Más de lo que nunca supimos ni pudimos soñar

Corrían tiempos inocentes en medio de realidades que, como siempre, ofrecían sus vidas por el Reino. Nosotros inconscientemente, sin saber nada. Iniciábamos un sendero de búsqueda sin conocimiento alguno.Como consecuencia, recibíamos impulsos, sin poner la atención debida en lo que nos ocurría, en tanto lo que se echaba de menos por quienes en sus caminos eran sabedores de lo que querían ver, no alcanzaban a orientar sus esfuerzos continuados de búsqueda.

En este camino, dentro de tal conmoción de deseos, comenzaron a aparecer en nosotros frases y palabras que, en el largo proceso que nos esperaba, en absoluto podíamos intuir su trascendencia: “El placer de servir”, “buscar el Espíritu en todo y en todos”, “sin reglas, ni estatutos”, pero que nos llamaban a  “mantener cada día un encuentro fiel, sediento y leal a la Palabra”.

El camino emprendido se fue ampliando, y al mismo tiempo, inquietándonos en situaciones que debían dar respuestas a las infinitas ausencias de Dios que apreciábamos, sin que se buscara reconocer la esencia de sus raíces evangélicas…

Ya entonces y en estos momentos, al contemplar la humanidad nos parecía y nos parece ver un pueblo perdido en el que no aparecen los valores que Dios nos dio para que fuésemos esa realidad de todos donde eramos la familia soñada por ÉL para todos durante toda su existencia.

El pueblo desparramado, sin pastor, en múltiples ocasiones roza la indolencia que delata la ausencia que comentamos, hasta las más insospechadas situaciones

Aunque pareciere imposible, nos acosaba el deseo de orar y ver cómo hacer llegar esta situación al corazón de todos. Junto a esta sensibilidad que,, aún sin ser una realidad, sentíamos la necesidad de ser, al menos, esa caricia soñada y añorada por cualquier persona en un momento difícil de su vida.

En tan largo camino, fueron muchas las veces que aparecían y desaparecían momentos y luces que nos hacían seguir buscando. Así fuimos percibiendo lo que podíamos asegurar la tarea que buscábamos la debíamos encontrar entre todos. Ello nos aseguraba la conciencia de trabajar todos – juntos y sabedores – para la misma causa.

Esta tarea que contemplamos en lo más íntimo y desapercibido de nuestro corazón, se nos dio a entender en Pueblo de Dios, “Tu Tierra”, al que llegamos en los días en que asesinaron a monseñor Oscar Romero, de cuya vida dedujeron quienes le conocieron que “el cristianismo está por estrenar.”

Nuestro anhelo nos llevaba a hablar, y buscar, y rezar con todos,

donde quedase huella del Mensaje y los mensajeros quedaran desapercibidos,

contemplar la acción del Espíritu y en todos,

y en esa tarea llegamos a sintonizar con Francisco, que nos dijo rezad a tiempo y a destiempo, no abandonad lo que habéis recibido de parte de Dios

dejad su soplo a su aire

Lo rezado en lo secreto se verá en los tejados.

Gracias, Señor. Ayúdanos a continuar.

Un pensamiento en “Más de lo que nunca supimos ni pudimos soñar

  1. Gracias gracias y gracias…por poner guías…mensajero inigualable…un abrazazo!!

    Mª Rosa Rebolledo

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