SHALON, velar por la perfección

No se nos pide hacer las cosas bien según creemos desde nuestra situación privilegiada. La “TORÁ” conlleva construir el Reino de Dios en la tierra y velar por su perfección. Querer tal situación para todos, es el verdadero significado de la palabra SHALON.

Lunes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario

Libro del Exodo 32,15-24.30-34. 

  • Moisés regresó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, la escritura grabada por  Dios.
    Las voces y aclamaciones que profería el pueblo, “No eran cantos de victoria, ni alaridos de derrota, sino cantos de coros alternados”.

Salmo 106(105),19-20.21-22.23. 

  • En Horeb se fabricaron un ternero,
    adoraron una estatua de metal fundido

Evangelio según San Mateo 13,31-35. 

OREMOS la Palabra de hoy, contemplando las palabras de Francisco en el Ángelus de ayer domingo, y con ellas, la nota recibida en torno y sobre los cantos que hoy alterna el pueblo al orar y cantar las escrituras:Angelus 30/07/2017, CTV

Angelus 30/07/2017, CTV

 (ZENIT-Ciudad de Vaticano, 30 de julio de 2017) – El Reino de Dios  “se ofrece a todos”, no se da “en una bandeja de plata” sino que exige “buscar, caminar, molestarse”, ha subrayado el Papa Francisco en el ángelus del 30 de julio de 2017.

Presidiendo la oración dominical desde la plaza San Pedro, ha asegurado que “la búsqueda” es “la condición esencial” para construir y encontrar el Reino de Dios. Es el valor inestimable del tesoro, que nos conduce a una decisión que implica también sacrificio, desapego y renuncia”.

“Cuando el tesoro y la perla han sido descubiertos, es decir cuando hemos encontrado al Señor, no hay que dejar este descubrimiento estéril, sino sacrificar las otras cosas” ha insistido el Papa: “No se trata de despreciar el resto, sino de subordinarlo a Jesús, poniéndole en el primer lugar”.

CONTIGO
“Cuanto más te acercas a lo que deseas, más grande es la tentación, más fácil es dejarlo…”
Las posibilidades de evolución, todas las que se abren, cuando hay una disposición a lo desconocido, son infinitas. Como infinitas son las mentiras de las que se viste la mediocridad para engañarnos: Sirenas vestidas de “yatedijes”, “otrasveces” y demás reproches que, como cantos rodados, nos lanzamos cargados de amor y memoria, de la que no sirve de nada: Esos recuerdos que construyen muros, trepanan esperanzas, amputan ilusiones…
Yo digo que nuestra vida es una auténtica mierda cuando no hay música. Digo la nuestra, la de los que aún vivimos con la ilusión de cantar una canción que valga la pena ser cantada, escribir un estribillo que nos alegre el corazón, un canon que aúne los corazones de quienes están compartiendo credo y vida en un recital…
Estoy harto. Estoy agotado de ver cómo nos hemos acercado a lo más bonito que podía ocurrirnos: Que quisiéramos seguir con un proyecto heredado para construir desde las raíces que tenemos hacia los frutos, que cada temporada, son nuevos. Cuando nos acercamos tanto como Ícaro al sol, nos caemos por miedo a la altura, por saber cómo piensan unos y otros, por murmuraciones que tienen razón, pero que no sirven para construir nada.
Todos tenemos razones para abandonar: Heridas para lamer, justificaciones con las que culpar a otro de nuestras inacciones, nuestras faltas de fe.
Sé tú mi báculo. Cose mis heridas. Ríe mis chistes malos y hazme creer todo lo importante que verdaderamente soy y no puedo ver. Yo haré lo mismo.
Creyente o no, quiero vivir, componer, creer y cantar contigo.

                                   ¡ALTO AL MUNDO QUE ESTAMOS HACIENDO!                                    “HAY QUE DAR VIDA A LO QUE MUERE”

No podemos  construir “La Nueva Humanidad” sin dudas, conflictos y riesgos. “No se puede dar  Vida sin morir”.

 

Pídeme lo que quieras

Decimoséptimo Domingo del tiempo ordinario

Primer Libro de los Reyes 3,5.7-12. 
El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: “Pídeme lo que quieras”. 
“Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo.
Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular.
Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”.
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido,
y Dios le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.”

Salmo 119(118),57.72.76-77.127-128.129-130. 
El Señor es mi herencia:
yo he decidido cumplir tus palabras.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.

Que tu misericordia me consuele, 
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, 
porque tu ley es toda mi alegría.

Yo amo tus mandamientos
y los prefiero al oro más fino.
Por eso me guío por tus preceptos
y aborrezco todo camino engañoso.

Tus prescripciones son admirables:
por eso las observo.
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,28-30. 
Hermanos:
Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos;
y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Evangelio según San Mateo 13,44-52. 
Jesús dijo a la multitud:
“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.”
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron.
Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.

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Así hablamos nosotros a Dios, y así nos responde Dios a nosotros.

  • “Pídeme lo que quieras”. Soy tu servidor, y estoy en medio de tu pueblo. Y Dios me respondió:
  • “Porque te he pedido que me pidas lo que quieras, sabiendo que te lo daré, tú me has respondido igualmente. Es por esto por lo que Yo voy a obrar conforme según me has respondido: Te doy un corazón sabio y prudente”. Y a ello, yo solo supe decirte:
  • Que tu misericordia me consuele, 
    de acuerdo con la promesa que me has hecho.
    Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, 
    porque Tu ley es toda mi alegría.
  • Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman.
  • “El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

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“¿Es este el tesoro escondido para muchos que hemos econtrado?”

Si nuestra vida pretende, no de hablar y predicar, sino de construir el Reino de Dios en esta tierra que vivimos, hemos de estar convencidos de que:

 “La fe trasciende la capacidad propia de nuestra razón, al igual que el amor ve más que la mera inteligencia”  (Benedicto XVI).

Según esta línea de conciencia en la tarea misionera que se nos plantea hemos de vivir en lo más puro y limpio de nosotros:

 

“No quitemos toda resonancia a la vida que vivimos”

Blázquez advierte que la sociedad “pierde calidad humana”

“No es indiferente el trato que se dé a las cenizas de un ser querido”

El cuerpo de Jesús resucitado no es un fantasma de la imaginación ni existe como cuando caminaba por el lago, predicaba, curaba o dormía

 

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha advertido de que “el hombre radicalmente secularizado tiende a convertir en secular y ausente toda la resonancia sagrada, de lo que toca y trata” y que al hacerlo la sociedad “pierde calidad humana”.

Así se ha pronunciado este viernes en su lección de clausura de la XVI Escuela de Teología ‘Karl Rahner – Hans U. Balthasar. Muerte, cenizas, resurrección’, que se ha celebrado esta semana en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

En esta lectura se ha referido a la Instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’ acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas, del 15 de agosto de 2016, preparada para la Congregación de la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco.

Imágenes tomadas en el día de ayer. Todas ellas nos recuerdan la vida inconsciente y atrevida que  se nos viene regalando desde muchos años atrás.

En ellas contemplamos las múltiples motivaciones imposibles de olvidar, que a lo largo de 52 y 63 años nos han estado recordando que cada día hemos de nacer de nuevo.

 

¿Creemos lo que hoy nos dice la Palabra?

 

Felicidades, Judith, a ti y a todos los que hemos tenido la suerte de compartir contigo tus primeros 52 años.

Memoria de santa Marta

Epístola I de San Juan 4,7-16. 
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.10-11. 
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada.

Evangelio según San Juan 11,19-27. 
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.
Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”.
Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”.
Jesús le dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”.
Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

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Muchas son hoy las alegrías, los recuerdos, las realidades vividas y las que están por ver, los textos de la Palabra que nos regala la Iglesia… para preguntarnos, ¿Creemos en todo lo que estamos y tratamos de vivir?

  • Amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
    Si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
    Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
    El que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. 
  • Bendeciré al Señor en todo tiempo,
    su alabanza estará siempre en mis labios.
  • Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
    y sus rostros no se avergonzarán.
  • Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
  • Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. ¿Creemos esto?”.

¿Creemos, aún admitiendo en este canto que no entendemos”Sus cosas” ni aún con FE?

“Una vez más, Gracias, Señor, por tantas y distintas cosas. ¿Cómo podremos pagarte tanto bien como nos has hecho?

 

Felicidades, Judith, te deseamos todos a los que has entregado y entregas tu vida en “Su Nombre”.

Felicidades, Juanma, a ti, a la madre que te alumbró y la familia en que naciste, y a tantos y tantos distintos a los que has dedicado y dedicas todos tu talentos y tu existencia. ¡Cuídate! La diócesis de Huelva reza y está orgullosa de ti.

… y nosotros, ¿qué te podemos decir?

Rosy, quizá no te acuerdes, pero hoy hacen 63 años que te pedí que viviéramos juntos toda nuestra vida.

 

Días atrás, cuando nos cuestionábamos si era posible sumar lo distinto, alguien respondió:
“Queridos todos a los que no conozco, pero os necesito para seguir dando mi vida por el Reino de Dios: Fuera de nosotros no debe haber otro Dios que sea el que cuide de todos, a quienes tengas que probar que tus juicios no son injustos.Porque nuestra fuerza es el principio de nuestra justicia. Mostramos nuestra fuerza cuando alguien no nos cree….pero como somos dueños absolutos de nuestra fuerza, juzgamos con serenidad, porque en tan solo con quererlo podemos ejecutar su poder. Por la conducta y la actitud, y muchas veces envuelta y poco observadas donde la opción de aprender unos de otros continúa, y ahí es donde debemos palpar las necesidades de las personas que en este justo momento tengamos al lado, sin pensar que hay otra mucha mas gente que espera, queriendo realizar y vivir lo que no se puede”.

“Yo Soy el Señor, tu Dios”

El que quiera permanecer en ÉL ha de vivir como vivió ÉL. 1 Jn 2, 6.

Viernes de la decimosexta semana del tiempo ordinario

Libro del Exodo 20,1-17. 
Dios pronunció estas palabras:
“Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.
No tendrás otros dioses delante de mí.
No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen;
y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.
Acuérdate del día sábado para santificarlo.
Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas;
pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.
Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo.
Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.
No matarás.
No cometerás adulterio.
No robarás.
No darás falso testimonio contra tu prójimo.
No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.”

Salmo 19(18),8.9.10.11. 
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal.

Evangelio según San Mateo 13,18-23. 
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

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Recibir la Palabra en tierra buena

Potenciar el laicado, reinventar la parroquia

La Acción Católica anima a las parroquias a repensarse para ganar en cercanía a las personas y en eficacia evangelizadora.

Más que una asamblea al uso, el Encuentro de Laicos de Parroquia que acoge Santiago de Compostela del 3 al 6 de agosto (pre­cedido de la peregrinación que arranca este viernes) va a aportar los instrumentos para una renovación del papel del laicado y de la propia parroquia. La cita será seguida con gran atención desde otros países. Porque la Acción Católica General (ACG) española ha sido históricamente un referente. Y porque desde hace varios años trabaja de cerca con los obispos en unas líneas de actuación que han resultado encajar a la perfección con la «conversión pastoral» que impulsa el Papa Francisco.

La ACG aspira a transformar la dinámica de las parroquias, ofreciendo itinerarios de acompañamiento y formación a los laicos e impulsándolos a la misión, en forma de compromiso en el barrio, en el trabajo, en la política… Sin dejar de ser el lugar en el que se dispensan los sacramentos (pero no solo para que acudan los de siempre), la parroquia se concibe como epicentro de una Iglesia en salida que busca «sin miedo» el diálogo con la sociedad, como pedía el Papa a la AC italiana a finales de abril. Se trata de un planteamiento –acababa de exponer Francisco ante los participantes en el II Congreso Internacional de la AC,  que no es para unos pocos «exclusivos», ya que «todos tienen derecho a ser evangelizadores», cada uno en su propio ámbito.

La renovación implica, por un lado, una conversión personal y un cambio de actitudes, también en forma de cierta desbu­rocratización y desclericalización de las parroquias. La ACG va a animarlos desde Santiago a repensar qué están haciendo y cómo, para ganar en cercanía a las personas y en eficacia evangelizadora. Sobre la mesa está también la propuesta de que cada parroquia tenga su grupo de AC, similar al de Cáritas. No se trata de repartir carnés de socio ni de entrar a competir con otras realidades asociativas, sino de darle al apostolado seglar el protagonismo que los tiempos demandan. Pero para que este proyecto realmente salga adelante hará falta después el apoyo decidido de los obispos y los párrocos. De lo contrario, el Encuen­tro de Santiago quedará solo en bonitas palabras.

En torno al contenido de este Encuentro, esta “Historia de historias” ya escribía años muy atrás, impulsada y concienciada por la dispersión de carismas que se daban (y se siguen dando) en las parroquias. La experiencia de 36 años nos ha llevado a comprender y confirmar lo que mostramos a continuación, cuyos resultados orados y encarnados, (puestos en práctica) han de culminar en la suma de esfuerzos, todos unidos, impulsados y guiados por el Espíritu y la Vida total y encarnada, de todos los grupos participantes en la evangelización como un solo rebaño, en el que todos tenían una sola alma y un solo corazón, Jn 17, 1- 21, y Hec. 2, 42 – final,y Hec. 4, 32 -37.

MEDITACIONES SOBRE LA ENCARNACIÓN

VERANO DE 1.981                                                                          BROTES DE OLIVO

EL POR QUÉ DE ESTAS MEDITACIONES.

Las meditaciones sobre la Encarnación son un resultado de búsquedas, de incertidumbres, de dudas y de tratar de hacer un “aterrizaje cristiano” a la manera de Él, que de alguna forma pusiera a las personas con las que nos hemos ido encontrando en UNA ACTITUD al estilo de JESÚS DE NAZARET, NUESTRO SEÑOR. Con ellas, lo único que intentamos es hacer una interiorización y acercamiento a la realidad de la presencia de Cristo entre nosotros. Creemos que de llevarse con el desnudo, la libertad, la falta de condicionamientos y el Amor con que Él nos predicara a través de SU PALABRA Y DE SU VIDA, estas meditaciones deberían interpelar para poner a toda persona tras la huella de Dios y Su palabra, sin que en ningún caso quedasen “colgados” de aquellos que los catequizaron o evangelizaron. Es obvio y necesario recalcar e insistir que aquellos que lo hicieron, por su compromiso de “paternidad responsable espiritual”, siempre habrían de estar atentos a la llamada, al reclamo, a la necesidad o al simple contacto de comunicación, participación del Pan, de la Palabra y de la buena Noticia.

Por lo tanto, entendemos que tras la exposición de los temas, de los diálogos posteriores, de los encuentros que se pudieran derivar y las encarnaciones que se puedan y deben producirse, esta catequización tan solo trata de que los cristianos comiencen a vivir la problemática de su Parroquia, de su barrio, de su pueblo, de su ambiente, a través de la Comunidad Parroquial.

Todas las exposiciones de los temas se fundamentan y conducen a través de una palabra clave, para nosotros y para la evangelización de todas las criaturas: ENCARNACIÓN.

Como un signo que viene a responder a lo que nos puede estar ocurriendo a todos los que estamos dando lo mejor de cada uno en favor de la construcción del Reino en la tierra,reflexionemos lo que está pasando en el Ártico.

  • El silencio roto por el ruido del glaciar al desprenderse, unas notas arrancadas de un piano de cola flotando en un mar de hielo…

    Así comenzaba el impactante vídeo con el que el maestro Ludovico Einaudi ponía la banda sonora a la campaña para salvar el Ártico. Fue grabado hace justo un año en Svalbard, en el Ártico noruego, y logró acercar el problema del deshielo a 8 millones de personas en todo el mundo.

    No fue fácil lograrlo, pero el resultado valió la pena. En este vídeo ‘making-of’ te mostramos cómo se construyó uno de los momentos más mágicos en esta campaña que busca proteger uno de los rincones más amenazados del planeta y del que todos dependemos. ¿Pudiera suceder que nos estuviese pasando a quienes queremos vivir la esencia de la Palabra?

    ¡Ayúdanos a salvar el Ártico, ayudémonos todos a rescatar la esencia del cristianismo! ¿Qué nota pondremos nosotros con nuestra vida?                                       

    JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO.

    Somos barro en manos del “Alfarero”.

    Unidos y encarnados.

    En silencio y desapercibidamente.

     

¿Creemos ser administradores

 

 2Cor. 4
“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos”

De cuanto hemos hablado y escuchado, ¿nos sentimos administradores?

Jueves de la decimosexta semana del tiempo ordinario

Libro del Exodo 19,1-2.9-11.16-20b. 
El primer día del tercer mes, después de su salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí.
Habían partido de Refidím, y cuando llegaron al desierto del Sinaí, establecieron allí su campamento. Israel acampó frente a la montaña.
El Señor dijo a Moisés: “Yo vendré a encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cuando yo te hable. Así tendrá en ti una confianza a toda prueba”. Y Moisés comunicó al Señor las palabras del pueblo.
Luego añadió: “Ve adonde está el pueblo y ordénales que se purifiquen hoy y mañana. Que laven su ropa
y estén preparados para pasado mañana. Porque al tercer día el Señor descenderá sobre la montaña del Sinaí, a la vista de todo el pueblo.
Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció de temor.
Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaña.
La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente.
El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y el Señor le respondía con el fragor del trueno.
El Señor bajó a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña, y ordenó a Moisés que subiera a la cumbre. Moisés subió,

Libro de Daniel 3,52.53.54.55.56. 
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,
alabado y exaltado eternamente.

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,
aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el trono de tu reino.
aclamado por encima de todo y exaltado eternamente.

Bendito seas Tú, que sondeas los abismos
y te sientas sobre los querubines,
alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el firmamento del cielo,
aclamado y glorificado eternamente.

Evangelio según San Mateo 13,10-17. 
En aquel tiempo, los discípulos se acercaron y le dijeron: “¿Por qué les hablas por medio de parábolas?”.
El les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden.
Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán,
Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.
Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.”

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  • El Señor dijo a Moisés: “Yo vendré a encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cuando Yo te hable. Así tendrá en ti una confianza a toda prueba”.
  • “A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, Muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.”

Los abuelos son fundamentales para transmitir humanidad y fe

Lo indicó el papa Francisco en su cuenta Twitter, en el día de santa Ana y san Joaquín.

https://www.youtube.com/watch?v=yMU4SO7rp5w#t=218.492435

©Evangelizo.org 2001-2017

Hoy, el salmo, nos cuestiona

El fuego que tantas veces miramos y nos calienta en solitario, hoy trata de cuestionar lo mejor y más íntimo de cada uno. De sus resultados, solo tendrá conocimiento el Dios / Espíritu que nos vive. Adonde llegue nuestra oración y sus frutos solo la Trinidad que nos habita.

Miércoles de la decimosexta semana del tiempo ordinario

Libro del Exodo 16,1-5.9-15. 
Luego partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y el Sinaí.
En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón.
“Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”.
Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley.
El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”.
Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Preséntense ante el Señor, porque él ha escuchado sus protestas”.
Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube.
Y el Señor dijo a Moisés:
“Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios”.
Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él.
Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra.
Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.

Salmo 78(77),18-19.23-24.25-26.27-28. 
Tentaron a Dios en sus corazones,
pidiendo comida a su antojo.
Hablaron contra Dios, diciendo:
“¿Acaso tiene Dios poder suficiente

para preparar una mesa en el desierto?
Entonces mandó a las nubes en lo alto
y abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos el maná,

les dio como alimento un trigo celestial;
todos comieron un pan de ángeles,
les dio comida hasta saciarlos.
Hizo soplar desde el cielo el viento del este,

atrajo con su poder el viento del sur;
hizo llover sobre ellos carne como polvo
y pájaros como arena del mar:
los dejó caer en medio del campamento,

alrededor de sus carpas.

Evangelio según San Mateo 13,1-9. 
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.
Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.
Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar.
Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;
pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.
Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.
¡El que tenga oídos, que oiga!”.

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Hoy ponemos el énfasis de la oración en una síntesis del salmo que la Iglesia nos pone en la mente y en el corazón. Reconozcamos el Espíritu y la Verdad de lo que sucede en nuestro interior al rezarlo.  

  • Tentaron a Dios en sus corazones,
    pidiendo comida a su antojo.
    Hablaron contra Dios, diciendo:
    “¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?
  • Entonces mandó a las nubes en lo alto
    y abrió las compuertas del cielo:
    hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial;     todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos.

¿Creemos que esto solo nos lo dice la Palabra para aquellos que estaban en el desierto que atravesó el pueblo de Dios durante 40 años? ¿Cuántas veces comentamos que nuestro paso por la vida vive y padece momentos de desierto?

Nuestra Sra del Rosario Virgen de Chiquinquirá de Baltasar Vargas de Figueroa 

Nuestra Sra del Rosario Virgen de Chiquinquirá de Baltasar Vargas de Figueroa

(ZENIT – Roma, 25 Jul. 2017).- El padre Francisco, cuando realice su viaje apostólico a Colombia del 6 al 11 de septiembre próximos, visitará Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Como no logrará pasar por Boyacá donde está el santuario y la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la misma será llevada a Bogotá para que el Papa pueda rezar ante ella y consagrarle el país.

Sobre el olivo y las muchas circunstancias que le entornan, apuntamos cosas que pueden darnos nuevas pistas para pensar.  

De barro a punta de lanza.

Fiesta de Santiago, apóstol

Carta II de San Pablo a los Corintios 4,7-15. 
Hermanos:
Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados;
perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.
Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.
Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos.
Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.
Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Salmo 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6. 
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.

Hasta los mismos paganos decían:
“¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”.
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!

¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.

El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.

Evangelio según San Mateo 20,20-28. 
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.
“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron.
“Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”.
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

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Los textos que hoy se nos regalan, y junto a ellos las noticias que recibimos y contemplamos a continuación, pueden darnos una señal de nuestra sensibilidad de cuanto sucede cerca y lejos de nosotros. Del barro que somos, y aún sintiéndonos tal lodo en verdad, vemos cómo el Señor nos llama a realizar nuestro papel la construcción de Su Reino siendo una punta de lanza.       Le pedimos que lo sepamos realizar según espera de cada uno de nosotros.

  • Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
  • ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
    y estamos rebosantes de alegría!
  • “¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?”. El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Boletín Religión Digital
Lunes, 24 julio 2017

Francisco pide “decisión y paciencia” para discernir el bien y el mal, y para salvar al pecador

El Papa denuncia la “violencia” en Jerusalén y hace un llamamiento “a la moderación y al diálogo”

*     No a “una Iglesia de ‘puros’, que pretende juzgar antes de tiempo quién está en el Reino de Dios y quién no”

(Jesús Bastante).-Los recientes sucesos en Jerusalén, que ya se han cobrado siete muertos y una creciente tensión en la explanada de las mezquitas, preocupan, y mucho, al Papa, quien aprovechó el saludo posterior al Ángelus para hacer “un sentido llamamiento a la moderación y el diálogo”.

  •     SUCEDIÓ AYER.
Una mujer se ha arrojado a las vías del tren en Talavera de la Reina, a la altura del paso a nivel del camino a Mejorada, junto a la piscina de El Gitanillo.
Según han informado a La Voz del Tajo varios testigos presenciales del suceso, vieron como la mujer se situó en la vía del tren con los brazos abiertos cuando el convoy se acercaba.
*           MÚSICA: PALABRA Y REVOLUCIÓN
Los colmillos se suavizaron. Los incisivos, arrancados con una tenaza. Para que fuera menos doloroso, lo anestesiamos con luces, colores y formas. Luces para no ver nada tras el fogonazo; colores, para no distinguir las diferencias; formas, para instigar nuestro instinto.
Por fin la música dejó de ser el arma que unificaba los pueblos, el remanso que comunicaba el fin de las hostilidades, el susurro que arrullaba los niños al caer la tarde…
Domesticada. Humillada. Maltratada, encadenada: Violada, vilipendiada por ritmos machacones, letras vacías…
Nadando en su propio asco, manchadas las manos por el vómito que digiere a cubos, la música muere todos los días.
Por eso os digo: Afilad vuestras lenguas: Que las letras atraviesen el vacío y la ausencia y sean puentes: Sean rabia y abrazo.
Llenad vuestra trascendencia de profundidad: De Dios vuestra ausencia.
Cargad vuestras gargantas de tonalidades y matices. Colocad vuestras voces. Llenad de poética sonoridad las cunetas de vuestra existencia: En la carretera no brota la semilla, pero en los bordes, en las grietas, nacen flores.
Besad con labios afilados los gritos desesperados de quien mendiga una palabra, una canción a la que acompasar su corazón infartado por la desesperación. Que no haya un solo alma que no tararee la canción de la alegría.
Machacad los teclados: Arad los folios con lápices y bolígrafos con palabras de futuro: Con frutos de hoy. Con cánticos de amor.
*      Muchos de los que en silencio participamos cada  día en este blog, queremos agradecer la trayectoria no programada y gratuita marcada por una búsqueda incesante de hacer vida la Palabra en los acontecimientos de cada día. Ello demuestra el valor de las cosas que residen en el corazón, que en lo secreto construye el Reino de Dios. De ahí se deduce palpable que el amor habita en nuestro corazón.
Queremos seguir siendo fieles a nosotros, rezando a Dios en todos los momentos del día para que nos mantengamos por siempre en Él. Ojalá lo consigamos.
A Él le damos gracias, por lo que se manifiesta en vosotros con un descaro desmedido.   Un abrazo
GRACIAS, SEÑOR, POR LO QUE EN TODO, TÚ NOS RECUERDAS CADA DÍA