36. Tres Personas y un solo Dios.

 

36 = 12 + 12 + 12

Lunes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario

Libro de Jonás 1,1-16.2,1.11. 
La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos términos:
“Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí”.
Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.
Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse.

Todos arrojaron lo que no les servía.Y la barca se quedó vacía.

Entonces Jonás oró al Señor, su Dios,
desde el vientre del pez,
diciendo:
“Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió; desde el seno del Abismo, pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz.
Tú me arrojaste a lo más profundo, al medio del mar: la corriente me envolvía, ¡todos tus torrentes y tus olas
pasaron sobre mí!

Entonces dije: He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguiré mirando hacia tu santo Templo. Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor,
y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo.

Evangelio según San Lucas 10,25-37. 
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”.
Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”.
El le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”.
“Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida”.
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”.
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver’.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”.
“El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.
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Según la Palabra que nos regala la Iglesia, hoy se nos relata en ella cómo fue el proceso de esta “Historia de historias”, que nadie recibió el encargo de realizar. Ha sido Dios quien lo ha hecho. Es un milagro patente. 

  • “¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos”.
  • “Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió.
  • “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”.

El 8 oct. 2017 18:52, “Salvador Martinez” <salmarca44@gmail.com> escribió:

Felicitamos a todos los que han puesto la vida o parte de su vida en esta historia después de 36 años en alta mar. ¿Cómo andan vuestras velas? Y el mástil, ¿anda aún en pie? ¿Hace agua la barca? Gracias a tanto marinero hemos navegado, sin saberlo, hasta orillas desconocidas. Las sirenas de las islas no apartaron nuestro rumbo, y hoy nos plantamos en tierra de nadie para que sean de todos, y se den los frutos de la gran pesca que soñamos. La primera mesa ya está puesta, pero los comensales se retardan, algunos parece que ponen disculpas. Es bueno que sean probados los invitados. Esto no es una
comisión cualquiera, se trata de sentarse a la mesa de Dios. ¿Estará esperando que le abran la puerta para cenar con ellos?
La bendición.

Salvador

Brotes de olivo en El Palmar

Brotes de olivo en Brotilios

 

 

 

 

 

n

Brotes de olivo  en Pueblo de Dios

 

 

 

 

 

 

Brotes de olivo en la “Historia de historias

 

 

 

 

 

Por las veces que caí, y las que me levanté, ¡Gracias, Señor!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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