Qué somos, ¿creyentes o ateos?

[audio http://brotesdeolivo.es/descargadirecta/1992%20%20MI%20CASA%20ESTA%20EN%20RUINAS/08-Y%20pienso%20que%20soy%20cristiano.mp3]

 Qué somos, ¿creyentes o ateos?

EN LA SEMILLA ESTÁ EL SECRETO

Por los frutos os conocerán, Mt 7, 15-20

De Dios nadie se burla. Gal 6, 7

El árbol bueno da frutos buenos. Mt 7, 17-18

Lo que sembréis, eso cosecharéis. Gal 6, 6-10

Señor, ¿cuando Te vimos…? Mt 25, 44.

Ni trampa ni cartón. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Isaías, 1, 3 

Señor, ¿qué necesitamos para darnos cuenta de que la Verdad, Tu Verdad según Tu Espíritu, sabemos que está y vive en nuestro corazón, pero solo tiene validez cuando la oramos Todos Juntos, y con nuestros frutos somos signo de que creemos en Ti?

No bastan las palabras, ni vivir con la Biblia en las manos, ni las buenas voluntades, ni hacer las cosas en Tu Nombre, ni asistir a novilunios, reuniones, asambleas, o estar ante Ti… si nuestro corazón no está en Ti, no Te anhela a Ti, y no se deja llevar por Ti rezando y escuchándonos todos a todos en Espíritu y en Verdad…Señor, ¿Qué nos queda por decir, manifestar, cantar y mostrar que no queremos otra cosa sumergirnos serenamente en Ti…

Señor, no soy digno… Mt 8, 8

Un corazón contrito Tú no lo desprecias. Salmo 51,(50), 17.

Señor, ¡que veamos…!, que no juzguemos, que con Tu Paz, nuestro corazón esté en Paz con todos…

5o día de la Octava de Navidad

Epístola I de San Juan 2,3-11.
Queridos hermanos:
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos.
El que dice: “Yo lo conozco”, y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él.
El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron.
sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar.
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

Salmo 96(95),1-2a.2b-3.5b-6.
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.

Día tras día, proclamen su victoria,
anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.

El Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura.

Evangelio según San Lucas 2,22-35.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.

«Simeón tomo al niño en sus brazos»

 “¿Señor, a quién iremos?. Solo Tú tienes palabras de vida eterna.” Jn 6, 68

Señor, ¡que veamos…!, que no juzguemos, que con Tu Paz, nuestro corazón esté en Paz con todos…

[audio http://brotesdeolivo.es/descargadirecta/1974a%20%20EVANGELIO%20SEGUN%20SAN%20JUAN/09-Vivid%20en%20el%20Se%C3%B1or.mp3]

 

 

 

 

©Evangelizo.org 2001-2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s