¿Qué vive en mí que está por estrenar?

 El camino del no saber.

Martes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario

Libro de Jonás 3,1-10. 
La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos:
“Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré”.
Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla.
Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.
Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza.
Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: “Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos”.
Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Salmo 130(129),1-2.3-4ab.7-8. 
Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.

espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
Él redimirá a Israel

de todos sus pecados.

Evangelio según San Lucas 10,38-42. 
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.
Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

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  • La Palabra del Señor se nos ha dirigido por segunda vez desde lo más profundo.
  • Y nos ha expresado, ” te inquietas y te agitas por muchas cosas,
    y sin embargo, una sola es necesaria”.

Según  se nos ha transmitido en estos últimos 36 años, ¿qué significa apostar por el Evangelio en esta “Historia de historias”?

  • Un servicio a la Palabra a todos los niveles?
  • Consagrar la vida desapercibidamente como “pueblo”, toda ella en silencio, tiempo, espacio y generosidad?
  • Responder a la historia que nos toca vivir, con coordenadas evangélicas, tal cual predicó y vivió Jesús de Nazareth?

Implica un conocimiento/cuestionamiento/discernimiento constante de la Palabra que conocemos, caminando a Ser con el otro, allí donde esté. En el matrimonio, en la familia, en el trabajo… Y en Pueblo De Dios, posicionarnos en buscar y orar lo que aún está por descubrir.

Marta y María, dos mujeres, dos imágenes de nuestra vida. De ellas:

Otro escrito que nos llegó se expresaba así:

Sin saberlo, descubro cómo se ha ido manifestando la figura de la Trinidad, fundamento de una espiritualidad Trinitaria. En ella aparecen buscar el Espíritu, vivir como el Hijo y actuar con la Misericordia del Padre.
He de sentirme samaritano dispuesto a cargar con la ineficacia, las críticas, la desconfianza, el temor, la ignorancia, el poder que maltrata al servicio de todos los que me encontraré por el camino.
Valdrá lo que Dios me inspire, y no lo que yo reflexione y nazca de lo que ya sé. A todos se nos pide entrar en un camino del no saber.

¿Continuaremos caminando con la inconsciencia que hemos vivido?

¿Nos sentimos llamados a quitar en silencio las piedras del camino?

¿Saldrá de nuestro interior la alegría que entraña optar por servir a Dios en la humanidad?

Sea cual sea el momento y la situación de cada día, ¿buscaré al Espíritu en todo y en todos?

 

36. Tres Personas y un solo Dios.

 

36 = 12 + 12 + 12

Lunes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario

Libro de Jonás 1,1-16.2,1.11. 
La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos términos:
“Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí”.
Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.
Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse.

Todos arrojaron lo que no les servía.Y la barca se quedó vacía.

Entonces Jonás oró al Señor, su Dios,
desde el vientre del pez,
diciendo:
“Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió; desde el seno del Abismo, pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz.
Tú me arrojaste a lo más profundo, al medio del mar: la corriente me envolvía, ¡todos tus torrentes y tus olas
pasaron sobre mí!

Entonces dije: He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguiré mirando hacia tu santo Templo. Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor,
y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo.

Evangelio según San Lucas 10,25-37. 
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”.
Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”.
El le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”.
“Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida”.
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”.
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver’.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”.
“El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.
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Según la Palabra que nos regala la Iglesia, hoy se nos relata en ella cómo fue el proceso de esta “Historia de historias”, que nadie recibió el encargo de realizar. Ha sido Dios quien lo ha hecho. Es un milagro patente. 

  • “¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos”.
  • “Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió.
  • “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”.

El 8 oct. 2017 18:52, “Salvador Martinez” <salmarca44@gmail.com> escribió:

Felicitamos a todos los que han puesto la vida o parte de su vida en esta historia después de 36 años en alta mar. ¿Cómo andan vuestras velas? Y el mástil, ¿anda aún en pie? ¿Hace agua la barca? Gracias a tanto marinero hemos navegado, sin saberlo, hasta orillas desconocidas. Las sirenas de las islas no apartaron nuestro rumbo, y hoy nos plantamos en tierra de nadie para que sean de todos, y se den los frutos de la gran pesca que soñamos. La primera mesa ya está puesta, pero los comensales se retardan, algunos parece que ponen disculpas. Es bueno que sean probados los invitados. Esto no es una
comisión cualquiera, se trata de sentarse a la mesa de Dios. ¿Estará esperando que le abran la puerta para cenar con ellos?
La bendición.

Salvador

Brotes de olivo en El Palmar

Brotes de olivo en Brotilios

 

 

 

 

 

n

Brotes de olivo  en Pueblo de Dios

 

 

 

 

 

 

Brotes de olivo en la “Historia de historias

 

 

 

 

 

Por las veces que caí, y las que me levanté, ¡Gracias, Señor!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

36 años Comunidad Pueblo de Dios,”Tu Tierra”

36 años. 12 para el Padre, 12 para el Hijo y 12 para el Espíritu Santo

Vigésimo séptimo Domingo del tiempo ordinario

Libro de Isaías 5,1-7. 
Voy a cantar en nombre de mi amigo
el canto de mi amado a su viña.
Mi amigo tenía una viña
en una loma fértil.
La cavó, la limpió de piedras
y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella
y también excavó un lagar.
El esperaba que diera uvas,
pero dio frutos agrios.

Y ahora, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces
entre mi viña y yo.
¿Qué más se podía hacer por mi viña 
que yo no lo haya hecho? 
Si esperaba que diera uvas,
¿por qué dio frutos agrios?

Y ahora les haré conocer
lo que haré con mi viña:
Quitaré su valla, y será destruida,
derribaré su cerco y será pisoteada.
La convertiré en una ruina,
y no será podada ni escardada.
Crecerán los abrojos y los cardos,
y mandaré a las nubes
que no derramen lluvia sobre ella.

Porque la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá
son su plantación predilecta.
¡El esperó de ellos equidad,
y hay efusión de sangre;
esperó justicia,
y hay gritos de angustia!

Salmo 80(79),9.12.13-14.15-16.19-20. 
Tú sacaste de Egipto una vid,
expulsaste a los paganos y la plantaste;
extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus retoños hasta el Río.

¿Por qué has derribado sus cercos
para que puedan saquearla todos los que pasan?
Los jabalíes del bosque la devastan
y se la comen los animales del campo.

Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid,
la cepa que plantó tu mano,

el retoño que Tú hiciste vigoroso.
y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, 
que brille tu rostro y seremos salvados!

Carta de San Pablo a los Filipenses 4,6-9. 
Hermanos: 
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. 
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

Evangelio según San Mateo 21,33-43. 
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”.
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”.
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
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12+12+12=36.

Hoy, a los 36  años, la Palabra de Dios, nos habla de cuanto ha hecho y descubierto  través de los tres tiempos de la Trinidad que, a través de la inconsciencia, la duda y el desconcierto, ha sembrado, desde y para toda la Iglesia. Sin nadie comprenderlo, lo ha propiciado en silencio, para recordar, rescatar y revalidar los valores aparcados, olvidados y enterrados del Mensaje de Dios para todos los tiempos.

¿Qué más se podía hacer por mi viña 
que Yo no lo haya hecho? 

¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, 
que brille tu rostro y seremos salvados!

Hermanos: 
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. 

En el  silencio de vuestro corazón, ahora os llega vuestro tiempo para dar frutos abundantes y permanentes. Jn 15, 16

 

 

“SOMOS CONSTRUCTORES DE UNIDAD”

Sábado de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario

Libro de Baruc 4,5-12.27-29. 
¡Animo, pueblo mío, memorial viviente de Israel!
Ustedes fueron vendidos a las naciones, pero no para ser aniquilados; es por haber excitado la ira de Dios, que fueron entregados a sus enemigos.
Ustedes irritaron a su Creador, ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios;
olvidaron al Dios, eterno, el que los sustenta, y entristecieron a Jerusalén, la que los crió.
Porque ella, al ver que la ira del Señor se desencadenaba contra ustedes, exclamó: “Escuchen, ciudades vecinas de Sión: Dios me ha enviado un gran dolor.
Yo he visto el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas.
Yo los había criado gozosamente y los dejé partir con lágrimas y dolor.
Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos. Estoy desolada por los pecados de mis hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios:
¡Animo, hijos, clamen a Dios, porque aquel que los castigó se acordará de ustedes!
Ya que el único pensamiento de ustedes ha sido apartarse de Dios, una vez convertidos, búsquenlo con un empeño diez veces mayor.
Porque el que atrajo sobre ustedes estos males les traerá, junto con su salvación, la eterna alegría”.

Salmo 69(68),33-35.36-37. 
Que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.

Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,
y todos los seres que se mueven en ellos;
porque el Señor salvará a Sión
y volverá a edificar las ciudades de Judá:

el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,
y los que aman su nombre morarán en ella.

Evangelio según San Lucas 10,17-24. 
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron llenos de gozo y dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”.
El les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”.
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.

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«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así Tú lo has querido.»

Cosas que pasan, conductas, comportamientos, imágenes que sin hablar, muestran lo que preside el corazón de quienes vivimos y para qué queremos vivir… y eso solo lo sabe a Dios.

Rosa Die Alcolea

Menores en el mundo digital: “Mirada limpia, llena de confianza”

Discurso del Papa en el Congreso Mundial

Redaccion

Declaración de Roma: “Una sociedad puede juzgarse por cómo trata a los niños”

Congreso Mundial “La dignidad del niño en el mundo digital”

Rosa Die Alcolea

Santa Marta: El Papa invita a que “pidamos la gracia de la vergüenza”

“El pecado arruina el corazón”, recuerda el Papa

Rosa Die Alcolea

Lituania: El primer ministro Skvernelis es recibido por el Papa

Han recordado la beatificación de Mons. Matulionis

Rosa Die Alcolea

Papa Francisco: “Los océanos son el patrimonio común de la familia humana”

IV Conferencia Internacional “Nuestro Océano”

Rosa Die Alcolea

Iglesia Caldea: El Papa exhortó a los pastores a ser “constructores de unidad”

Francisco saludó especialmente a los fieles de Irak

 

 

 

 

 

 

Todo eso que queremos vivir, ¿quedará solo en la intención y “en papeles”?

 

 

 

“REDESCUBRIR NUESTRAS PROPIAS RAÍCES”

Estos que aquí veis son cinco esposos de los quince matrimonios que -sin saberlo -un día comenzaron esta aventura inimaginable de “Historia de historias”

Viernes de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario

Libro de Baruc 1,15-22. 
Ustedes dirán: Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como sucede en el día de hoy; vergüenza para los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén, para nuestros reyes y nuestros jefes, para nuestros sacerdotes, nuestros profetas y nuestros padres.
Porque hemos pecado contra el Señor, le hemos sido infieles y no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, que nos mandaba seguir los preceptos que él puso delante de nosotros.
Desde el día en que el Señor hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, hasta el día de hoy, hemos sido infieles al Señor, nuestro Dios, y no nos hemos preocupado por escuchar su voz.
Por eso han caído sobre nosotros tantas calamidades, así como también la maldición que el Señor profirió por medio de Moisés, tu servidor, el día en que hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, para darnos una tierra que mana leche y miel. Esto es lo que nos sucede en el día de hoy.
Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a todas las palabras de los profetas que él nos envió.
Cada uno se dejó llevar por los caprichos de su corazón perverso, sirviendo a otros dioses y haciendo el mal a los ojos del Señor, nuestro Dios.

Salmo 79(78),1-2.3-5.8.9. 
Oh Dios, los paganos invadieron tu herencia,
profanaron tu santo Templo,
hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;
dieron los cadáveres de tus servidores
como pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.

Derramaron su sangre como agua
alrededor de Jerusalén,
y nadie les daba sepultura.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?
¿Arderán tus celos como un fuego?

No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.

Evangelio según San Lucas 10,13-16. 
¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”.

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Las lecturas que hoy nos ha regalado la Iglesia, parece que hubieran sido escritas para esta aventura que, después de tantos años, al orarlas nos trae a la memoria lo vivido.

«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza»

 

 desde la comunidad “pueblo de dios” escuchan al papa y a la historia

  A tener presente por el Grupo Centinela

 */EL RESCATE DE LA PALABRA

. */EL FUEGO CARISMÁTICO, EL DON RECIBIDO.

. */EL DOCUMENTO SOBRE ESPIRITUALIDAD

. */EL ESTATUTO

ALGO ESTÁ CAMBIANDO

En estos últimos 5 años esta historia de historias se va moviendo a través de los distintos grupos que la componen:

1. Renace una rama llena de nostalgia sana y de ganas de seguir buscando. De personas enamoradas de lo que intuían que estaba ocurriendo. Y muy plural: “Los Brotilios”.

2. Los Brotes empiezan a analizar la situación sin sus padres, y a plantearse “¿qué quieres, Señor, de nosotros?”, “¿qué tradiciones son esenciales e inamovibles y cuáles hay que reinterpretar a la luz de estos nuevos tiempos?”

3. Pueblo de Dios, tras 3 décadas de inconsciencia y aprendizaje, de ensayo y error, de mucho descubrimiento y mucho dolor, de la salida de Vicente de los órganos de gestión y animación, intenta centrarse en el cauce evangélico que tiene que andar. Y que es consciente de que “está por estrenar.”

 
EL PUEBLO NO PIDE ACCIÓN, SINO INTERIORIZACIÓN

En esta tarea de “un pueblo consagrado por levantar” desde los pilares del servicio y la libertad, y teniendo como camino y meta la unidad, con todos: “Nuestra labor será el TodosJuntos”. Consciente de que hay que sembrar comunión en nuestro pequeño grupo y en una iglesia muy dañada que necesita, para eso, apertura a todos los ministerios laicales, religiosos y clericales.

LA VERDAD nOS HARÁ LIBRES

 un abrazo en comunión

Josema

 

 

 

Quiero llevar al Señor por donde vaya pasando…

Jueves de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario

Libro de Nehemías 8,1-4a.5-6.7b-12. 
Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que está ante la puerta del Agua. Entonces dijeron a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que el Señor había dado a Israel.
El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesta por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender lo que se leía. Era el primer día del séptimo mes.
Luego, desde el alba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podían entender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del libro de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que habían hecho para esa ocasión. Junto a él, a su derecha, estaban Matitías, Semá, Anaías, Urías, Jilquías y Maaseías, y a su izquierda Pedaías, Misael, Malquías, Jasúm, Jasbadaná, Zacarías y Mesulám.
Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo – porque estaba más alto que todos – y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie.
Esdras bendijo al Señor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amén! ¡Amén!”. Luego se inclinaron y se postraron delante del Señor con el rostro en tierra.
Josué, Baní, Serebías, Iamín, Acub, Sabtai, Hodías, Maaseías, Quelitá, Azarías, Jozabad, Janán y Pelaías – los levitas – exponían la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos.
Ellos leían el libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendió la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: “Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren”. Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
Después añadió: “Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes”.
Y los levitas serenaban al pueblo, diciendo: “¡Tranquilícense! Este día es santo: no estén tristes”.
Todo el pueblo se fue a comer y a beber, a repartir porciones y a hacer grandes festejos, porque habían comprendido las palabras que les habían enseñado.

Salmo 19(18),8.9.10.11. 
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal.

Evangelio según San Lucas 10,1-12. 
El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
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Ante la intensidad de la Palabra que hoy nos regala la Iglesia, solo me queda sentir en lo más hondo de mí este sentimiento que alguien me decía ayer:

Quiero llevar al Señor por donde vaya pasando… 

…y convencido de que el Amor y la conciencia de lo que transmite al mundo  es el alma de la misión,

pido a Dios que ante la Palabra rezada por el pueblo, y lo que a éste le ha transmitido Dios, digamos todos, ¡AMÉN, AMÉN! 

 

 

“Adonde miras, ¿atrás o adelante?”.

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:

“Donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón,                donde haya discordia, ponga yo unión,donde haya error, ponga yo verdad,            donde haya duda, ponga yo la fe,donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, yo ponga luz,donde haya tristeza, yo ponga alegría.

Oh Maestro, que no busque yo tanto ser consolado como consolar,                              ser comprendido como comprender, ser amado como amar.                                        Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado,            y muriendo se resucita a la vida eterna.

Miércoles de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario

Libro de Nehemías 2,1-8. 
En el mes de Nisán, el vigésimo año del reinado de Artajerjes, siendo yo el encargado del vino, lo tomé y se lo ofrecí al rey. Como nunca había estado triste en su presencia,
el rey me preguntó: “¿Por qué tienes esa cara tan triste? Tú no estás enfermo. Seguramente hay algo que te aflige”. Yo experimenté una gran turbación,
y dije al rey: “¡Viva el rey para siempre! ¿Cómo no voy a estar con la cara triste, si la ciudad donde están las tumbas de mis padres se encuentra en ruinas y sus puertas han sido consumidas por el fuego?”.
El rey me dijo: “¿Qué es lo que quieres?” Yo me encomendé al Dios del cielo,
y le respondí: “Si es del agrado del rey y tú estás contento con tu servidor, envíame a Judá, a la ciudad donde están las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya”.
El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me dijo: “¿Cuánto tiempo durará tu viaje y cuándo estarás de regreso?”. Al rey le pareció bien autorizar mi partida, y yo le fijé un plazo.
Luego dije al rey: “Si el rey lo considera conveniente, se me podrían dar cartas para los gobernadores del otro lado del Eufrates, a fin de que me faciliten el viaje a Judá.
También podrían darme una carta para Asaf, el supervisor de los parques del rey, a fin de que me provea de madera para armar las puertas de la ciudadela del Templo, para las murallas de la ciudad y para la casa donde voy a vivir”. El rey me concedió todo eso, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre mí.

Salmo 137(136),1-2.3.4-5.6. 
Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos a llorar,
acordándonos de Sión.
En los sauces de las orillas

teníamos colgadas nuestras cítaras.
Allí nuestros carceleros
nos pedían cantos,
y nuestros opresores, alegría:

«¡Canten para nosotros un canto de Sión!»
¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
en tierra extranjera?
Si me olvidara de ti, Jerusalén,

que se paralice mi mano derecha.
Que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén

por encima de todas mis alegrías.

 

Evangelio según San Lucas 9,57-62. 
Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”.
Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”.
Y dijo a otro: “Sígueme”. El respondió: “Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”.
Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”.
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”.
Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.
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«¿Quién me sigue?»

Desde Pueblo de Dios nos llega esta nota, para quienes se quieran incorporar

Querida familia Centinela:

Os queremos enviar este escrito base de la Asamblea Centinela de este fin de semana.
Recemos unos por otros. Y por los que no son Centinelas en estos momentos.
Además, damos gracias a Dios por la plaza universitaria de Juan Diego, que tanto bien le va a hacer a él, y a su familia y a la comunidad. Y por la realidad tan tensa y dolorosa que viven Jordi y Carles. Recordamos tb a la madre de Pedrito.
Un beso.
Josema
FELICIDADES A TODOS LOS PACOS, CURROS, FRANCISCOS, PANCHOS…