IMG_1770IMG_1772IMG_1690¡Gracias, Señor!

[audio http://www.brotesdeolivo.es/descargadirecta/2008b%20Jerusalen/02.%20Salmo%20128-Dios%20Con%20Su%20Pueblo.mp3]IMG_1568

 

¿Nos sentimos elegidos y fecundos?

[audio http://www.brotesdeolivo.es/descargadirecta/1996c%20%20LA%20NUEVA%20HUMANIDAD/12-Vosotros%20sereis%20mi%20pueblo.mp3]

Jueves de la quinta semana de Cuaresma

Libro de Génesis 17,3-9.
Abrám cayó con el rostro en tierra, mientras Dios le seguía diciendo: “Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones”.
Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.
Te haré extraordinariamente fecundo: de ti suscitaré naciones, y de ti nacerán reyes.
Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de las generaciones. Mi alianza será una alianza eterna, y así yo seré tu Dios y el de tus descendientes.
Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tus descendientes, toda la tierra de Canaán, esa tierra donde ahora resides como extranjero, y yo seré su Dios”.
Después, Dios dijo a Abraham: “Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones.”

Salmo 105(104),4-5.6-7.8-9.
¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.

El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.

Evangelio según San Juan 8,51-59.
Jesús dijo a los judíos:
“Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás”.
Los judíos le dijeron: “Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás’.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”.
Jesús respondió: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman ‘nuestro Dios’,
y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: ‘No lo conozco’, sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”.
Los judíos le dijeron: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?”.
Jesús respondió: “Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

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Con la sencillez e indignidad propias del pobre de solemnidad, del siervo inútil que en verdad se siente indigno e inútil, la duda íntima de aquel que no tiene razones para levantar la vista y mirar de frente… así leemos la Palabra de Dios, después de tantas sensaciones e ingerencias que nos han hecho vibrar e impulsar todos estos días...

*     “Esta será mi alianza contigo: tú serás padre de una multitud”.  Ya no te llamarás igual: en adelante, tu nombre indicará que Yo te he constituido padre de muchos y distintos. Te haré fecundo como te resultará imposible comprender… Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia. Será una alianza eterna, y así yo seré tu Dios y el de tus descendientes.

*     Yo lo haré por siempre, y en “Tu Tierra”, donde ahora resides como extranjero, Yo seré vuestro Dios”. “Tú, por tu parte, sé fiel a Mi.”

*      ¡Recurran al Señor, busquen constantemente su rostro; recuerden las maravillas que Él obró y continúa obrando gracias a muchos

*      “Les aseguro que el que es fiel a Mi palabra, dejará Mi huella”.

*      “¿Quién, qué pretendes ser tú?”.
“Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. La “locura inconcebible en la que estamos inmersos” corresponden al Padre, al Verbo de la Palabra y a la Vida de los que Dios se ha valido para glorificar esta historia, quienes sin embargo, no la conocen. Pero yo lo intento y trato de ser fiel a Su Palabra.

“Abraham vio mi Día y se llenó de alegría”

[ZS150325] El mundo visto desde Roma

“El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Lucas 1,26-38.

Francisco

Santa Sede

Mirada al mundo

Para recordar, recrear conocimientos, reconocer nuestras perspectivas, renovar lo que creemos saber, hacer pensar…

Nuestro tiempo de reflexión serena en Almonaster ya termina. Hoy jueves, si Dios quiere, volveremos a casa, inmensamente agradecidos por lo mucho que entre muchos han hecho que nos sintamos muy cerca de Dios.

El comienzo de esta serena experiencia comenzó en Puebla de Cazalla. IMG-20150314-WA0022 20150313_234251 20150313_224832 20150313_234240 20150313_200115En Almonaster, la experiencia de oración, cariño, intentos de una mayor profundización en matices y reflexión ante la Palabra… nos han acercado más al Espíritu de Comunión que tan insistentemente nos viene hablando Dios desde siempre.                        Las hermanas de la Providencia nos han renovado conocimientos olvidadosIMG_1718

IMG_1717 IMG_1710IMG_1714Esta mujer, Lola, nos ha hecho creer que fuésemos “sus bebés”, dada la inquietud, la atención materna y el cariño con que nos ha tratado20150314_131525 El pueblo trajo hasta nosotros todo lo que comenzara en 1.970 20150322_183451

Con las Carmelitas de Cumbres Mayores, una vez más Dios vino a hablarnos de Sencillez, Confianza, Ultimidad…20150318_143946Lo mismo ha ocurrido y hemos sentido con las Carmelitas de Aracena. Desde Villalba del Alcor nos conmueve y nos recuerda aquello de: “que puedo no estar estando, y en camino sin andar; y dejar profunda huella sin dar pasos al pasar” 
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En Cortegana, como tantas otras veces, fuimos conscientes del mucho cariño y hambre universal que desde siempre ha suscitado esta historia

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IMG_1681Desde Pueblo de Dios y “sus aledaños físicos y personales buscadores del Espíritu”, no dejaron de sorprendernos: con  sus interrogantes y andanzas parciales. Las secuencias que vivimos, de las que tanto hablamos y tanto nos provocan la necesidad de – comulgarnos, no de consensuar – nos insinúan constantemente recordar a Tomás de Aquino cuando pensó “lo de Dios es otra cosa” …

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Almonaster, si Dios quiere, nos dará otra oportunidad de “aunar esfuerzos por y para lo que Dios nos reunió y quiso en “El Raposo”… allí comenzó el sentimiento de vivir desde una “dimensión contemplativa”. Algo sobre esto, es lo que está suponiendo  para  quienes Dios llamó a esta circunstancia histórica inesperada”…20150218_032407La memoria que se nos ha dado en estos días, creemos que la ha traído Dios nuevamente a nuestro corazón para convencernos de la necesidad de renovarnos cada día, en cada ocasión, en todo aquello que sin darnos cuenta no permite que el Aire pulule “a su aire”… 
IMG_1579IMG_1524IMG_1505 IMG_1506¿Estás ahí?20150314_13142420150307_232445 20150308_112242 … no nos olvidemos… Estamos en camino,IMG_1628y mientras caminamos, no dejemos de rezar, de soñar que lo distinto se ama, de convertirnos,20150307_234921de orar y reflexionar otra vez, ¿resucitaremos…?IMG_151220150307_234937

 GRACIAS, SEÑOR