¿Qué necesito para creer en TÍ?

DSCN6843¿Quién es mi fuente de confianza?

Libro de Jeremías 17,5-10.

Salmo 1,1-2.3.4.6. DSCN6980

Evangelio según San Lucas 16,19-31.

Comentario según nuestra historia

A lo largo de los últimos 32 años, ¡Cuantas veces hemos cruzado el puente de Pueblo de Dios sobre el arroyo Candoncilo, y al ver las adelfas, los matorrales, los sauces…hemos cantado “Quiero ser mi Señor, en Ti, como el árbol plantado cerca del arroyo… Tú has de ser esa Voz con Quien hable y medite día y noche”.

Señor. Humildemente quiero ser un sencillo puente por el que crucen todos “de la tierra al cielo”, aquellos que te buscan de corazón. Que sean todos, Señor… y yo, con ellos.

Señor. Tú nos has dado mil razones para confiar en Ti… En la Tierra de Pueblo de Dios, “Tu Tierra”, no necesitamos ver resucitar a nadie. Tú nos has dado 1000 razones para creer “eb el Cielo Nuevo y en la Tierra Nueva”… Haz que nos ayudemos todos a confiar en Tí y, “Todos Juntos”, en la historia que Tú has escrito en nosotros.

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Dios, el último

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Libro de Jeremías 18,18-20.

¿Acaso se devuelve mal por bien? Yo siempre hablé lo que ví de Ti.

Salmo 31(30),5-6.14.15-16.

Señor, tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos.

Evangelio según San Mateo 20,17-28.

Jesús les dijo: “El que quiera ser el primero hágase esclavo”.

Así habló Dios en esta historia.

“Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú, un error que enmendar, enmiéndalo tú, un esfuerzo que los demás rehúyen, hazlo tú; aparta la piedra del camino, pon fin al problema, devuelve la Fe y la Esperanza a quién la perdió, salpica la nota alegre en los corazones tristes”.

Y sin hablar de Dios, este poema de Gabriela Mistral lo hicimos nuestro, y enamoró a muchos. Lo que nadie podía imaginar era que en tan humildes palabras trascendía una misión que sería a la que el Señor nos llamaba, más allá de entre nosotros, y de cara a todo el mundo. Nos hizo comprender que quién quiera construir la “Nueva Humanidad” ha de servir como sirvió ÉL. ¿Es a esto a lo que tenemos entregada la vida, cuesta mucho entenderlo?

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Sed últimos, y desapareced

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Libro de Isaías 1,10.16-20.

¡Escuchad la Palabra del Señor!
¡Lavaos, purificaos! ¡Vivid lo que os he dicho entre todos. Hacedlo y no confundáis a nadie, que todos vivan justamente! Si me escucháis, aunque vuestros pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve y viviréis mi Palabra.

Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.

Sé que lo haces todo en Mi Nombre, pero Yo no necesito de tus sacrificios.

Si haces lo que crees, y no lo que te he dicho,
¿por qué pregonas mis mandamientos
y hablas de lo que debes vivir con todos,
tú, que te despreocupas de mis palabras?

¡Vive lo que te he dicho,
ora mis pilares,
y gozarás mi proyecto con todos!

Evangelio según San Mateo 23,1-12.

No habléis, ¡Vivid lo que os he dicho “en el Principio”. Ayudáos, y no confundáis a otros.
Hacedlo desapercibidamente. Sed los últimos, y despareced. Poned en ello vuestra vida.
A nadie llaméis ‘maestro’, vosotros sois hermanos.
Sed servidores unos de otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.

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Una historia servidora de profetas

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Libro de Daniel 9,4b-10.

“¡Señor, Dios, nos hemos apartado de tus mandamientos, no hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre. Nuestras almas están tristes. Haz que recemos por los cercanos y los lejanos. Todos son nuestros, de verdad.
¡Señor, hemos pecado contra ti!
No hemos escuchado tu voz, que nos has confiado por medio de esta historia, servidora de profetas.

¡Señor de la misericordia, perdónanos, haz que nuestro corazón rece y viva las miserias de toda la humanidad!

Salmo 79(78),8.9.11.13.

Dios. No recuerdes las culpas de otros tiempos;
Ayúdanos, líbranos y perdona nuestros pecados,

Llegue en nosotros tu presencia                                                                                         al a todos los que te buscan y necesitan.
Nosotros, tu pueblo,
te cantaremos por todas las generaciones.

Evangelio según San Lucas 6,36-38.

Sed misericordiosos y perfectos, como vuestro Padre.
No juzguéis, no condenéis; perdonad, dad. Con la medida que midáis seréis medidos”.

Comentario de Juliana de Norwich.

Todas las cosas suceden para nuestro bien. La mirada dulce de la piedad y del amor jamás se aparta de nosotros; la misericordia nunca se acaba.

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Escuchad a mi Hijo

DIOS EN EL CIELO

Libro de Génesis 15,5-12.17-18.

Dios dijo: “Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”.
Sin saberlo, se fió, y el Señor me dijo: “Yo te he hecho salir de la tradición para darte en posesión “Tu Tierra”.
Todo ha sido como un profundo sueño, invadido por una densa oscuridad.

El Señor dijo: “Yo te he dado “Tu Tierra” a ti y a tu descendencia. Vivid la tarea que os he dicho”

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Salmo 27(26),1.7-8.9abc.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Yo busco tu rostro, Señor,
no dejes de mirarme.

Caminaré en tu presencia
en la tierra de los vivos.
El Señor me dijo. Fíate de MÍ. Ten valor y espera.

Carta de ….

Seguid mi ejemplo, hermanos, y observad el ejemplo que os he dado.

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Evangelio según San Lucas 9,28b-36.

Jesús nos dijo “Vente a la montaña”. Allí comenzó una revolución nacida del Amor.  Ante una claridad deslumbrante, nos dijo: “No quedáos donde estáis. Bajad al mundo y vivid la espiritualidad que os he mostrado”.

Señor, “¡Dános Tu Vida!”

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Sed perfectos como MiPadre

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Deuteronomio 26,16-19.

Con todo el corazón y con toda el alma, conoced y vivid lo que mi Padre os ha revelado. Él os ha dicho que os reunirá de entre los pueblos. Seguid sus caminos, vivid sus preceptos. Escuchad su voz: “Vosotros sois mi pueblo, y YO con vosotros, soy vuestro Dios”. El pueblo de Su propiedad exclusiva. Vivid como su pueblo y consagraos a Él.

Salmo 119(118),1-2.4-5.7-8.

Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón, como os dijo al principio.

Señor. Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme
en la observancia de tus preceptos!
Quiero cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo.

Evangelio según San Mateo 5,43-48.

¿Amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo? Amad a vuestros enemigos, rogad por los que os persiguen. Mi Padre hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los que viven en el mundo? Por lo tanto, sed perfectos como es perfecto mi Padre.

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Sin mezquino afán de ganancias

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Epístola I de San Pedro 5,1-4.

Exhorto a los que se sienten testigos de Cristo, y copartícipes de la gloria que va a ser revelada.
Apacienten el Rebaño de Dios que les ha sido confiado. Conoced y velen por el mensaje recibido, no forzados, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino entregando la vida; no pretendiendo dominar, sino siendo ejemplo, sencillos de corazón. Así, todos juntos, testimoniaréis lo que Dios quiere de vosotros.

Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.

El señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me guía por el recto sendero.

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque ÉL está conmigo
para infundirme confianza.

Prepara ante mí una mesa
que me pide defender para todos, y vivir.

Su bondad y su Gracia me acompañan
todos los días de mi vida.

Evangelio según San Mateo 16,13-19.

“¿Qué dice la gente de mí? ¿Quién dicen que soy?”.
“Unos dicen que un buscador; otros, un loco; y otros, uno que se cree profeta”.
“Y ustedes, ¿qué decís?”.
No sabemos, estamos confundidos, no sabemos realmente de qué vas…
Y Jesús dice: “Feliz aquel que cuestiona sin dejar huella. No se revela a sí mismo, sino que deja huella del Padre que está en el cielo”.
Esos, desapercibidamente, son las piedras que edifican el Reino, “en la Tierra como en el Cielo”, y ningún poder lo impedirá.
Yo estaré en medio de ellos, dando razón del Dios de la Tierra Prometido en mi Palabra”.

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