Para hacer pensar…

Cuando los cristianos dialogamos sobre el invierno eclesial que vivimos y hablamos de la increencia existente, y cómo sigue aumentando; cuando somos conscientes de la pérdida de credibilidad de la Iglesia en medio del mundo, de la crisis profunda dentro del propio seno eclesial… ¿reflexionamos y oramos realmente qué puede habernos llevado a estas consecuencias, que nos haga saber dónde radican tales efectos?

Sábado de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 30,19-21.23-26. 
Así habla el Señor:
Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá.
Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos.
Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: “Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda”.
El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas.
Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla.
En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres.
Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió.

Salmo 147(146),1-2.3-4.5-6. 
¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
qué agradable y merecida es su alabanza!
El Señor reconstruye a Jerusalén
y congrega a los dispersos de Israel.

Sana a los que están afligidos
y les venda las heridas.
Él cuenta el número de las estrellas
y llama a cada una por su nombre.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su inteligencia no tiene medida.
El Señor eleva a los oprimidos
y humilla a los malvados hasta el polvo.

Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.6-8. 
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.”
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
“Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.”

 

“Proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad a los enfermos.”

 

Victor Manuel Fernández
“Para visitarnos, el Papa espera que en Argentina haya un ambiente menos polarizado”

Víctor Manuel Fernández: “A Francisco no le hacen mella las críticas, aunque sean tan terribles como tacharle de hereje o cismático”

“Es una persona de palabra simple, de lenguaje llano, de gestos más que de elucubraciones”

(José M. Vidal).- Nada más llegar al solio pontificio, Francisco le hizo arzobispo y le nombró rector de la UCA. En un claro gesto de reconocimiento hacia monseñor Víctor Manuel Fernández, que fue su asesor teológico desde Aparecida. Acostumbrdo a bregar con el sambenito de ‘teólogo del Papa’ y ‘hombre de su confianza’, el prelado argentino confiesa que Bergoglio es un pensador hondo, aunque tenga “lenguaje llano y palabra simple”, un pontífice seguro, “al que no le hacen mella las críticas”.

Hélène Ginabat

“Os pido que os unáis a mí espiritualmente”: El Papa en la Plaza de España para festejar la Inmaculada

Una “Devoción filial hacía nuestra Madre del Cielo”

Es la hora de sincerarnos con nosotros mismos.

Contemplamos con dolor cómo se cierran tantas casas que durante siglos han dado gloria a Dios,

El frío eclesial en las almas no sirve de puente según el papel que hemos de desempeñar y vivir,

y el sol que debe nacer y dar calor desde lo alto, más bien aparece cada vez más apagado… ¿que nos pasa y por qué no lo percibimos…?

 

 

 

Cielo Nuevo y Tierra Nueva, en nuestra  misión de testificar en Su Nombre, ya pudimos contemplar en distintas circunstancias situaciones que nos hicieron pensar, cantar y cuestionarnos…

Esta imagen recibida desde la selva negra alemana, nos hace pensar la frescura blanca e inocente que nos está reclamando la obscuridad de nuestros corazones…

En esta otra imaginamos a Dios Padre y Madre acariciando a todo su pueblo, en tantos rincones olvidado

Nunca hemos dejado de sentir a la música como el vehículo de transmisión de tanto como hemos recibido y vivido, y que nunca sabremos agradecer en su inmensa trascendencia…

Ser apenas nada.

Debemos creernos de verdad que todo forma parte de la vida aunque a veces se nos  presente  demasiado complicada, y no dudar de que poco a poco, si agudizamos la mirada,  vamos descubriendo el camino hacia adelante.

Libro de Génesis 3,9-15.20. 
Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”.
“Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí”.
El replicó: “¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?”.
El hombre respondió: “La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él”.
El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Cómo hiciste semejante cosa?”. La mujer respondió: “La serpiente me sedujo y comí”.
Y el Señor Dios dijo a la serpiente: “Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón”.
El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.

Salmo 98(97),1.2-3ab.3bc-4. 
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.

Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.11-12. 
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad – a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

Evangelio según San Lucas 1,26-38. 
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.
María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”.
El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.
María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

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Jesús se hizo carne en María, ¿de qué manera lo ha hecho en esta “Historia de historias”, y nos lo recuerda hoy en este texto vivido en muchos años entre muchos de nosotros, del que no podemos desviar la mente, el alma ni el corazón?

“Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad – a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria”. Efesios 1,3-6. 

Ayer recibíamos este escrito de parte de uno de vosotros:

Está claro que nuestra labor, nuestro “para qué” hemos venido a este mundo, lo que esperaba de nosotros la creación, no era otra cosa que la de ser “centinelas” o dicho de otra manera: “Mantenedores de la Frecuencia”
Providencialmente nos hemos reducido a un pequeño grupo, como resto de los demás restos, apenas un retoño, pero con la vida de todo el árbol. Nada consideramos nuestro, pero todo era nuestro.

Nuestra fuerza reside ahí, en no ser apenas nada. Solo el Espíritu, que nos necesita, nos inspirará lo que tenemos que decir, hacer, callar, gritar, cantar, vivir. Todo es un susurrar apenas perceptible, un desvelo que se adelanta a la gran fiesta de la montaña.
En oración, en silencio y la quietud de lo recibido, hemos de revisar y sentir lo recibido sin programa alguno a nadie concreto, como tantas otras veces. Siempre hay que volver a la quietud cuando aparecen los pensamientos que nos distraen. En este caso, algo me pedía que lo escribiera para ser considerado por el resto. Vosotros probadlo, analizadlo y quedaos con lo bueno.
No se trata de que nos veamos de vez en cuando para confirmar que estamos unidos, que mantenéis una actitud positiva con los otros a los que queréis, ni tampoco centraros en organizar encuentros de oración.
Se trata de anotar, considerar nuestras diferencias a las que nos ha impulsado el Espíritu sin saberlo, para emprender, no una política de reconciliación, quedándonos cada uno donde estábamos. Más bien es descubrir procesos, rutas, cambios a realizar en el interior personal, y de esta manera, impulsados por el mismo Espíritu, nos haga descubrir, de manera nueva, la necesaria “armonía en nuestras diferencias”.
De este proceso saldrá otra cosa que no es la simple puesta de acuerdo, ni un pacto.

Lo que suceda será nuevo y solo entendible desde el Espíritu; solo Él abrirá nuestra mente.
Bendición

En noviembre de 2.013, alguien nos escribí así:

Gran ejemplo el de querer crear nueva conciencia entre todos, que en este próximo puente de la Inmaculada se va a llevar a cabo en Pueblo de Dios.Todos trabajando juntos por un proyecto,que sigo diciendo que mas que un proyecto es Palabra, Evangelio puro y duro en su mas preciosa esencia.No siento el proyecto, tanto como un amor a compartir…Lo sencillo seria irse de puente para descansar en plan relax, playa,montaña…pero no,estoy segura de que todo el que vive este proyecto así, desde Dios hecho Trinidad,tres personas y un solo ser, se escapará e irá a Pueblo de Dios a saborear ese TODOS UNO…
Yo doy muchas gracias a Dios, porque en “mi tierra”, tengo el privilegio de poder compartir este proyecto de amor, !genial¡, otra vez Padre. Lo recibo todo de Ti…”como te podré pagar”.

¡¡..Dios viene en la medida que se le desea, se le espera, se le prepara..!!

FELIZ NAVIDAD A TODOS. 

¡¡..Dios viene en la medida que se le desea, se le espera, se le prepara.. Que nuestro día sea pleno!!

Jueves de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 26,1-6. 
Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá:
Tenemos una ciudad fuerte,
el Señor le ha puesto como salvaguardia
muros y antemuros.
Abran las puertas,
para que entre una nación justa,
que se mantiene fiel.
Su carácter es firme,
y tú la conservas en paz,
porque ella confía en ti.

Confíen en el Señor para siempre,
porque el Señor es una Roca eterna.
El doblegó a los que habitaban en la altura,
en la ciudad inaccesible;
la humilló hasta la tierra,
le hizo tocar el polvo.
Ella es pisoteada
por los pies del pobre,
por las pisadas de los débiles.

Salmo 98(97),1.2-3.4. 
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.

Evangelio según San Mateo 7,21.24-27. 
Jesús dijo a sus discípulos:
“No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”.

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Nuestras vidas, ¿están fundamentadas sobre la roca, Cristo, según lo quiere de cada uno de nosotros, y Todos juntos?¿Qué nos lo impide? 

FELIZ NAVIDAD

Ya estoy en Manaos. El viaje ha sido turbulento pero hemos llegado muy bien. Ahora descansando en la casa de unas misioneras del Inmaculado Corazón de María. Muy amigas de Luismi. Mientras él estará bregando aguas arriba del Río Negro, para adentrarse el resto de la semana en diversas comunidades indígenas. Es increíble la fortaleza física, espiritual y afectiva que tiene. El trabajo es áspero, fatigoso, complicado. Pero él es como un rayo. Vuelvo maravillado de él, de su entrega, de su esfuerzo único. Todo el día luchando contra pobrezas e inconvenientes que se multiplican. Pero no pierde el ànimo. Y siempre abierto a la realidad pastoral de la Iglesia latina, brasileña y amazónica. Es, además, un corresponsal excelente y un gran escritor. Y me ha atendido en mis fragilidades como un padre con su hijo pequeño. Vuelvo encantado. La parroquia del Pilar y la diócesis de Madrid pueden estar orgullosas de un misionero como él. Seguiré informando.
Antonio

Perú: El viaje del Papa será “una gracia para un pueblo mayoritariamente católico”

Intervención de la Embajadora de Perú en el Vaticano

FELIZ NAVIDAD A TODOS. 

¡¡..Dios viene en la medida que se le desea, se le espera, se le prepara.. Que nuestro día sea pleno!!

“No nos falta el valor para emprender ciertas cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles porque nos falta el valor para emprenderlas”.

Qué cierto!!! Algunas veces nos falta demasiadas cosas para andar por la vida. El valor, la alegría, el optimismo, la esperanza, la ilusión…

 

¿Qué constitución orienta y define mi vida?

 

 

Miércoles de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 25,6-10a. 
En aquel día:
El Señor de los ejércitos
ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña
un banquete de manjares suculentos,
un banquete de vinos añejados,
de manjares suculentos, medulosos,
de vinos añejados, decantados.
El arrancará sobre esta montaña
el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño tendido sobre todas las naciones.
Destruirá la Muerte para siempre;
el Señor enjugará las lágrimas
de todos los rostros,
y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo,
porque lo ha dicho él, el Señor.
Y se dirá en aquel día:
“Ahí está nuestro Dios,
de quien esperábamos la salvación:
es el Señor, en quien nosotros esperábamos;
¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!”.
Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6. 
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

Evangelio según San Mateo 15,29-37. 
Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.
Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino”.
Los discípulos le dijeron: “¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?”.
Jesús les dijo: “¿Cuántos panes tienen?”. Ellos respondieron: “Siete y unos pocos pescados”.
El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

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Pan para el camino: “Cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.” (1 Cor 11,26)

Muchos profetas y reyes no vieron lo que vosotros.

¿Lo hemos pensado alguna vez?

Martes de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 11,1-10. 
En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.
Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor
-y lo inspirará el temor del Señor-. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas.
El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá;
la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey.
El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado.
No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.

Salmo 72(71),2.7-8.12-13.17. 
Para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.
Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;

que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.

Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.
Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz.

Evangelio según San Lucas 10,21-24. 
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”

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La Palabra que hoy nos regala la Iglesia nos recuerda muchos de los sentimientos de “cielonuevoytierranueva” de este hecho histórico que nunca fue programado.

  • Saldrá una rama del tronco, un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el Espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor, que será inspirado por el Amor del Señor.
  • La Justicia del Reino obsesionará y ceñirá su fidelidad, de la que sin saber y en las más duras circunstancias se revelarán constantemente. Gracias, Señor.
  • El lobo habitará con el cordero. Ya lo expresamos, pronto hará cuarenta años, cuando cantamos ¡Alto al mundo que estamos haciendo, hay que dar Vida a lo que muere!
  • Y abundará la Paz mientras dure la luna, que dominará de un mar hasta el otro, y desde la inconsciencia desconocida, en medio de dudas, llegará hasta los confines de la tierra.

  • “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así TÚ lo has querido.
  • ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.

“El amor sabe preparar una visita”

Ojea: “La Humanidad necesita recibir la visita de Dios”

“Tenemos que dejarnos sorprender, para transformar nuestra vida”

Tengamos paciencia con nosotros mismos, con nuestros seres queridos, con nuestra familia, comunidad y país, y sabremos cómo hacer y vivir para que Dios pueda transformar en este tiempo fértil de sed y dolor, para que a cada rincón del mundo le llegue desde nuestro corazón.

(Oscar Ojea).- “Queridos hermanos, amigos, comenzamos un nuevo tiempo en la Iglesia, un tiempo fuerte que es el tiempo de Adviento.

Adviento quiere decir “venida”, “visita“; en griego se dice “Parusía” y en latín, “Adventus”, de allí “Adviento”; Nosotros necesitamos esa venida, y la saludamos.

En los Salmos de este tiempo, aparece la necesidad que tiene la humanidad de recibir la visita de Dios; nuestra alma es como un desierto, necesitamos su riego, y así lo ha cantado el profeta Isaías el primer domingo de Adviento: “Si rasgaras el cielo y pudieras venir, realmente los montes se derretirían”, es todo el deseo del alma de recibir a Dios.

Lo que da sentido a la vida no admite ofertas. no nos dejes caer en tentación, líbranos del Mal.

No dejéis de atizar el fuego.

Para todos, nacerá el sol que nace de lo Alto,

que nos traerá recuerdos de cosas vividas, que nunca hubiésemos creído interpretar.

¡Gracias, Señor, por la música, que nos hizo sentir y cantar lo mucho que necesitamos en la Navidad de nuestro Corazón!

 

 

… cuando LE descubras con sed y dolor…

 

Lunes de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 2,1-5. 
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán; ¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas”. Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la Palabra del Señor.
El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.
¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!

Salmo 122(121),1-2.3-4a.4b-5.6-7.8-9. 
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor!»
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén, que fuiste construida
como ciudad bien compacta y armoniosa.

Allí suben las tribus,
las tribus del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.
Auguren la paz a Jerusalén:
“¡Vivan seguros los que te aman!

¡Haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!”.
Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: “La paz esté contigo”.
Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
buscaré tu felicidad.

Evangelio según San Mateo 8,5-11. 
Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole”:
“Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”.
Jesús le dijo: “Yo mismo iré a curarlo”.
Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace”.
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.
Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos”.
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De Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la Palabra del Señor.

Ya no levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.

 
¡Qué alegría. 
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales.

Auguren la paz a Jerusalén:
“¡Vivan seguros los que te aman!

¡Haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!”.
Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: “La paz esté contigo”.

“Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra, y quien siempre TE sirvió, sanará.

No he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.
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«Muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán… en el festín del Reino de los cielos»

El Papa advierte sobre la crisis nuclear: “Se ha llegado al límite”

Francisco, en el avión de regreso a Roma: ¡Me gustaría tanto visitar China!”

Defiende su labor diplomática en Myanmar con los rohingya y confiesa que lloró con ellos

(José M. Vidal/Agencias).- Jefe de Estado atípico, líder moral del mundo, el Papa Francisco habla claro y sin circumloquios. No piensa en votos ni en sus propios intereses, sino en el bien de la gente. Por eso, no rehuye pregunta alguna y siempre contesta con verdad. Así lo hizo, una vez más, en la entrevista concedida a los periodistas a bordo del vuelo que los trasladaba de Bangladesh a Roma.

Hoy iniciamos un tímido encuentro con jóvenes representantes de la Jerusalén del futuro. Pedimos a Dios saber expresar lo que hasta ahora hemos entendido sobre su papel en la Iglesia: Servicio, pensar como Dios, ser administradores de la Justicia del Proyecto al que se entregan, Fidelidad inquebrantable a la Comunión Trinitaria… todo partiendo de lo más pequeño de sus talentos, que en ningún caso podrán enterrar, por miedo a la falta de oración y a las circunstancias que vivirán a lo largo de tan difícil papel…

Y al igual que la tarea de Jerusalén, deberán vivir todos aquellos que suben a la montaña, según se nos pidió conocer a nuestro Maestro en la sed y el dolor inesperado, desconcertante, hasta saber descubrirlo en la locura que supone no entender los contratiempos, y por ello, confiar, esperar, escuchar lo que de punta de lanza ha constituido toda una vida abierta a la Palabra confiada en la Palabra tratando oír  su Sonido en el silencio…

por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que la Aurora nos visitará desde lo alto, PARA DAR LUZ A LOS QUE HABITAN EN TINIEBLAS Y EN SOMBRA DE MUERTE, para guiar nuestros pies en el camino de paz.… Luc 1, 78

 

TE QUIERO

 

 

 

 

Si no nos llega un salvador, ¿adonde irán nuestras vidas?

 

Primer Domingo de Adviento

Libro de Isaías 63,16b-17.19b.64,2b-7. 
Tú, Señor, eres nuestro padre, “nuestro Redentor” es tu Nombre desde siempre!
¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia!
¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti!
Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él.
Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti.
Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento.
No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tu, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!

Salmo 80(79),2ac.3b.15-16.18-19. 
Escucha, Pastor de Israel,
Tú que tienes el trono sobre los querubines,
reafirma tu poder y ven a salvarnos.
Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid,
la cepa que plantó tu mano,
el retoño que Tú hiciste vigoroso.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,

al hombre que Tú fortaleciste,
y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.

Carta I de San Pablo a los Corintios 1,3-9. 
Hermanos:
Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús.
En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento,
en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes.
Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia.
El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Evangelio según San Marcos 13,33-37. 
En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento.
Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.
No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”.______________________________________________________________________

Bangladesh: “El sendero justo es la sabiduría que nace de la fe”

«Por tanto, velad y orad, ya que no sabéis cuándo regresará el dueño de la casa»

Cómo en éste viaje, considerado el más difícil de todos, podemos ver a Francisco riendo de esta manera, ¿qué hay en su mente y en su corazón?

El papa Francisco lo hace todo como muestra de solidaridad evangélica y evangelizadora, para “construir puentes” para la paz, como “encuentro” con los pobres y vulnerables, y viajando a las “periferias”, los tres pilares clave en su mensaje al mundo.

Felicidades, Francisco Javier, en el día de tu santo. Gracias por lo que haces en nombre en todos los tuyos, en favor de la que Dios quiso que viniéseis a este mundo.

 

Y mientras tanto, en la Bienal Internacional de cerámica de MANISES, una pequeña muestra de familia incompleta de las muchas que perseveran y tratan de hacer llegar a todos los frutos de los dones recibidos, nos envía este signo como recuerdo de lo que hace treinta y muchos años nos hacía pensar el “ausente”, que en esta ocasión realizaba la foto:

MARANATHÁ

Le pusieron por nombre Enmanuel, Dios-con-nosotros. Pero a veces miramos alrededor y sólo nos vemos a nosotros. ¿Dónde está Dios?

Qué largo se hacen los advientos, sobre todo el gran adviento de la tierra entera. Y, al mismo tiempo, qué impacientes somos, y qué superficiales. Cuánta prisa y qué de prisa cambia todo: ideas, personas, personajes, costumbres, modas… Vamos a todas partes corriendo y corriendo lo queremos todo. No tenemos tiempo, sólo tenemos prisa. Y necesitamos advientos que nos la curen. La paz no quiere nacer con prisa. ¿Nos extraña entonces que el Señor nos haga esperar a nosotros, los esclavos del reloj, del plazo, del récord, de la velocidad?

Nuestra esperanza apresurada no es nada, o es un sentimiento fácil, sin la garantía de un vivir la espera que la purifique, que enraíce la fe y agigante el Amor, que sostenga el ánimo y dé frutos de paz. Un saber esperar del que la naturaleza es maestra.

Dios viene en la medida que se le desea, se le espera y se le prepara. Dios nace donde sabe que se le va a acoger y se le va a escuchar. Maranathá (ven, Señor Jesús) no es una expresión de la liturgia. Es la exclamación de los que miran hacia dentro y hacia fuera, con sosiego y coraje, y son capaces de afirmar:

– Nuestra esperanza es una Palabra, que penetra en el corazón y alimenta, consuela, ilumina y transforma.

– Nuestra esperanza es un Viento, que sopla con fuerza y a la vez refrigera y enardece, fortalece, y nos hace perseverar.

– Nuestra esperanza es un Padre, que a todos ofrece la paz, que tiene siempre la mano extendida a todos.

– Nuestra esperanza es un Niño, que se nos ha prometido y se nos ha dado. Nuestra esperanza tiene un nombre: Enmanuel, que le dará sentido a la espera, a la lucha, a la inseguridad de este presente, a las penas y a las alegrías, a tanta palabra vacía. Un Salvador que culmine la Promesa: Dios con nosotros, porque su proyecto no es otro que ser nosotros mismos, DIOS-DE-LA-TIERRA.

BROTES DE OLIVO MARANATHA CANTALAPIEDRA