Pentecostés 2012

En esta venida, gracias a lo mucho vivido, a la inmensidad de los últimos años y al tiempo de destilación con Documentos y Estatutos, el Espíritu nos ha recordado la tarea de rescatar y ser  fieles a la misión entregada por Dios a todos los hombres. Sobre esto, ambos escritos reflejan el regalo puesto por Dios en nuestras manos inconscientes. Por tanto, es tiempo de Espíritu y de humildad, en el que poner en práctica lealmente la vida esencial del Todos Juntos. Ahora nos toca revisar y rezar lo que sabemos y esperamos de Él, de cuanto hacemos en su nombre…

Sigue leyendo

Hoy, Juan 21,15-19

La reflexión de la Palabra de Dios de hoy nos lleva a preguntarnos, ¿amamos? ¿Más que los que nos rodean, más que los que están en una tarea que ha entregado a muchos a través de una apretada y larga historia?

Y mientras tratamos de ser fieles a lo que hemos visto y oído con otros, cuando lo que vemos en los demás, no coincide con nosotros, ¿aprendemos, les echamos algo en cara? ¿Tratamos de sacar lo mejor de cada uno, lo mejor que, a buen seguro, por fe, tenemos todos…?

Sobre esto estamos obligados a reflexionar responsablemente, en una comunidad que ha recibido una espiritualidad redonda y ambiciosament” confiada y evangélica. ¿Por qué no nos preguntamos entre nosotros cómo nos vemos unos a otros? ¿Por qué tantas veces es solo en nosotros donde encontramos seguridad y damos razón de lo que para nosotros es bueno, agradable, perfecto y fiel?

No se trata de ser perfecto, sino de amar, y encontrar motivos que nos hablan de que los demás encuentran ese amor misericordioso en nosotros.

“Padre, me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras… No para que tu voluntad se cumpla en mi, sino en todos los que…. ¿me rodean, los que están conmigo, los que …?”  Carlos de Foucauld

Me asusta tratar de buscar motivos por los que, sin creerlo, dado el énfasis y autoridad personal que pongo en mis pensamientos, sin quererlo ni darme cuenta, me distancien de los demás, y no considere hasta lo imposible esa razón final en la que me quede en “Su Paz”, conmigo y con los demás…

Solo en lucha conmigo mismo puedo constatar en mí – cada vez más – mi cercanía a ellos, que será la que dé razón del Todos Juntos en Libertad con el que se inició esta historia. Hoy, la Palabra, me aguijonea a preguntarme, no tres, sino setenta veces siete, “en Espíritu y en Verdad”, ¿puedo decir realmente que amo a los demás, aquellos que Dios nos ha acercado para dar Vida a la Palabra y a esta historia…?