¿Es posible el Reino del Cielo en la Tierra?

¡Cuantas veces rezamos en éste, y en millones de lugares, capillas de distintas Iglesias, y en lo mejor de nuestro corazón!                       Sabiéndolo o sin saber, cuántas veces elevamos nuestra oración y ofrecemos nuestra familia al Único Padre en el que decimos creer. Por qué, si decimos “Nuestro”, ¿qué nos impide reconocerlo, y olvidamos que no es mío ni nuestro, sino de Todos?

Jueves de la vigésima primera semana del tiempo ordinario

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 3,7-13. 
Por eso, hermanos, a pesar de las angustias y contrariedades, nos sentimos reconfortados por ustedes, al comprobar su fe.
Sí, ahora volvemos a vivir, sabiendo que ustedes permanecen firmes en el Señor.
¿Cómo podremos dar gracias a Dios por ustedes, por todo el gozo que nos hacen sentir en la presencia de nuestro Dios?
Día y noche, le pedimos con insistencia que podamos verlos de nuevo personalmente, para completar lo que todavía falta a su fe.
Que el mismo Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesucristo, nos allanen el camino para ir allí.
Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes.
Que Él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos.

Salmo 90(89),3-4.12-13.14.17. 
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.
Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros

la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.

Evangelio según San Mateo 24,42-51. 
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si es un mal servidor, que piensa: ‘Mi señor tardará’,
y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

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«Velad, porque no sabéis en que día vendrá el Señor»

Durval Ângelo

Diputado de Minas Gerais y defensor de los Derechos Humanos

“Francisco es un Papa de gestos fuertes, que está rescatando la Iglesia de los pobres”

Pedro Casaldáliga es un símbolo para la Iglesia de los pobres. Hoy es una luz muy fuerte, más que nunca, para indicar el camino de la Iglesia

(Luis Miguel Modino, Brasil).- Durval Ângelo es diputado del Estado de Minas Gerais, Brasil, desde hace 23 años, tiempo en el que siempre ha trabajado en el área de la defensa de los Derechos Humanos. Actualmente es Líder del Gobierno que comanda Fernando Pimentel, del Partido de los Trabajadores, que pretende, a partir de una propuesta democrática, ser instrumento de movilización de las comunidades de ese estado y dar prioridad a las políticas sociales, después de veinte años en que este aspecto fue dejado de lado.

Para hacernos pensar y rezar un poco más de lo que solemos hacer.

No es ésta, ni tampoco ninguna de las familias que disponemos a continuación, la familia con la que el Padre Dios sueña.

Con la oración que Jesús nos enseñó, cuando le pedimos que nos enseñara a orar, tampoco se refería a ésta que, con gozo se ofrece y sueña cada día con hacer Su Voluntad…

Sobre las reflexiones y pronunciamientos que hacemos en la Iglesia, nos ayudamos en la lucha por responder a la Palabra de Dios, no solo de nos llama a organizarnos y vivir como pueblo

Es mucho más que diálogo, entendimiento y oración lo que necesitamos las personas de buena voluntad, para sabernos haciendo Su Voluntad.

 

Esta es la familia que vio Juan en Apocalipsis 21, al soñar con el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva. Cada figura que contemplamos reflejan la unión de los seis continentes de la tierra que habitamos, desde Europa a la Antártida, cuyo conjunto reflejan la humanidad de todos los tiempos.

 

 

 

 

 

 

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