¿Me siento servidor según nos lo propone la Palabra?

Así nos lo describe el Señor

Lunes Santo

Libro de Isaías 42,1-7. 
Así:
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.
El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.
No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.
Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella.
Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.

Realizar esta misión en el mundo que vivimos, esta “Historia de historias” nos lo transmitió desde el principio de esta forma, según nos lo dice Gabriela Mistral tan bella y magistralmente:

Para llevar la tarea a cabo, así nos interpela el salmo y el evangelio:

Salmo 27(26),1.2.3.13-14. 
Si el Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Cuando se alzaron contra mí los malvados
para devorar mi carne,
fueron ellos, mis adversarios y enemigos,
los que tropezaron y cayeron.

Aunque acampe contra mí un ejército,
mi corazón no temerá;
aunque estalle una guerra contra mí,
no perderé la confianza.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Juan 12,1-11. 
Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
“¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”.
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

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“Cuando nuestra vida comprende y se enamora de los textos de hoy, y según lo han visto e interpretado algunos en estos años, se llena el mundo de la fragancia de su perfume.”

PARADOJAS QUE INCLUYE EL SERVICIO QUE JESÚS VIVE Y NOS PROPONE ESTE DECÁLOGO, DESCUBIERTO “ENTRE TODOS” CON EL PASO DEL TIEMPO::

1.- Paradoja de la IDENTIDAD: Ser no siendo.
2.- Paradoja del CONOCIMIENTO: Explicar lo inexplicable.
3.- Paradoja de la INCERTIDUMBRE: Lo cierto es lo incierto.
4.- Paradoja del ENTENDIMIENTO: la claridad es lo “No claro”.
5.- Paradoja de la CREATIVIDAD: El “Más de lo mismo” es la novedad.
6.- Paradoja del TIEMPO: El tiempo es atemporal.
7.- Paradoja de la COMUNIÓN: Lo UNO es lo MÚLTIPLE.
8.- Paradoja de la PLANIFICACIÓN: El plan es no tener plan.
9.- Paradoja de la CONCIENCIA: La conciencia es la inconsciencia.
10.- Paradoja de la ESTRUCTURA: La estructura es no tener estructura.
Cada uno de nosotros puede encontrar ejemplos, vivencias, o lo que sea sobre estos enunciados, si Dios quiere, y de ellos pueden salir algunas cosas difíciles de comprender. Así es Dios y así nos lo enseñó Jesús de Nazareth, su Hijo.

En el Vaticano, así comenzó Francisco, y con él miles de fieles, la Semana Santa:

¿Cómo estar convencidos de lo que entraña el mensaje vivo de este tiempo, sumergido en las circunstancias que nos en las que estamos envueltos?

Francisco y el mundo nos recuerdan la oración contemplativa conjunta que hemos de vivir en estos días, y respondamos según cada uno en la medida de sus talentos.

En la cruz que sufren tantos nosotros podemos convertirnos en cireneos que le ayuden a caminar y ver a Dios, como hermanos que somos.

 

Son muchos los obstáculos que hemos de salvar. Por ello Jesús nos recordó aquello de ser como niños para poder realizar lo que en estos días nos propongan las circunstancias de toda la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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